CO­NO­CE EL BAR DON­DE NA­CIó LA MAR­GA­RI­TA

El nom­bre del coc­tel fue en ho­nor a una mu­jer

Vanguardia - Domingo 360 - - SABORES - POR: VA­NES­SA ARRIA­GA

El ori­gen de la Mar­ga­ri­ta es un po­co in­cier­to, hay ba­res y crea­do­res di­fe­ren­tes que se ad­ju­di­can es­te coc­tel. Aquí te de­ci­mos cuál bar es el más re­co­no­ci­do.

Hus­song’s es la can­ti­na más fa­mo­sa de En­se­na­da, Ba­ja Ca­li­for­nia. Abrió sus puer­tas en 1892 y su fundador fue el ale­mán Johann Hus­song. Pe­ro an­tes de de­cir­te quién era es­te se­ñor, qué ha­cía en Mé­xi­co y có­mo ter­mi­nó sien­do due­ño de un bar, te con­ta­re­mos el ori­gen de la fa­mo­sa Mar­ga­ri­ta.

En oc­tu­bre de 1941, en pleno au­ge de la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, la hi­ja de un em­ba­ja­dor ale­mán (que vi­vía en el Ran­cho Ha­mil­ton), de nom­bre Mar­ga­ri­ta Hen­kel, to­ma­ba asien­to en la ba­rra de Hus­song’s, uno de sus si­tios fa­vo­ri­tos y que fre­cuen­ta­ba a me­nu­do.

El can­ti­ne­ro en turno, era Car­los Orozco y le gus­ta­ba in­no­var en coc­te­les que le da­ba a pro­bar a la jo­ven de Ale­ma­nia. De en­tre to­das esas com­bi­na­cio­nes, una re­sal­tó en el pa­la­dar de Hen­kel, por lo que ex­pre­só su gus­to por la be­bi­da y pre­gun­tó su nom­bre.

Orozco, ha­la­ga­do de ha­ber crea­do di­cho elí­xir, le pu­so el nom­bre de la chi­ca en for­ma de agra­de­ci­mien­to: Mar­ga­ri­ta.

Se di­ce que la re­ce­ta ori­gi­nal de Car­los Orozco te­nía: te­qui­la blan­co, li­cor de da­mia­na (una plan­ta que cre­ce en zo­nas ári­das), ju­go de limón y cu­bos de hie­lo. Aho­ra, hay mu­chas com­bi­na­cio­nes de la re­ce­ta co­mo usar li­cor de na­ran­ja en lu­gar de da­mia­na y agre­gar ju­go de fru­tas co­mo fre­sa o man­go.

EL BAR ABRIó

sus puer­tas en 1892 y su fundador fue el ale­mán Johann Hus­song.

HAS­TA LA FE­CHA,

el bar si­gue abier­to. Ofre­cen cer­ve­zas, be­bi­das pre­pa­ra­das y, por su­pues­to, sus fa­mo­sas Mar­ga­ri­tas, crea­ción de Car­los Orozco.

LA HIS­TO­RIA DEL BAR

La aper­tu­ra de la can­ti­na fue más un gol­pe de suer­te que otra co­sa. Su fundador, lle­gó a Es­ta­dos Uni­dos en bus­ca de me­jo­res opor­tu­ni­da­des ya que du­ran­te esa épo­ca, es­ta­ba la lla­ma­da fiebre del oro en Ca­li­for­nia (1848 a 1855), una eta­pa en la que se lle­ga­ron mi­les de in­mi­gran­tes por la pro­me­sa de vi­vir en una na­ción con una me­jor pro­me­sa eco­nó­mi­ca.

Al lle­gar a tie­rras es­ta­dou­ni­den­ses, cam­bió su nom­bre por el de "John", y en 1889 se tras­la­dó a En­se­na­da por­que es­ta­ba la creen­cia de que ahí tam­bién ha­bía mi­nas de oro.

En el camino, el ca­rrua­je en el que via­ja­ba su­frió un ac­ci­den­te. Hus­song, mal­he­ri­do, lle­gó al Me­són de Meiggs don­de pi­dió ayu­da. Al­gu­nas ver­sio­nes di­cen que pa­só tan­to tiem­po ahí que he­re­dó el lo­cal; otros cuen­tan que J.J Meiggs, el pro­pie­ta­rio, le ven­dió el lo­cal cuan­do hu­yó de la ciu­dad por ser acu­sa­do del ase­si­na­to de su es­po­sa; y una his­to­ria más di­ce que el due­ño de­jó a su car­go el ne­go­cio cuan­do se fue a bus­car a su cón­yu­ge a Ca­li­for­nia, pe­ro nin­guno de los dos re­gre­só.

Fue así co­mo en 1892 abrió la can­ti­na Hus­song's en En­se­na­da, pe­ro no es el mis­mo edi­fi­cio de Meiggs, sino uno que es­tá en­fren­te, en la ave­ni­da Ruiz.

John Hus­song mu­rió a los 63 años en 1926. Sus res­tos se en­cuen­tran en el Pan­teón Mo­de­lo jun­to a los de su es­po­sa Lui­sa.

Has­ta la fe­cha, el bar si­gue abier­to. Ofre­cen cer­ve­zas, be­bi­das pre­pa­ra­das y, por su­pues­to, sus fa­mo­sas Mar­ga­ri­tas, crea­ción de Car­los Orozco.

Ade­más, hay una can­ti­na ho­mó­ni­ma en Las Ve­gas, ins­pi­ra­da en la de En­se­na­da.

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