ES­CRI­BIR ES una te­ra­pia

«La lec­tu­ra es otra de las ac­ti­vi­da­des que van de la mano si quie­res apren­der al­go de es­cri­tu­ra»

Perfiles Culiacan - - Perfilando - Mar­got Dow mar­go­t_­[email protected]­mail.com

Cuan­do uno es­cri­be lo que sea, lo que te pa­sa, lo que te afli­ge, lo que te mo­les­ta, lo que te agra­da, o una his­to­ria, cuan­do ter­mi­nas a la me­jor la mo­les­tia ya se te ha qui­ta­do, o lo que te agra­da te lle­ga más.

Es una bue­na te­ra­pia, y no es que lo di­ga yo, sino que lo di­cen gen­te que ha es­tu­dia­do y que a es­to se de­di­ca. Hay que pen­sar­lo, no ne­ce­si­tas mu­cho, una ho­ja de pa­pel en blan­co, un lá­piz o una plu­ma y tu men­te, y es­cri­be aun­que sean ga­ra­ba­tos. Si se han fi­ja­do, hay mu­chas per­so­nas que siem­pre lle­van una pe­que­ña li­bre­ta, y en al­gún mo­men­to la sacan y escriben lo que les due­le, lo que les preo­cu­pa y ron­da en su ca­be­za, tam­bién lo que les ale­gra, lo que les gus­ta.

Di­cen los que más sa­ben que ha­cien­do es­te pe­que­ño ejer­ci­cio de es­cri­bir lo que sien­tes, te va a re­du­cir el es­trés po­co a po­co y se­re­mos due­ños y ca­pa­ces de te­ner el control de nues­tra vi­da. En mi ca­so yo to­da­vía no com­pren­do có­mo me ani­mé a es­cri­bir, y pues es­toy con­ten­ta de ha­ber­me da­do la opor­tu­ni­dad. No pue­do ha­cer­lo di­rec­to en la compu­tado­ra, ten­go que es­cri­bir­lo a mano, en ho­jas blan­cas, no me re­sul­ta, no me fun­cio­na de otra ma­ne­ra, en­ton­ces al­go hay que te ha­ce co­nec­tar la men­te con lo que vas es­cri­bien­do.

Apar­te, si es­cri­bes pa­ra que tu ar­tícu­lo lo lean mu­chas per­so­nas, ya es di­fe­ren­te, te­ne­mos que tra­tar de mo­ti­var, in­tere­sar, no es que tra­tes de im­pre­sio­nar a na­die, pe­ro por lo me­nos que les in­tere­se leer­te. Hay que ser sen­ci­llos, au­tén­ti­cos, no hay que pre­su­mir, ni creer­te lo que no eres, lo pri­me­ro hay que te­ner los pies bien pues­tos en la tie­rra.

Hay que apor­tar al­go nue­vo sin pa­la­bras re­bus­ca­das

Si quie­res es­cri­bir lo que tú quie­res, y no te gus­ta, y no lo lo­gras a la pri­me­ra, no hay de otra, in­tén­ta­lo otra vez. A ve­ces tie­nes que pe­dir con­se­jos, otras no te gus­ta­rá una crí­ti­ca cons­truc­ti­va, pe­ro siem­pre te se­rá útil.

Al­gu­nos es­cri­to­res que tie­nen mu­cho ca­mino an­da­do di­cen que las crí­ti­cas no son tus enemi­gos, sino son tus ami­gos y te ayu­dan a me­jo­rar. O sea, apren­der a es­cri­bir no es fá­cil, en­tra­ña una se­rie de com­pro­mi­sos, o sea, apren­der a re­dac­tar, im­pli­ca que las per­so­nas que es­cri­ban, ha­blen, lean mu­cho. La lec­tu­ra es otra de las ac­ti­vi­da­des que van de la mano si quie­res apren­der al­go de es­cri­tu­ra. Y a ve­ces, aun­que ha­ga­mos to­do eso, nun­ca se­re­mos unos bue­nos es­cri­to­res; no im­por­ta, lo in­ten­ta­mos, ayu­da­mos aun­que sea a una per­so­na y eso sig­ni­fi­ca que ya es­ta­mos de ga­ne.

Hay que apor­tar ca­da día al­go nue­vo, di­fe­ren­te, sin pa­la­bras re­bus­ca­das, y en mi ca­so que mis lec­to­res les si­ga gus­tan­do, en­tu­sias­man­do la co­lum­na. No pier­do na­da con so­ñar, pues “So­ñar es vi­vir”, en­ton­ces so­lo les di­go gra­cias, mu­chas gra­cias.

Con mu­cho ca­ri­ño, Ma­ría Be­lem re­ci­bió fe­li­ci­ta­cio­nes de su que­ri­da ma­má, Ma­ría Be­lem Ri­co de Za­zue­ta.

No po­día fal­tar la tí­pi­ca sel­fie en­tre ami­gas.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico

© PressReader. All rights reserved.