AR­MAN­DO FUEN­TES AGUI­RRE

Vanguardia - - OPINIÓN -

De no­che, cuan­do to­dos duer­men, en­tra en la ca­sa una can­ción.

Na­die la ha oí­do nun­ca, na­die, pe­ro lo sé por­que eso di­ce la le­yen­da, y las le­yen­das nun­ca mien­ten.

Esa can­ción es más her­mo­sa que un lied de Schu­bert o un aria de Mo­zart. El mun­do en­te­ro ca­lla pa­ra oír­la. To­dos los se­res y las co­sas la pue­den es­cu­char, me­nos los hom­bres. Hay quie­nes ase­gu­ran que esa can­ción la can­ta la Vir­gen Ma­ría. Na­die más po­dría can­tar una can­ción tan be­lla. Nin­gu­na otra voz ten­dría de­re­cho a en­to­nar­la.

Es una pe­na que la can­ción en­tre en la ca­sa y na­die la oi­ga. ¿Có­mo es po­si­ble que al­can­ce­mos a oír la le­ve­dad del gri­llo, la mo­no­to­nía de la ra­na, y no po­da­mos es­cu­char ese can­to he­cho de cie­lo?

Un con­sue­lo te­ne­mos. La le­yen­da di­ce tam­bién que to­dos oi­re­mos la can­ción en el mo­men­to de la muer­te. Acu­na­dos en ella pa­sa­re­mos sin dar­nos cuen­ta de es­ta vi­da a la otra. Cuan­do sin­ta­mos el sue­ño de la muer­te ese can­to nos arru­lla­rá igual que la ma­dre arru­lla a su hi­jo pa­ra que se duer­ma.

No ten­ga­mos, en­ton­ces, mie­do de la muer­te.

Se­ría con te­mer a una can­ción.

¡Has­ta ma­ña­na!...

Newspapers in Spanish

Newspapers from Mexico

© PressReader. All rights reserved.