¿Es di­fí­cil?

Les com­par­to lo que el Evangelio de ayer con­sig­na. De ahí les pre­gun­té ¿es di­fí­cil? Aquí es­ta: Lec­tu­ra del San­to Evangelio se­gún San Lucas (6,27-38):

Tribuna de San Luis - - Análisis - Or­lan­do Na­va­rro Za­yas co­rreo: or­lan­do­na­va­rro­za­yas@hot­mail.com

En aquel tiem­po, di­jo Jesús a sus dis­cí­pu­los: «A los que me es­cu­cháis os di­go: Amad a vues­tros enemi­gos, ha­ced el bien a los que os odian, ben­de­cid a los que os mal­di­cen, orad por los que os in­ju­rian. Al que te pe­gue en una me­ji­lla, pre­sén­ta­le la otra; al que te qui­te la ca­pa, dé­ja­le tam­bién la tú­ni­ca. A quien te pi­de, da­le; al que se lle­ve lo tu­yo, no se lo re­cla­mes. Tra­tad a los de­más co­mo que­réis que ellos os tra­ten. Pues, si amáis só­lo a los que os aman, ¿qué mé­ri­to te­néis? Tam­bién los pe­ca­do­res aman a los que los aman. Y si ha­céis bien só­lo a los que os ha­cen bien, ¿qué mé­ri­to te­néis? Tam­bién los pe­ca­do­res lo ha­cen. Y si pres­táis só­lo cuan­do es­pe­ráis co­brar, ¿qué mé­ri­to te­néis? Tam­bién los pe­ca­do­res pres­tan a otros pe­ca­do­res, con in­ten­ción de co­brár­se­lo. ¡No! Amad a vues­tros enemi­gos, ha­ced el bien y pres­tad sin es­pe­rar na­da; ten­dréis un gran pre­mio y se­réis hi­jos del Al­tí­si­mo, que es bueno con los mal­va­dos y des­agra­de­ci­dos. Sed com­pa­si­vos co­mo vues­tro Pa­dre es com­pa­si­vo; no juz­guéis, y no se­réis juz­ga­dos; no con­de­néis, y no se­réis con­de­na­dos; per­do­nad, y se­réis per­do­na­dos; dad, y se os da­rá: os ver­te­rán una me­di­da ge­ne­ro­sa, col­ma­da, re­me­ci­da, re­bo­san­te. La me­di­da que uséis, la usa­rán con vo­so­tros.»… Sa­lud…

TE­MA QUE UR­GE ATEN­DER: LA “IN­DUS­TRIA” DEL SUI­CI­DIO

El 10 de sep­tiem­bre se con­me­mo­ró el Día Mun­dial pa­ra la Pre­ven­ción del Sui­ci­dio, que co­mo tan­tos otros pa­só des­aper­ci­bi­do, en don­de tan só­lo se dan a co­no­cer es­ta­dís­ti­cas, se lle­van a ca­bo plá­ti­cas, fo­ros, se trans­mi­te el men­sa­je por to­dos los me­dios y a ni­vel mun­dial, sin em­bar­go to­do que­da en eso, en un re­cuer­do, en un re­cuen­to, en un re­pa­so, en con­se­cuen­cia y por lo que se ve, es­ta fe­cha tan só­lo se uti­li­za no pa­ra ata­car el asun­to, no pa­ra in­di­car qué es lo que lo es­tá pro­vo­can­do, in­cre­men­tan­do, sino úni­ca­men­te pa­ra la­men­tar, jus­ti­fi­car o re­cor­dar aque­llos se­res hu­ma­nos que se qui­ta­ron la vi­da; es pre­ci­sa­men­te por eso el que es­te pro­ble­ma so­cial y de sa­lud con­ti­núa a la al­ta, al no po­ner­se más aten­ción a los di­fe­ren­tes fac­to­res que lo pro­vo­can, que de cier­to mo­do con­tri­bu­yen co­mo es y ha si­do por mu­chas dé­ca­das la “in­dus­tria” del sui­ci­dio.

En LA DO­MI­NI­CAL DEL DO­MIN­GO: Les am­plia­ré la di­ná­mi­ca de es­te gra­ve pro­ble­ma so­cial que so­la­men­te se ha tra­ta­do por en­ci­mi­ta… Sa­lud…

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