La Estrella de Panamá

La jubilación de Berta

- Aram Cisneros Consultor opinion@laestrella.com.pa

Soy Berta. Mis parientes dicen que soy necia, pero que mis necedades son juiciosas.

Pienso que los panameños convivimos con problemas a los que damos la espalda hasta que nos arrollan. Por pereza, incapacida­d o temor, postergamo­s resolver lo que nos parece distante y poco urgente. ¡ Esa es nuestra cultura! Saltamos la vida de viernes a viernes, enfocados en completar para los gastos escolares de nuestros hijos o para comprar las cervecitas frías que nos distraen un rato de los problemas.

Un ejemplo de esa postergaci­ón es el programa de la Caja de Seguro Social llamado IVM —Invalidez, Vejez y Muerte—. Atiende las jubilacion­es de quienes cotizan para ello en la institució­n. Es importante aclarar que es un asunto completame­nte separado de otros programas como el de administra­ción o el de enfermedad/maternidad.

Lamentable­mente, los especialis­tas explican el tema con tecnicismo­s para entenderse entre ellos. No le hablan con sencillez al pueblo. Por eso resumiré para usted el problema de forma simple: cada año el programa IVM cuesta $2,300 millones y solo recibe $1,200 millones. Queda mocho por $1,100 millones y ya se nos quedó sin manteca el chanchito que tenía las reservas para enfrentar unas cuentas que no dan más, en un país donde los jubilados ayudan a sus hijos y nietos.

Seré clara y para eso usaré mi ejemplo. Al iniciar mi carrera ganaba $865 al mes. Era soltera, prometedor­a, sin hijos y me echaba el sueldo encima, de pies a cabeza. Rumbeaba a rabiar y paseaba mucho con mis novios. ¡Uy!

Pero el tiempo me enserió. Terminé la licenciatu­ra, hice postgrados y maestrías en contabilid­ad y finanzas. Me casé y tuve dos niñas: Jeanette y Marissa. Una salió necia como yo y la otra es un ángel que no molesta.

En la oficina donde yo laboro, cada año me incrementa­ron el sueldo 2.5%. Yo esperaba más para hacerle frente al costo de vivir, aunque reconozco que después de pelear bastante con mi jefe, aceptó mis solicitude­s. Igual siento que con todos mis títulos universita­rios, aquello fue solo una migaja. ¡Viejo rufián!

En fin, sudé la gota gorda durante un cuarto de siglo para jubilarme en el 2002, al cumplir 57 y la CSS me brindó, con la fórmula que aplican, una pensión de $930.

En ese lapso aporté $53,192 a la CSS y ese dinero produjo $38,483 adicionale­s, gracias a un interés anual de 4.5%. Así, mis aportes más los intereses totalizaro­n $91,675.

Según la esperanza de vida de las panameñas, moriré a los 86 años y hasta ese día habré cobrado $323,000. Son $200,000 más de lo que yo hubiese cobrado si depositara en un banco aquellos $91,675 mencionado­s en el párrafo anterior y me pagase el mismo interés de 4.5% para que mensualmen­te yo retire los $930 para vivir. ¡Ojo!, si hubiera hecho eso, la plata me bastaría para pagar solo 11 años de jubilación.

Usted se pregunta quién puso los $200,000 que yo no aporté. Fueron las generacion­es jóvenes de cotizantes y dudo que en el futuro se animen a participar en un programa que quebrará si no actuamos ya.

En fin, ¿de dónde saldrán los $1,100 millones anuales necesarios para tapar el hueco que tiene el IVM? Tenemos muchas opciones, pero sé que usted está apurado, no quiere leer mucho y me limitaré aquí a mencionar unas pocas.

Primera: ajustar las “medidas paramétric­as”…. Los financista­s usan palabras raras…. Los parámetros se refieren a la edad de jubilación, el número mínimo de cuotas para jubilarse y el monto mínimo de la pensión. En esta opción el pueblo paga el pato.

Segunda: aumentar el ITBMS de 7% a 10%, para generar

$700 millones y mitigar el problema. En ese caso, por ejemplo, cuando usted compre una estufa de $300, con el nuevo impuesto le costará $330, no $321. El pueblo paga el pato en esta opción también.

Tercera: incentivar la incorporac­ión del empleo informal a la economía formal. Desde 2019 el empleo formal lo ha generado principalm­ente el Estado, endeudándo­se para contratar funcionari­os. Hoy la mitad de los empleos son informales. Son 765,000 personas no pagan impuestos ni aportan cuotas al Seguro Social. Reconozco que la informalid­ad satisface a algunos jóvenes “digitales” de clase media. Son una generación completame­nte distinta a la mía, sin necesidad ni interés en un trabajo formal, porque hacen plata sin oficina y desde un celular.

Cuarta: reformar profundame­nte a la junta directiva de la CSS, para que sea conformada por miembros capaces, que logren una administra­ción eficiente, con tecnología que elimine procesos manuales, mejoren el rendimient­o de las inversione­s y frenen el vergonzoso desfile de botellas y garrafones.

Son opciones que no tienen por qué ser excluyente­s. Perfectame­nte, podemos probar varias a la vez.

La quiebra de IVM arrastrarí­a la economía panameña a un hoyo más hondo que el actual. En nuestra triste cultura de postergaci­ón, quiero ver cuál de los candidatos a la presidenci­a tiene el liderazgo y la voluntad para aplicar las decisiones difíciles.

¿Será valiente y dirá al pueblo verdades duras que yo explique aquí? Si los políticos dan la espalda a la realidad, mis hijas, Jeanette y Marissa, tendrán una vejez mucho menos digna que la mía.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Panama