El Chino con o sin Da­rín

Nue­va ca­ra del cine ibe­roa­me­ri­cano, el ac­tor y pro­duc­tor ar­gen­tino pre­pa­ra el es­treno de La odi­sea de los gi­les, y con­ver­sa con-Vogue en su na­tal Bue­nos Aires.

VOGUE (México) - - VOGUE HOMBRE BELLEZA -

Su nom­bre es en reali­dad un seu­dó­ni­mo, un apo­do ca­ri­ño­so de co­mo lo lla­ma­ban en su ca­sa, pe­ro en reali­dad El Chino se lla­ma Ri­car­do co­mo su pa­dre y su abue­lo. ¿Ri­car­do III co­mo la obra de Sha­kes­pea­re? Su ca­rre­ra en la ac­tua­ción pa­re­cía una pre­mo­ni­ción, que re­le­gó bue­na par­te de su vi­da. “Mis abue­los eran ac­to­res, mi tía es ac­triz, mis dos pri­mos son ac­to­res, mi vie­jo tam­bién es ac­tor… Es­ta­ba pe­lea­do con la idea de que es­ta­ba pre­des­ti­na­do, o que iba a lo fácil, pe­ro ter­mi­né des­cu­brien­do que te­ner una ca­rre­ra ac­to­ral es un gran desafío”, nos re­ve­la al bor­de de un co­che en me­dio del trá­fi­co bo­nae­ren­se.

A los 19 años ob­tu­vo su pri­mer tra­ba­jo en la pro­duc­ción de El se­cre­to de sus ojos, la cin­ta de Juan Jo­sé Cam­pa­ne­lla ga­na­do­ra del Os­car a la Me­jor Pe­lí­cu­la Ex­tran­je­ra en 2010. “Era el úl­ti­mo es­ca­la­fón de la ca­de­na. Hi­ce de to­do y me en­can­tó. Fue co­no­cer el mun­do del

EL CHINO FUE AL MIS­MO CO­LE­GIO QUE LAS HI­JAS DE MARADONA Y SE CRIÓ EN ME­DIO DE LAS GRAN­DES FI­GU­RAS DE SU PAÍS. “NO SOY FA­NÁ­TI­CO DE NA­DA. ESO ME AYU­DÓ A MO­VER­ME EN ES­TE MUN­DO”.

cine pro­fe­sio­nal, es­tar 14 o 16 ho­ras ro­dan­do, te­nien­do que de­mos­trar la va­lía de uno”. Y pre­ci­sa­men­te de eso se ha ocu­pa­do El Chino des­de el co­mien­zo de su ca­rre­ra. Su­pe­rar cual­quier es­cru­ti­nio que es­tu­vie­se re­la­cio­na­do a la fa­mi­lia ac­to­ral a la que per­te­ne­ce fue su me­ta ini­cial. “Me da­ba un po­co de es­co­zor de que hu­bie­se una mi­ra­da ex­ter­na, un pre­jui­cio, de que tu­vie­ra que es­tar a la al­tu­ra de al­go. Te­nía mu­chos ta­pu­jos con ex­po­ner­me por­que sen­tía que no es­ta­ba pre­pa­ra­do, que no era el mo­men­to. En­con­trar con­fian­za pa­ra sen­tir­se se­gu­ro de uno, me lle­vó tiem­po, mu­cha prue­ba y error (...) Ha­bía una des­con­fian­za per­ma­nen­te de que me lla­ma­ran por al­go que no tu­vie­ra que ver con­mi­go. ¡Ja­más me han di­cho que­re­mos que tra­ba­jes con no­so­tros por­que sos el hi­jo de Ri­car­do Da­rín! Ni que se les ocu­rra por­que los man­do a freír chu­rros en cin­co mi­nu­tos”, di­ce con el más pu­ro acen­to por­te­ño.

Nun­ca es­tu­vo se­gu­ro de que­rer ser ac­tor, e in­clu­si­ve hoy, que ya tie­ne una ca­rre­ra en fran­co as­cen­so, fan­ta­sea con la idea de de­di­car­se a otra co­sa, aun­que siem­pre en el te­rreno del ar­te. Por ejem­plo, en el mes de agos­to es­tre­na­rá su pri­me­ra cin­ta co­mo pro­duc­tor y ac­tor, en la que com­par­te cré­di­tos con su cé­le­bre pa­dre, Ri­car­do Da­rín. La cin­ta, lla­ma­da La odi­sea de los gi­les, es una adap­ta­ción de la no­ve­la de Eduardo Sa­che­ri, y es una co­me­dia si­tua­da en los años de la cri­sis eco­nó­mi­ca ar­gen­ti­na del 2001. Cual­quier pa­re­ci­do con la reali­dad es pu­ra coin­ci­den­cia.

Hoy mu­chos lo co­no­cen por el éxi­to de El Án­gel, la pe­lí­cu­la ins­pi­ra­da en la vi­da de Car­los Ro­ble­do, un ase­sino que con so­lo vein­te años fue con­de­na­do a ca­de­na per­pe­tua, fue es­cri­ta y di­ri­gi­da por Luis Or­te­ga y su­peró la ba­rre­ra del mi­llón de es­pec­ta­do­res en Ar­gen­ti­na. “To­ca un te­ma que es­tá muy vi­gen­te, que tie­ne que ver con las re­la­cio­nes, la se­xua­li­dad bo­rro­sa, la cri­mi­na­li­dad mar­gi­nal de una cla­se me­dia, con una dic­ta­du­ra mi­li­tar en as­cen­so en me­dio de un li­ber­ti­na­je en la ca­lle en la que to­do se mez­cla. Fue una fies­ta ha­cer­la”, ce­le­bra. Sin em­bar­go, el pro­yec­to que hi­zo jus­to an­tes, La no­che de 12 años, ca­si lo ha­ce ti­rar la toa­lla. “Tra­ta so­bre pre­sos po­lí­ti­cos en­ce­rra­dos du­ran­te 12 años de la dic­ta­du­ra mi­li­tar uru­gua­ya, hu­mi­lla­dos y des­po­ja­dos de to­da su hu­ma­ni­dad, me tra­jo un mon­tón de sa­tis­fac­cio­nes, pe­ro fue un pro­ce­so muy trau­má­ti­co. Pu­se en ries­go to­das mis re­la­cio­nes per­so­na­les. El ro­da­je fue muy rea­lis­ta, co­mía­mos el mí­ni­mo de calorías (tu­vo que ba­jar mu­cho de pe­so)… Me pre­gun­té, ¿no sé si quie­ro ac­tuar más? No te­nía au­to­es­ti­ma, me es­ta­ba cos­tan­do mu­cho dis­fru­tar de las co­sas en mi vi­da co­ti­dia­na. Es­ta­ba muy amar­ga­do, y lue­go vino El Án­gel y me sa­có de ese po­zo. Le de­bo mu­cho”.

Con 30 años y 14 pe­lí­cu­las en su ha­ber, go­za del pri­vi­le­gio de tra­ba­jar en su na­tal Ar­gen­ti­na y Es­pa­ña, país al que lle­gó pa­ra tra­ba­jar a las ór­de­nes del ga­na­dor del Os­car, Fer­nan­do True­ba, en el fil­me La rei­na de Es­pa­ña. Lo me­jor fue que en me­dio de ese pro­yec­to ter­mi­nó ac­tuan­do en la se­rie La em­ba­ja­da, en la que co­no­ció a su ac­tual pa­re­ja, la ac­triz Úr­su­la Cor­be­ró. “Aún con to­do el éxi­to que ha te­ni­do con La ca­sa de pa­pel es una mu­jer muy cen­tra­da. Apren­do mu­chí­si­mo de ella. Com­par­ti­mos ale­grías y mi­se­rias. Opi­na­mos siem­pre que el otro ce­de ese es­pa­cio. Se char­la to­do. Tra­ta­mos de com­par­tir lo má­xi­mo po­si­ble por­que es­to de es­tar jun­tos y se­pa­ra­dos to­do el tiem­po nos per­mi­te ex­tra­ñar­nos. Estoy muy con­ten­to”, con­clu­yó. El Chino pa­re­ce im­pa­ra­ble.

ARRI­BA: EL CHINO PO­SA EN UNO DE LOS BARES NOTABLES DE LA CIU­DAD DE BUE­NOS AIRES, EL CA­FÉ GAR­CÍA, FUN­DA­DO EN 1927 EN EL BA­RRIO DE VI­LLA DEVOTO, CON SUÉTER DE LOUIS VUITTON Y PANTALÓN DE VALENTINO. EN PÁ­GI­NA OPUES­TA, IZ­QUIER­DA: EL AC­TOR LU­CE UN PANTALÓN DE GUC­CI; ABRIGO DE STELLA MCCARTNEY Y CAMISA DE PAUL SMITH; DE­RE­CHA: EL CHINO CAMINA POR EL TRA­DI­CIO­NAL BA­RRIO DE ABAS­TO DE BUE­NOS AIRES, CON CHA­MA­RRA DE HELMUT LANG; PANTALÓN DE PRADA Y TE­NIS DE STELLA MCCARTNEY.

ARRI­BA: EL CHINO PO­SA EN LOS RIELES DEL TREN QUE PA­SA POR EL BA­RRIO LA PA­TER­NAL DE BUE­NOS AIRES, CON CHA­MA­RRA Y PANTALÓN DE PAUL SMITH Y CUELLO TORTUGA DE PRADA.

EN ES­TE RE­POR­TA­JE: PEI­NA­DO, MARCO BUSTAMANTE; ACICALADO, MAU­RI­CIO CAMILO; ASIS­TEN­TE DE FOTO, MA­TÍAS TARSITANE; ASIS­TEN­TE DE MO­DA, ANNI GALLO; PRO­DUC­CIÓN, STRUKA; COOR­DI­NA­CIÓN DE PRO­DUC­CIÓN, SOL ARMENDARIZ; PRO­DUC­TOR, MONTI; ASIS­TEN­TE DE PRO­DUC­CIÓN, MARIANNA BONAZZI; RETOQUE DIGITAL; AGUS FOLCHER/STK. AGRA­DE­CI­MIEN­TOS: HOTEL LE­GA­DO MÍTICO BUE­NOS AIRES; PIZZERÍA BURGIO, ; CA­FÉ DE GAR­CÍA; Y AL EN­TE DE TU­RIS­MO DE LA CIU­DAD DE BUE­NOS AIRES.

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