GIL PI­DE A JU­LIÁN ¡PEN­SIÓN MI­LLO­NA­RIA!

En en­tre­vis­ta ex­clu­si­va, JU­LIÁN GIL ha­bla de la se­pa­ra­ción y pro­ce­so que en­fren­ta con MARJORIE DE SOU­SA, y se­ña­la que la ac­triz fue quien pro­mo­vió las ac­cio­nes le­ga­les

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Los ca­mi­nos de Marjorie de Sou­sa y Ju­lián Gil se cru­za­ron de nue­vo, y fue en abril de 2016 que re­ini­cia­ron una re­la­ción amo­ro­sa que años atrás no pros­pe­ró. Es­ta vez, la vi­da les dio un mo­ti­vo de ale­gría: la lle­ga­da de Ma­tías, pri­mer be­bé de la ac­triz y ter­cer hi­jo pa­ra Ju­lián.

To­do pa­re­cía mar­char a la per­fec­ción; con ca­rre­ras en as­cen­so, los dos pro­me­tían ser una pa­re­ja en­vi­dia­ble y una fa­mi­lia de en­sue­ño, pe­ro al­go ocu­rrió al in­te­rior de es­ta re­la­ción. Ha­ce unos días co­men­za­ron los ru­mo­res de una po­si­ble se­pa­ra­ción, y fue has­ta el pa­sa­do 19 de abril que la ve­ne­zo­la­na con­fir­mó en un co­mu­ni­ca­do de pren­sa la rup­tu­ra y el pro­ce­so le­gal que en­fren­tan pa­ra for­ma­li­zar la ma­nu­ten­ción del pe­que­ño. La ac­triz por aho­ra no ha que­ri­do dar más de­cla­ra­cio­nes al res­pec­to de su se­pa­ra­ción y es­te pro­ble­ma le­gal.

En TV­yNo­ve­las bus­ca­mos a Ju­lián Gil, y en en­tre­vis­ta ex­clu­si­va pu­di­mos te­ner sus pri­me­ras de­cla­ra­cio­nes en torno a es­te di­fí­cil mo­men­to que es­tá vi­vien­do lue­go de que Marjorie co­mu­ni­ca­ra ofi­cial­men­te la se­pa­ra­ción.

¿Có­mo es­tás?

Ob­via­men­te no te voy a de­cir que es­toy bien, por­que no lo es­toy. Me en­cuen­tro en me­dio de un pro­ce­so muy com­ple­jo. Es­toy pa­san­do mo­men­tos de tris­te­za y de­cep­ción.

¿Es­tás de­cep­cio­na­do de Marjorie?

Mi de­cep­ción no es ha­cia Marjorie. Me sien­to de­cep­cio­na­do por­que la vi­da me es­tá dan­do es­to. No te pue­do de­cir que es­toy fe­liz, por­que no lo es­toy. Ten­go que afron­tar es­te pro­ce­so con res­pon­sa­bi­li­dad, co­mo siem­pre lo he he­cho y co­mo siem­pre lo voy a se­guir ha­cien­do, por­que en es­te ca­so hay un ni­ño de por me­dio, que es mi hi­jo Ma­tías, a quien ado­ro por­que es mi san­gre.

¿Des­de cuán­do es­tán se­pa­ra­dos?

Nos se­pa­ra­mos la pri­me­ra se­ma­na de mar­zo, es­pe­cí­fi­ca­men­te. El co­mu­ni­ca­do que sa­ca ella no lo de­ta­lla, pe­ro ya lle­va­mos ca­si dos me­ses se­pa­ra­dos.

¿Por qué ter­mi­na­ron?

Te pue­do de­cir que es­tu­ve echán­do­le mu­chas ga­nas a la re­la­ción. Em­pe­cé es­to con mu­chas ga­nas de amar y for­mar una fa­mi­lia.

¿En qué fa­lla­ron?

En pun­tos nor­ma­les de to­da pa­re­ja. Co­sas muy ín­ti­mas de las cua­les no quie­ro ha­blar. Son te­mas un po­co más per­so­na­les de am­bos que no quie­ro to­car. No ten­go por qué ha­blar de la ma­dre de mi hi­jo. Los de­ta­lles de la re­la­ción son los que me voy a lle­var a la tum­ba.

¿Cuál fue el mo­ti­vo de la rup­tu­ra?

Los pro­ble­mas o diferencias se fue­ron agran­dan­do. Marjorie y yo nun­ca he­mos te­ni­do una so­la dis­cu­sión…

En­ton­ces, ¿por qué se de­ja­ron?

Fue una cues­tión más que na­da de co­mu­ni­ca­ción y fal­ta de acep­ta­ción de acuer­dos, de los cua­les nin­guno pu­do “lle­gar a buen puer­to”. Le pue­des pre­gun­tar a ella y te di­rá que nun­ca he­mos te­ni­do una dis­cu­sión.

“LA BA­TA­LLA LE­GAL LA INI­CIÓ MARJORIE DE SOU­SA” Y esa fal­ta de co­mu­ni­ca­ción los ha lle­va­do a un pro­ble­ma le­gal, ¿ cier­to?

Así es. Es­ta­mos pa­san­do aho­ra por un pro­ce­so le­gal.

¿Quién ini­ció es­te pro­ce­so le­gal?

Es­te te­ma le­gal lo ini­ció ella, y quie-

ro que que­de eso bien cla­ro. La que co­mien­za y me sien­ta fren­te a sus abo­ga­dos pri­me­ro es ella. An­te es­ta si­tua­ción, le con­tes­to con una de­man­da.

¿Qué es lo que te exi­ge?

En esa reunión se plan­tea­ron unas co­sas en las que yo no es­tu­ve de acuer­do, y en­ton­ces de­ci­do de­man­dar y plan­tar ac­cio­nes pa­ra de­fi­nir la re­la­ción pa­terno fi­lial. De al­gu­na ma­ne­ra se le ha da­do mu­cho co­lor a es­te te­ma, la pren­sa y los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, etc.

¿ Qué es lo que plan­teas en la de­man­da?

Sim­ple­men­te es­ta­ble­cer las re­la­cio­nes pa­terno-fi­lia­les con el ni­ño, co­mo lo ha­ce to­do el mun­do. Ella me ci­tó un día a un des­pa­cho de abo­ga­dos don­de me plan­teó sus re­que­ri­mien­tos, tan­to eco­nó­mi­cos co­mo unas so­li­ci­tu­des de re­la­cio­nes pa­terno-fi­lia­les.

¿Cuá­les son esos re­que­ri­mien­tos?

Una can­ti­dad eco­nó­mi­ca por el ni­ño en la que no es­toy de acuer­do. Un ni­ño de dos me­ses no re­quie­re tan­to di­ne­ro. Apar­te, es ob­vio que siem­pre voy a pro­cu­rar que el ni­ño es­té bien y no le fal­te na­da, así co­mo lo he he­cho con mis otros hi­jos. Un hi­jo es una res­pon­sa­bi­li­dad pa­ra to­da la vi­da.

¿Qué es lo que más te due­le de to­do es­to?

Más que lo eco­nó­mi­co, lo que no me pa­re­ce es que no ten­ga con­tac­to con mi ni­ño. Por ejem­plo, el día que me lle­ve al ni­ño ten­go que es­tar acom­pa­ña­do de la na­na. Ten­go her­ma­nas y mi hi­ja que pue­den cui­dar­lo. Lo que no me gus­ta es que mi re­la­ción con el ni­ño no sea nor­mal, ¡por fa­vor! Me es­tá tra­tan­do co­mo si fue­ra un ex­tra­ño, y eso no me gus­ta.

¿Hu­bo vio­len­cia o ter­ce­ros in­vo­lu­cra­dos en la re­la­ción?

¡Na­da de eso!

¿Es cier­to que ella se enoja­ba con­ti­go por­que no es­ta­bas en ca­sa?

Lo que hu­bo fue fal­ta de co­omu­ni­ca­ción y pun­to. Ten­goo una agen­da la­bo­ral muy apre­ta­da y me to­ca via­jar. ¡Así es es­to!

¿Ha­ce cuán­to que no ves a Ma­tías?

No lo veo des­de el 27 de mar­zo.

¿Por qué?

Por­que des­de ese día se es­ta­ble­cie­ron los te­mas con los abo­ga­dos y he via­ja­do sin pa­rar por tra­ba­jo.

¿Y no lo ve­rás has­ta que ter­mi­ne el pro­ce­so le­gal?

Bá­si­ca­men­te, he es­ta­do fue­ra de Mé­xi­co y no he po­di­do via­jar des­de el 28 de mar­zo. Le he pe­di­do a ella en va­rias oca­sio­nes que me man­de fo­tos o ha­cer Fa­ceTi­me con el ni­ño, y na­da. Co­mo ella no ha que­ri­do que­dar en bue­nos tér­mi­nos con la re­la­ción, ess­pe­ra­ré a que los abo­ga­dos de­fi­nan es­te te­ma.

No ten­go por qué ha­blar de la ma­dre de mi hi­jo. Los de­ta­lles me los lle­vo a la tum­ba

¿Ella no te de­ja ver al ni­ño?

No te pue­do de­cir si me va a de­jar ver al ni­ño por­que no ha pa­sa­do. Aho­ra le he pe­di­do que me man­de fo­tos y no lo ha he­cho, esa es una ma­ne­ra de no de­jar­me ver­lo.

¿ Exis­te la po­si­bi­li­dad de que se re­con­ci­lien?

No, no, no… No exis­te la po­si­bi­li­dad de na­da por­que no va a fun­cio­nar. Aho­ra voy a de­fen­der mis de­re­chos co­mo pa­dre por­que ese ni­ño lle­va mi san­gre. Es mi hi­jo y voy a exi­gir mis tiem­pos con él, las vacaciones, etc.

¿Qué con­cep­to tie­nes de Marjorie aho­ra?

Pues, mi pun­to de vis­ta es que to­do es­to es in­ne­ce­sa­rio. La quie­ro y siem­pre la voy a que­rer. La voy a res­pe­tar co­mo la ma­dre de mi hi­jo, y eso se­rá has­ta el día que yo me mue­ra. En las cues­tio­nes le­ga­les, los que ga­nan siem­pre son los abo­ga­dos. Creo que no ha­bía que lle­gar a es­to, pe­ro bueno… fue una de­ci­sión de ella y hay que afron­tar­lo.

¿Te arre­pien­tes de ha­ber re­in­ten­tan­do al­go con Marjorie?

Nun­ca tu­ve du­das. En agos­to del año pa­sa­do me com­pro­me­tí y le di un ani­llo por­que así lo qui­se. Era mi de­seo e ilu­sión for­mar una fa­mi­lia con ella. Le apos­té a la re­la­ción to­do lo que pu­de, y es­toy con mi con­cien­cia tran­qui­la. No sa­lie­ron las co­sas bien, hay que pa­sar la pá­gi­na y se­guir pa­ra ade­lan­te.

¿Qué le di­rías a Marjorie?

Na­da, al igual que ella sos­tu­vo en su co­mu­ni­ca­do, tam­bién me sien­to de­cep­cio­na­do y frus­tra­do co­mo ella di­ce, por­que no ha ac­tua­do de una ma­ne­ra co­rrec­ta.

¿Qué te de­ja es­ta ex­pe­rien­cia?

Que no hay que rendirse y de­bes se­guir bus­ca­do a ese amor in­con­di­cio­nal sin juz­gar a na­die. Hay que amar con li­ber­tad y no de­jar de so­ñar que en al­gún mo­men­to lle­ga­rá el amor de tu vi­da.

Le apos­té a lla re­la­ción to­do lo que pu­de, y es­toy con mi con­cien­cia tran­qui­la

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