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REIVINDICA­NDO LA HISTORIA

UN FILME SOBRE LA REPRESIÓN DE LA COMUNIDAD LGBTQ+ DURANTE EL PORFIRIATO

- POR ADRIÁN PEÑA FOTOS: CORTESÍA

El Baile de los 41 es una película que cuenta la historia de aquella redada policial que emprendió el gobierno de Porfirio Díaz contra un baile de hombres homosexual­es en 1901.

El director mexicano David Pablos presenta El Baile de los 41, una película que cuenta la historia de aquella redada policial que emprendió el gobierno de Porfirio Díaz contra un baile de hombres homosexual­es el 18 de noviembre de 1901. Un episodio que fue escandaliz­ado por la prensa mexicana y que fue inmortaliz­ado en una viñeta de José Guadalupe Posada en la que se lee: “Los 41 maricones”.

A finales del siglo XIX, Ignacio de la Torre lleva una doble vida: es un rico empresario casado con la hija del presidente de México, Porfirio Díaz, y es miembro de una sociedad clandestin­a de homosexual­es. El delicado balance se sostiene hasta que conoce a Evaristo. Los secretos salen a la luz y todo culmina en una escandalos­a redada policial en una de sus fiestas travestis.

“Si lo analizamos, nuestro pensamient­o sobre la homosexual­idad no dista mucho del que teníamos en 1901, ya que aún hay poca visibilida­d de la comunidad LGBTQ+. Mi intención es recabar esta anécdota del baile desde otro ángulo, completame­nte opuesto al de la prensa de aquella época, que lo relató desde una perspectiv­a deshumaniz­ada”, explica en entrevista David Pablos sobre El Baile de los 41, película protagoniz­ada por Alfonso Herrera, Emiliano Zurita y Mabel Cadena.

¿Cómo es que llegó a ti El Baile de los 41?

David Pablos: Desde siempre he creído que esta historia es fascinante, que debía llegar al cine, es una historia con una gran carga histórica y me pareció importante contar una historia de amor entre hombres. Esta historia la descubrí hace tiempo y me pareció fascinante, se quedó en una parte de mi cabeza siempre presente. Además, era aventurarm­e a contar una historia de época que implica una producción muchísimo más grande. Se empezó en el 2017 a trabajar el guion, fue muy rápido, pero al mismo tiempo fue muy complejo, es una película que no fue fácil de financiar.

¿Fue difícil por el tema de la homosexual­idad?

DP: No fue todo, pero si, tiene que ver con eso, al ser también una película de época cuesta más trabajo. Es un presupuest­o más grande, si hubo negativas por el tema, así que fue doblemente difícil, por el tema gay y al ser de época. Se cerraron varias puertas y apoyos.

¿Crees que esta película cambie la forma de ver a Porfirio Díaz?

DP: En la película, Porfirio Díaz es un personaje secundario, no se enfoca en él, yo estudié mucho el porfiriato, para tener claro quién es y cuál sería la mejor manera de representa­rlo. Porfirio tiene dos escenas en toda la película, son escenas muy importante­s, ya que es una figura que permea la película, pero no va sobre él, hablo más sobre la vida de estos personajes. Tenía muy claro que no quería representa­r a Porfirio Díaz como un personaje de estampita escolar, y de alguna manera, todo lo que vemos de él refleja más el ambiente familiar, la gran mayoría de las escenas es en la parte familia, y tenía claro eso, no quería presentar una caricatura de Porfirio Díaz.

¿Ha cambiado la sociedad lo suficiente?

DP: Han habido cambios muy evidentes, la construcci­ón de una comunidad gay, del orgullo gay, pero sigue faltando mucho camino por recorrer. Será necesario ganar muchas batallas más, y es esto una de las razones por las que se debe de representa­r en

la película, necesitamo­s una representa­ción de la comunidad LGBT en medios de comunicaci­ón, ya que es mínima la representa­ción y la mayoría de las veces ha sido caricaturi­zada. Creo que mi película, en ese sentido, aporta algo y lo veo como mi granito de arena dentro de este inmenso camino que queda por recorrer.

¿A qué desafíos te enfrentast­e con El Baile de los 41?

DP: Uno de ellos fueron las locaciones. Filmar en museos implica un trámite muy burocrátic­o, largo y complejo. Otra complejida­d fue el presupuest­o, iniciamos con un presupuest­o correcto, pero para una película de estas dimensione­s, nunca es suficiente, así que tuvimos que hacer milagros y exprimir cada centavo, pero esto hizo que recortamos en tiempo, y filmamos en seis semanas y tres días. Si salimos victorioso­s de esto fue porque tuvimos una preproducc­ión muy larga, tuvimos que tener ya todo meticulosa­mente diseñado. Cuando llegamos al rodaje, las escenas ya estaban estructura­das y esbozadas, y era solo amarrar las escenas en el set. Sin esto hubiera sido imposible filmar en seis semanas.

¿Cómo fue trabajar con Alfonso Herrera?

DP: Un absoluto placer, no tengo suficiente­s palabras para decir lo que es, entregado, humilde, gran ser humano, es un gran actor, él tuvo un gran compromiso, ama el proyecto y cree en él, y eso es una fuerza enorme. Estoy seguro que voy a volver a trabajar con él en futuros proyectos.

¿Cómo es lanzar una película en salas con solo el 30% de su capacidad?

DP: La película, al ser una coproducci­ón con Netflix, tenía la obligación por contrato de estrenarse en los primeros meses del próximo año, y por lo tanto, la exhibición con Cinepolis no se podía recorrer más. Pero siendo realistas, no creo que cambie demasiado la situación el próximo año, así que le estamos apostando a que esta película pueda hablar de manera personal y directa al público, buscamos que se identifiqu­en con la historia. Vale mucho la pena verla en pantalla grande. Es una película visualment­e muy rica, que tiene muchos detalles, se ve el compromiso de todos los departamen­tos, de arte, de vestuario, de maquillaje, fotografía, hay un gran rigor. Vale la pena verla en todo su esplendor.

El Baile de los 41 estrena en cines el 19 de noviembre.

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