Periódico Al Día (Salamanca)

A 30 AÑOS DEL ATAQUE

A tres décadas del asesinato del candidato a la presidenci­a persisten todavía las dudas

- Antonio Lascurain

“Vamos a la campaña del triunfo. Que no quepan dudas: estamos preparados para competir y estamos preparados para ganar… Vamos a ganar el futuro para los mexicanos, para nuestros hijos, para nuestras familias”.

Me tocó estar el día que comenzó todo, la noche del domingo 28 de noviembre de 1993. El auditorio del vetusto edificio del PRI en Insurgente­s Norte, en el Distrito Federal, hervía con la pasión de los tricolores, que atestiguab­an la ceremonia del fuego nuevo, la designació­n de Luis Donaldo Colosio Murrieta como candidato a la Presidenci­a de la República por el todavía invencible partido tricolor.

DISCURSO HISTÓRICO

El 6 de marzo, en el aniversari­o de la fundación del PRI, pronunció un discurso memorable, crítico, que algunos entendiero­n como una ruptura con el Gobierno del que había salido:

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsion­es que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridade­s o por la arrogancia de las oficinas gubernamen­tales.

“Veo a ciudadanos angustiado­s por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan”, dijo en el Monumento a la Revolución.

OCURRE LA TRAGEDIA

La sensación de triunfo duró nada y se evaporó de la peor manera posible.

La tarde del miércoles 23, el candidato y su comitiva se dirigieron a un mitin de campaña en Lomas Taurinas, un rincón desconocid­o de Tijuana.

Lo que ocurrió allí pasó a la historia, Colosio fue asesinado por Mario Aburto Martínez, de 23 años, durante el mitin.

Las balas calibre 38 de la vieja pistola Taurus que usó el asesino fueron disparadas a una distancia de 50 centímetro­s a las 19:05

horas, al término de un diálogo con vecinos del lugar.

Todos vimos en un video como el candidato se dirigía hacia su vehículo cuando el presunto homicida se acercó y disparó a quemarropa: una mano salió entre la multitud y se posó casi en la cabeza de Colosio, quien recibió además un impacto en el abdomen.

Elementos del Estado Mayor Presidenci­al detuvieron al agresor.

Colosio murió a las 10 de la noche tiempo de la Ciudad de México, en el Hospital General de Tijuana.

Las investigac­iones, en las que jugó un papel fundamenta­l el distinguid­o jurista guanajuate­nse Miguel Montes, apuntaron primero a una “acción concertada” y luego quedó establecid­a, como “verdad histórica”, la versión de que Aburto actuó solo y que no hay manera de afirmar si alguien lo encaminó. Dos de cada tres mexicanos dudan de esta historia.

Una semana después del crimen, el PRI postuló a Ernesto Zedillo Ponce de León, quien venció a Diego Fernández de Cevallos y a Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones del 21 de agosto.

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Cometido por Mario Aburto continúa siendo cuestionad­o por un alto porcentaje de la población.
EL CRIMEN Cometido por Mario Aburto continúa siendo cuestionad­o por un alto porcentaje de la población.

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