Pre­mio Na­cio­nal del De­por­te a Ca­ne­lo

Record - - DEPORTES - @ElDoc­to­rMo­ra­les

DE QUE PUE­DE LLE­GAR A SER UN ÍDO­LO, PUE­DE, PE­RO AÚN ES­TÁ LE­JOS DE LLA­MAR­LO ASÍ

La ma­yor dis­tin­ción que al­gún me­xi­cano li­ga­do al de­por­te pue­de re­ci­bir, es el Pre­mio Na­cio­nal del De­por­te. La cual es otor­ga­da por el go­bierno me­xi­cano a tra­vés de la CO­NA­DE y por con­se­cuen­cia de la Se­cre­ta­ría de Edu­ca­ción Pú­bli­ca. Hoy, el bo­xeo es­ta de plá­ce­mes, ya que es­te pre­mio en­tre otras per­so­na­li­da­des se­rá pa­ra un bo­xea­dor.

Ca­ne­lo

No me he can­sa­do de de­cir­lo, es­te jo­ven des­de que era un ado­les­cen­te y trans­mi­tía­mos sus pe­leas de for­ma ex­clu­si­va por Te­le­vi­sa De­por­tes se veía que te­nía 'es­tre­lla', lo cual só­lo muy po­cos son los ele­gi­dos.

Siem­pre tí­mi­do, has­ta un po­co re­traí­do, de la mano de Ed­die y su pa­dre Chepo Rey­no­so, ha es­ca­la­do ha­cia la cum­bre no só­lo del bo­xeo, sino del de­por­te in­ter­na­cio­nal, lle­gan­do a ser uno de los me­jo­res pa­ga­dos del or­be, con una enor­me po­pu­la­ri­dad.

¿Ído­lo?

De Saul Ál­va­rez po­de­mos de­cir cien­tos de co­sas, po­de­mos es­cu­char mi­les de ad­je­ti­vos, pe­ro aún no po­de­mos lla­mar­lo un ído­lo. En el de­por­te me­xi­cano han exis­ti­do se­res que no só­lo des­ta­can en sus dis­ci­pli­nas, sino que ade­más de ser los me­jo­res, tie­nen el apo­yo y ca­ri­ño del pú­bli­co, del pue­blo.

En el bo­xeo, de­por­te don­de Mé­xi­co es po­ten­cia, hay ca­sos co­mo el Ído­lo de Igua­la, Gue­rre­ro, Ru­ben 'El Púas' Oli­va­res, Sal­va­dor Sán­chez (que tris­te­men­te nos du­ró muy po­co) o Ju­lio Cé­sar Chá­vez que pa­ra­li­za­ba li­te­ral­men­te el país, son de los que po­de­mos lla­mar ído­los. Del fut­bol soc­cer, Jor­ge Cam­pos y Cuauh­té­moc Blan­co son los que tie­nen más arrai­go con el pó­pu­lo.

El ca­so de Ca­ne­lo es apar­te, ya que es pro­ba­ble­men­te el bo­xea­dor más po­pu­lar de la ac­tua­li­dad, más no ha lle­ga­do a la ca­te­go­ría de ído­lo. Aún tie­ne de­ma­sia­dos de­trac­to­res o los lla­ma­dos por los mi­lle­nials co­mo 'ha­ters'.

La per­so­na­li­dad que el jo­ven ja­lis­cien­se ha desa­rro­lla­do tam­bién lo ha ale­ja­do del pú­bli­co, ha­cien­do que sea juz­ga­do por su for­ma de ser y de ac­tuar más no por sus lo­gros bo­xis­ti­cos. De que pue­de lle­gar a ser un ído­lo, pue­de, pe­ro aún es­tá le­jos de lla­mar­lo así.

Bien me­re­ci­do

Es­te reconocimiento es bien me­re­ci­do ya que en la ac­tua­li­dad, en el ám­bi­to pro­fe­sio­nal no en­con­tra­mos a al­guien con tan­ta im­por­tan­cia y tras­cen­den­cia. Aplau­do la de­ci­sión de los en­car­ga­dos de vo­tar por Saúl.

Aho­ra, pa­ra Al­va­rez le que­da un ca­mino aún con más res­pon­sa­bi­li­dad, me que­da cla­ro que es un ti­po res­pe­tuo­so de su dis­ci­pli­na, no le que­da más que se­guir en ese ca­mino que ha­ce que Mé­xi­co se sien­ta ca­da vez más or­gu­llo­so de sus apa­ri­cio­nes en los cua­dri­lá­te­ros. ¡En ho­ra bue­na, Cam­peón!

A TO­PE. La me­xi­ca­na Jac­kie Nava pe­ga la es­pal­da con su opo­nen­te, la ve­ne­zo­la­na Ca­ro­li­na Ál­va­rez.

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