CÓ­MO AHO­RRAR Y NO FA­LLAR EN EL IN­TEN­TO

Mujer (Panama) - - Finanzas - LARISSE ROQUEBERT www.gru­porg.com.pa

El aho­rro es el me­dio pa­ra con­cre­tar tus ideas y al­can­zar tus sue­ños. Es­te há­bi­to, jun­to con la pro­tec­ción, el cré­di­to, el plan de re­ti­ro y la in­ver­sión, es la ba­se de una pla­ni­fi­ca­ción fi­nan­cie­ra exi­to­sa, que te ase­gu­ra­rá una vi­da tran­qui­la, es­ta­ble y sin preo­cu­pa­cio­nes.

Los si­guien­tes con­se­jos te ayu­da­rán a desa­rro­llar el há­bi­to del aho­rro y man­te­ner­lo:

Mien­tras más tem­prano, me­jor. Si to­da­vía no has abier­to tu pri­me­ra cuen­ta de aho­rro, to­ma ac­ción y haz­lo ¡ya! Si aún vi­ves con tus pa­dres, apro­ve­cha pa­ra aho­rrar to­do lo que pue­das, pe­ro fí­ja­te me­tas a me­diano y lar­go pla­zo y no lo gas­tes al fi­nal del año. Quie­nes ya tie­nen su pro­pia fa­mi­lia, en­se­ñen a sus hi­jos des­de pe­que­ños so­bre la im­por­tan­cia del aho­rro y la pla­ni­fi­ca­ción con pro­pó­si­to. Sus hi­jos se lo agra­de­ce­rán en el fu­tu­ro.

Pre­pa­ra un pre­su­pues­to men­sual. Lle­var un pre­su­pues­to men­sual te per­mi­te sa­ber en qué in­vier­tes tu di­ne­ro y de­ci­dir ha­cia dón­de van tus re­cur­sos. Te su­gie­ro un for­ma­to de 3 co­lum­nas: pre­vi­sión, real y va­ria­ción (pre­vi­sión es el es­ti­ma­do que se tie­ne de gas­to pa­ra ese mes; real es el gas­to real; va­ria­ción es la di­fe­ren­cia en­tre el real y la pre­vi­sión). De es­ta for­ma, pue­des ver tu pa­trón de gas­to y mo­di­fi­car­lo si es ne­ce­sa­rio. Un pre­su­pues­to de­be con­te­ner tus in­gre­sos y gas­tos en detalle. Tam­bién de­be in­cluir el aho­rro. Es re­co­men­da­ble aho­rrar co­mo mí­ni­mo el 10% de tus in­gre­sos. Si pue­des aho­rrar más, fe­no­me­nal; pe­ro si no, no te des­ani­mes, aho­rra lo que pue­das y en el ca­mino in­cre­men­tas la su­ma se­gún va­yas me­jo­ran­do tu si­tua­ción. El ob­je­ti­vo pri­mor­dial es em­pe­zar y el pri­mer pa­so es crear tu fon­do de emer­gen­cias. La me­ta es al­can­zar un mon­to equi­va­len­te a 3 ve­ces tus gas­tos men­sua­les; lo óp­ti­mo se­ría aho­rrar 6 ve­ces el to­tal de tus gas­tos. Es­te fon­do te ser­vi­rá de apo­yo en si­tua­cio­nes im­pre­vis­tas, que aten­tan con­tra el equi­li­brio fi­nan­cie­ro fa­mi­liar. Una vez ha­yas com­ple­ta­do tu fon­do de emer­gen­cias, es­ta­blé­ce­te nue­vos objetivos y aho­rra pa­ra ellos.

Vi­gi­la tus gas­tos co­ti­dia­nos. Mu­chas ve­ces cae­mos en el error de no pre­su­pues­tar los pe­que­ños gas­tos del día a día o “gas­tos hor­mi­ga”, co­mo ca­fé, chi­cle, agua em­bo­te­lla­da... y al sub­es­ti­mar es­tos gas­tos por pe­que­ños, ter­mi­na­mos des­equi­li­bran­do nues­tra eco­no­mía. Pue­de ser que, sin dar­te cuen­ta, es­tés gas­tan­do 5 dó­la­res dia­rios, los cua­les al fi­nal del mes (24 días la­bo­ra­dos) se con­vier­ten en $120. No te di­go que eli­mi­nes del to­do es­tos gas­tos, so­lo que no los ten­gas a dia­rio.

Tu aho­rro de­ber ser siem­pre pri­me­ro.

Con es­to me re­fie­ro a que lo pri­me­ro que tie­nes que pre­su­pues­tar y se­pa­rar de tus in­gre­sos es la par­ti­da des­ti­na­da al aho­rro (10%). De es­ta ma­ne­ra, ase­gu­ras el cum­pli­mien­to de tu me­ta. Con­vier­te el aho­rro en tu prio­ri­dad. Si de­jas es­te ru­bro de úl­ti­mo, pa­ra cuan­do te so­bre el di­ne­ro, nun­ca lo lo­gra­rás.

Uti­li­za una cuen­ta de aho­rro pa­ra ca­da

pro­pó­si­to. Or­ga­ni­za tus pro­yec­tos de vi­da con ba­se en tus prio­ri­da­des, lo que real­men­te va­lo­ras y tie­ne im­por­tan­cia pa­ra ti, y acom­pa­ña ca­da sueño con una cuen­ta de aho­rro in­de­pen­dien­te. Es­ta­ble­ce una me­ta mo­ne­ta­ria pa­ra ca­da pro­pó­si­to y ve por él. En la ac­tua­li­dad, el sis­te­ma ban­ca­rio brin­da dis­tin­tas op­cio­nes de aho­rro a la me­di­da de tus ne­ce­si­da­des. ¡Tú eli­ges cuán­tos sue­ños al­can­zar!

Usa la tec­no­lo­gía. Apro­ve­cha las ven­ta­jas que te ofre­ce la tec­no­lo­gía apli­ca­da a la ban­ca. Una vez ten­gas tu (s) cuen­ta (s) de aho­rro, po­drás rea­li­zar des­de la co­mo­di­dad de tu ho­gar los apor­tes pla­ni­fi­ca­dos se­gún la lis­ta de prio­ri­dad que fi­jas­te pre­via­men­te. Hoy en día es po­si­ble abrir cuen­tas de aho­rro en lí­nea, a tra­vés del si­tio web de la ins­ti­tu­ción ban­ca­ria, así que ya no hay ex­cu­sas por fal­ta de tiem­po.

Ase­só­ra­te con ex­per­tos. Si crees que aún te cues­ta man­te­ner cons­tan­cia en el há­bi­to del aho­rro o no te so­bra el di­ne­ro pa­ra aho­rrar, per­mi­te que un ex­per­to te ayu­de a di­se­ñar el me­jor plan pa­ra el ma­ne­jo de tus finanzas per­so­na­les. Una pla­ni­fi­ca­ción fi­nan­cie­ra bien di­se­ña­da to­ma en cuen­ta la eta­pa del ci­clo de vi­da en la que te en­cuen­tras y siem­pre en­con­tra­rá la ma­ne­ra de aho­rrar pa­ra cre­cer. ¿Te ani­mas a em­pe­zar?■

Li­cen­cia­da en Finanzas con Maes­tría en Ad­mi­nis­tra­ción de Em­pre­sas (MBA). Pro­pie­ta­ria y ge­ren­te ge­ne­ral de Gru­po R&G, em­pre­sa con­sul­to­ra en cré­di­to y se­gu­ros.

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