ABC Color : 2021-02-06

INTERNACIO­NALES : 32 : 32

INTERNACIO­NALES

INTERNACIO­NALES 32 Sábado 6 de febrero de 2021 LA GRAN ODISEA DE MAGALLANES Y ELCANO Hace 499 años se iniciaba última etapa de la primera circunnave­gación Hace exactament­e 499 años que la nao Victoria zarpó desde Timor, en el sudeste asiático, para completar la primera vuelta al mundo, culminada el 6 de septiembre de 1522 en la región española de Andalucía tras navegar siete meses con una única escala de tres días en Cabo Verde, de donde los pocos supervivie­ntes al mando de Juan Sebastián Elcano salieron huyendo de los portuguese­s. La idea original de Magallanes SEVILLA, España (EFE). huyendo. En las islas atlánticas descubren que para ellos es día 9 y para los portuguese­s es el 10 y comprueban que, “navegando siempre hacia el oeste, siguiendo el curso del sol y habiendo regresado al mismo punto, debíamos ganar veinticuat­ro horas sobre los que permanecía­n en el mismo sitio, y basta reflexiona­r para convencers­e de ello”, explica Pigafetta. En la huida dejan en tierra a trece marineros, que luego serían rescatados por el rey Carlos V y, para engañar a los portuguese­s, Elcano pone rumbo sur, que luego cambian para llegar hasta las Azores y desde allí hasta Sanlúcar de Barrameda (sur de España), donde arriban el 6 de septiembre. En Sanlúcar están dos días antes de ir hasta Sevilla y compran “12 arrobas de vino, 75 hogazas de pan y roscas, un cuarto de vaca y melones”. Esa cantidad de comida estaba justificad­a porque, como dejó escrito Elcano, hasta la costa andaluza llegaron solo dieciocho navegantes “flacos como jamás hombres estuvieron”. La gloria de ser el primero en capitanear una vuelta al mundo es historia ya conocida en ese momento, Elcano lo sabe y se lo dice al emperador: “Mas sabera tu alta magestad, lo que en mas avemos de estimar y tener es que hemos descubiert­o e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el oçidente e venyendo por el oriente”. 4 de mayo pensaban que habían pasado al sur del temido Cabo de Buena Esperanza en África, comprobaro­n que estaban más al norte y hasta el 19 de ese mes no lo sobrepasar­on tras fuertes vientos y mar en contra, lo que les provocó la rotura de un mástil. En ese periodo estuvieron a punto de tirar la carga de clavo para navegar mejor, pero decidieron que no porque “buscan la gloria y no quieren volver sin su preciado cargamento”, sostiene Mazón. El cronista de la expedición, Pigafetta, lo deja claro: “Hallándose la mayor parte de la tripulació­n inclinada más al honor que a la vida misma, determinam­os hacer cuantos esfuerzos nos fuera posible para regresar a España”. Una vez en el Atlántico logran vientos favorables y recorren grandes cantidades de millas en un solo día, pero la falta de alimentos provoca las primeras de las quince bajas tras varios días comiendo solo arroz hervido con agua de mar, lo que lleva a Elcano a buscar durante quince días un lugar en el que abastecers­e, pero solo encuentran manglares. Están en Guinea. Ante esa tesitura votan qué hacer y deciden parar en Cabo Verde mintiendo sobre su origen (dijeron que venían de América), para no ser apresados por los portuguese­s, ya que a los españoles les estaba prohibido comerciar con las especies de las Molucas, pero al tercer día los descubren y salen Esa larga travesía es una de las grandes hazañas de la navegación mundial porque fue la primera vez que un barco cruzaba el Índico sin tocar tierra, lo que Elcano decidió para evitar ser apresado por los portuguese­s, que ya habían navegado por esas aguas, pero siempre cerca de la costa y sin adentrarse en medio del inhóspito océano. “¿Se imaginan embarcar hoy en la nao Victoria y no volver a pisar tierra hasta el 6 de septiembre? Tal día como hoy, hace 499 años, la nao Victoria zarpaba de Timor. La mayoría de los dieciocho marinos que llegaron en ella no desembarca­ron nunca hasta llegar a España”, subraya el especialis­ta en la primera vuelta al mundo Tomás Mazón. Con el barco a rebosar de clavo, lo que permitió que la expedición comenzada en 1519 fuera un éxito comercial, el barco bajó por debajo del paralelo 40, una zona conocida por los navegantes como los “Cuarenta Rugientes” por los habituales temporales que se registran. En las competicio­nes actuales de la vuelta al mundo a vela esta zona se recorre en sentido contrario al que lo hicieron los españoles hace casi quinientos años porque las corrientes son más favorables y se evitan los constantes zigzag que se vio obligada a efectuar la Victoria para poder avanzar, debido al viento contrario que tenía. A la aventura del regreso a casa aún le quedaban muchos pasajes porque, cuando el El destino principal de este gran viaje no era dar la vuelta al mundo, sino llegar a las Islas de las Especias -o islas Molucas, en Indonesia- y sus riquezas por la ruta oeste, recuerda una nota sobre este tema publicada en el sitio de la BBC. Portugal controlaba la ruta conocida hacia el oriente a través del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Magallanes consideró que podría llegar a la región mucho más rápido viajando en la dirección opuesta, alrededor de la punta de América del Sur, a través del recién descubiert­o Océano Pacífico y hasta las islas productora­s de especias, en el archipiéla­go indonesio. Pero Manuel I, el rey de Portugal, rechazó la idea de Magallanes. Eso no detuvo al explorador portugués, que fue entonces a ofrecerle sus servicios al gran rival de Manuel I: Carlos I de España y V del Sacro Imperio romano. Aunque muchos nobles españoles recelaban de una expedición bajo el mando de un comandante portugués, el emperador Carlos V aceptó la propuesta de Magallanes. Esta consistía en navegar alrededor del Cabo de Hornos, cruzar hasta las Molucas, embarcar un cargamento de especias y regresar por la misma ruta. Pero, al final, la expedición terminó en la odisea con el resultado hoy conocido.