Soy me­xi­ca­na y soy co­rre­do­ra

Ma­jo Ro­drí­guez, 18, quie­re de­mos­trar­le a las ni­ñas que nin­gún de­por­te es tan mas­cu­lino co­mo para trun­car tus sue­ños. Y con tre­ce vic­to­rias en su his­to­rial de pi­lo­to, ¡no hay pis­ta que la de­ten­ga!

Seventeen (México) - - PowerGirls - Por LILI DELGADO

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¿Có­mo em­pe­zó tu pa­sión por los au­tos?

Es al­go que des­de pe­que­ña trai­go en la san­gre, ya vie­ne de fa­mi­lia por mis abue­los y mi pa­pá, así que siem­pre he es­ta­do muy in­vo­lu­cra­da en es­te de­por­te des­de que iba a ver­los y apo­yar­los. La pri­me­ra vez que me me­tí más en­se­rio fue co­mo par­te de los pits, por­que to­da­vía es­ta­ba muy chi­qui­ta. Pe­ro me mo­ti­vé aún más cuan­do vi a una co­rre­do­ra me­xi­ca­na, que se lla­ma Ma­ra Re­yes, co­mo la pri­me­ra en lle­gar a la Nas­car. Y en ese mo­men­to di­je, “Wow, que pa­dre que una mu­jer pue­de es­tar y so­bre­sa­lir en un de­por­te de hom­bres”. Le di­je a mi pa­pá que que­ría ser pi­lo­to, y me di­jo que si era lo que que­ría, íba­mos a lu­char por ello. Me ini­cié a los 8 años.

¿Qué fue lo más di­fí­cil co­mo mu­jer al ser un de­por­te do­mi­na­do por hom­bres?

En el mo­men­to en que me vol­ví una pi­lo­to na­cio­nal, fue cuan­do se com­pli­có más, por­que al lle­gar a las em­pre­sas a pe­dir pa­tro­ci­nios no les in­tere­sa­ba tan­to por ser mu­jer. O por par­te de los mis­mos pi­lo­tos, que de­cían, “có­mo una mu­jer me va a ga­nar”, tal vez no era bull­ying pe­ro sí dis­cri­mi­na­ción. Pe­ro gra­cias a mis re­sul­ta­dos me he ga­na­do el res­pe­to de mu­chí­si­mos, en­tre ellos los pi­lo­tos. Aho­ra los con­si­de­ro gran­des ami­gos y me han da­do mu­chos bue­nos con­se­jos.

¿Qué es lo que más dis­fru­tas de es­tar so­bre el co­che?

Des­de lle­gar al au­tó­dro­mo, los en­tre­na­mien­tos, ¡la ca­li­fi­ca­ción es al­go muy di­ver­ti­do! Pe­ro cuan­do ya es­toy en la ca­rre­ra me des­co­nec­to de to­do y me de­di­co to­tal­men­te a lle­gar al pri­mer lu­gar.

¿Nun­ca sen­tis­te mie­do a la ve­lo­ci­dad?

En al­gún mo­men­to sí, de he­cho sé los ries­gos que co­rro al su­bir­me a un co­che de ca­rre­ras, pe­ro con el pa­so del tiem­po el mie­do se te va qui­tan­do. Aun­que cla­ro que to­da­vía exis­te la adre­na­li­na, por­que sa­bes que cual­quier mo­vi­mien­to en fal­so pue­de ser fa­tal.

¿Có­mo ba­lan­ceas tu vi­da de ado­les­cen­te con tu ca­rre­ra?

Des­de que les di­je a mis pa­pás que que­ría ser co­rre­do­ra, me di­je­ron que me apo­ya­ban pe­ro con la con­di­ción de no de­jar la es­cue­la, por­que si no se da­ba la ca­rre­ra pro­fe­sio­nal co­mo pi­lo­to, ten­dría el res­pal­do de mis es­tu­dios. Sí se me ha com­pli­ca­do por­que ten­go que fal­tar mu­cho a la es­cue­la, pe­ro de­bo ser res­pon­sa­ble y en­tre­gar to­dos los tra­ba­jos. ¡Ya es­toy ter­mi­nan­do la pre­pa! (Ma­jo quie­re es­tu­diar In­ge­nie­ría In­dus­trial y es­pe­cia­li­zar­se en Me­cá­ni­ca Au­to­mo­triz). Ade­más de que ten­go que ha­cer mu­cho en­tre­na­mien­to fí­si­co tam­bién. An­tes ju­ga­ba bas­quet­bol, pe­ro aho­ra ha­go TRX para for­ta­le­cer to­do el cuer­po y ejer­ci­cios per­so­na­li­za­dos para pi­lo­tos, para te­ner fuer­za en el cue­llo y pier­nas. En la pis­ta só­lo co­rro los fi­nes.

¿Cuál es tu con­se­jo para las ni­ñas que tie­nen mie­do de se­guir sus sue­ños por ser en un ám­bi­to mas­cu­lino?

Lo que sea que les gus­te, ¡nun­ca se rin­dan! Siem­pre ha­brá obs­tácu­los, pe­ro si es al­go que de ver­dad quie­ren, den su má­xi­mo para lo­grar­lo.

Sé los ries­gos que co­rro al su­bir­me a un co­che de ca­rre­ras, pe­ro con el tiem­po el mie­do se te va qui­tan­do

¿SA­BÍAS QUÉ? Es el se­gun­do de­por­te más caro a ni­vel mun­dial, por lo que ne­ce­si­tas pa­tro­ci­nios para po­der en­tre­nar.

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