¡Mar­che una te­ra­pia gru­pal!

Ba­jo la di­rec­ción de Ali­cia Gue­rra, Pao­la Mal­te­se, Car­los Or­te­lla­do y un gran elen­co es­tán ul­ti­man­do los de­ta­lles pa­ra su­bir a es­ce­na con Ba­jo te­ra­pia. Des­de el 1 de abril es­ta­rá en car­te­le­ra la “caó­ti­ca y desopi­lan­te co­me­dia”, acla­ma­da en va­rios paí­ses.

TVO - - Sumario - Luz Gon­zá­lez / Fo­tos: Mó­ni­ca Ma­tiau­da / Pro­duc­ción: Ama­lia Ri­vas Bi­gor­dá

En so­lo días su­birá a las ta­blas Ba­jo te­ra­pia, una pues­ta que pro­me­te ri­sa con un elen­co con­for­ma­do por Pao­la Mal­te­se (Ta­ma­ra), Car­li­tos Or­te­lla­do (Es­te­ban), Héc­tor Silva (Ro­ber­to), Jor­ge Báez (Ariel), An­to­ne­lla Zal­dí­var (Paula) y Fá­ti­ma Flo­res Pom­pa (An­drea), una in­tere­san­te mez­cla de fi­gu­ras del ám­bi­to tea­tral y de la pan­ta­lla chi­ca, ba­jo la ba­tu­ta de Ali­cia Gue­rra. La pro­duc­ción pre­sen­ta Ba­jo te­ra­pia co­mo “una caó­ti­ca y desopi­lan­te co­me­dia, en la que tres pa­re­jas acu­den a una ines­pe­ra­da se­sión de te­ra­pia gru­pal”. En ese en­cuen­tro, ellos mis­mos ten­drán que re­sol­ver los múl­ti­ples con­flic­tos que los ator­men­tan. Es­ta pie­za, es­cri­ta por el ar­gen­tino Ma­tías Del Fe­de­ri­co, ha­ce re­fle­xio­nar so­bre esos pro­ble­mas co­ti­dia­nos y uni­ver­sa­les que ron­dan to­da re­la­ción con­yu­gal: ta­búes, pre­jui­cios, hi­jos, ce­los, se­xo, men­ti­ras y ver­da­des, ma­chis­mo y vio­len­cia.

EMOCIONADÍSIMA

La con­duc­to­ra y ac­triz Pao­la Mal­te­se se de­cla­ra “emo­cio­na­da, ner­vio­sa, an­sio­sa, pe­ro so­bre to­do, ¡su­ma­men­te fe­liz!”, a so­lo días del gran es­treno de es­ta obra que lle­ga a nues­tro país con un re­co­rri­do a sa­la lle­na en paí­ses co­mo Ar­gen­ti­na, Chi­le, Co­lom­bia, Bo­li­via, Es­ta­dos Uni­dos y Es­pa­ña.

Pao, ¿qué di­jis­te cuan­do te lla­ma­ron pa­ra in­te­grar el elen­co?

- Es­ta­ba in­tere­sa­da des­de el mo­men­to en el que su­pe quié­nes se­rían la di­rec­to­ra y los ac­to­res. Ade­más, vi en in­ter­net el éxi­to que es­ta­ba te­nien­do la obra en otros paí­ses; pe­ro cuan­do ter­mi­né de leer el guión, me enamo­ré. Me dio piel de ga­lli­na que pen­sa­ran en mí pa­ra un per­so­na­je. En ese mo­men­to ni sa­bía cuál se­ría el mío, y si bien to­dos son prin­ci­pa­les, al­gu­nos tie­nen más tex­to que otros y yo pen­sé que ese se­ría mi ca­so (ri­sas), pe­ro no; soy una de las que lle­van to­da la obra. Ahí me asom­bré y di­men­sio­né el desafío en el que me ha­bía me­ti­do, me enamo­ré más, por­que es al­go com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te de lo que hi­ce. Ten­go un pa­pel muy com­pro­me­ti­do, con mu­cho tex­to, con de­ma­sia­das emo­cio­nes y co­ne­xión con el per­so­na­je.

In­ter­pre­ta­rás a Ta­ma­ra, ¿có­mo es ella?

- Es una chi­ca den­tro de una re­la­ción re­la­ti­va­men­te nue­va, es­tá muy enamo­ra­da de Es­te­ban, pe­ro a ve­ces ha­ce de ma­má de su no­vio, con quien se en­tien­de muy bien. Es ale­gre, con­ci­lia­do­ra, di­ver­ti­da, ex­tro­ver­ti­da... apa­ren­te­men­te. Pa­ra sa­ber qué hay de­trás de la más­ca­ra, que co­mo to­dos se po­ne en su día a día fren­te a la gen­te, tie­nen que ir a ver la obra. Pe­ro les va a asom­brar.

¿Sos pa­re­ci­da a tu per­so­na­je?

- Ten­go mu­cho de ella, y muy po­co a la vez.

Con Car­li­tos Or­te­lla­do ya tra­ba­jas­te en Ra­pun­zel, ¿có­mo se lle­van?

- ¡Su­per­bien! Es ge­nial tra­ba­jar con ami­gos. Hay un

cli­ma ma­ra­vi­llo­so en ca­da en­sa­yo. Es su­ma­men­te im­por­tan­te con­fiar en tu com­pa­ñe­ro y co­no­cer su desem­pe­ño en el es­ce­na­rio, lo que pue­de lle­gar a ha­cer y cuán­do nos po­de­mos sos­te­ner el uno al otro. Con Car­li­tos ya lo lo­gra­mos con Ra­pun­zel y aho­ra más aún. Am­bos ama­mos es­to y es­ta­mos com­pro­me­ti­dos, que es la ba­se pa­ra dis­fru­tar de ha­cer una obra así. Y con los de­más com­pa­ñe­ros, ¿có­mo te lle­vás? - Es­toy con dos per­so­nas que fue­ron mis maes­tros de tea­tro, Héc­tor y Jor­ge, in­clu­yen­do a la di­rec­to­ra, Ali­cia, que ya fue com­pa­ñe­ra mía y maes­tra de tea- tro. Fá­ti­ma fue mi com­pa­ñe­ra tam­bién en el Ta­ller In­te­gral de Ac­tua­ción (TIA) y con Anto ya tra­ba­jé en Gon­zá­lez vs. Bo­net­ti. Así que es un gru­po ge­nial, por­que es­toy en­tre ami­gos y me sien­to su­ma­men­te hon­ra­da, fe­liz y có­mo­da con el elen­co. Car­li­tos se­rá tu pa­re­ja en Ba­jo te­ra­pia, ¿ha­brá es­ce­nas ju­ga­das en es­ta obra? - Sí, hay va­rias par­tes con mu­cha emo­ción a flor de piel (ri­sas), eso es lo que pue­do ade­lan­tar. ¿Qué pro­me­ten a los es­pec­ta­do­res que irán a ver­los? - Una obra pa­ra me­di­tar en­tre son­ri­sas y emo­cio­nes de to­do ti­po. Es una obra in­te­li­gen­te y muy rá­pi­da, que te atra­pa des­de el pri­mer mo­men­to. ¿Tu ma­ri­do (Tjeerd Twijns­tra) te apo­ya en to­dos tus em­pren­di­mien­tos? - Sí, Tjeerd me apo­ya en to­do y siem­pre me ayu­da mu­cho con las ne­nas. ¿Qué di­cen Sas­kia y Rins­ke? ¿Ya quie­ren se­guir los pa­sos de ma­má? - ¡Si vie­ran las co­sas que ha­cen! (ri­sas). Yo creo que sí, su­pon­go que eso real­men­te lo sa­bré con el tiem­po. Pe­ro les veo mu­cha pas­ta pa­ra la ac­tua­ción e in­ter­pre­ta­ción. ¿Cuán­do vol­vés a la pan­ta­lla chi­ca? Tus se­gui­do­res ya te ex­tra­ñan... - Pro­me­to que lo ha­ré cuan­do un pro­gra­ma vuel­va a enamo­rar­me. “LA TA­BLAS SON MI PA­SIÓN” En Ba­jo te­ra­pia, Car­li­tos es ac­tor y tam­bién pro­duc­tor. “La ta­blas son mi pa­sión y la pan­ta­lla chi­ca mi vi­ta­mi­na dia­ria. Necesito de las dos”, con­fe­só en­tre ri­sas el que da­rá vi­da a Es­te­ban. En Ba­jo te­ra­pia in­ter­pre­tás a Es­te­ban, ¿có­mo es él? - Es­te­ban es pa­re­ja de Ta­ma­ra, pe­ro no vi­ven ba­jo el mis­mo te­cho. An­te la ne­ga­ti­va de Ta­ma­ra de vi­vir jun­tos, de­ci­di­mos bus­car el apo­yo de una si­có­lo­ga pa­ra que ella su­pere el mie­do. Sus an­te­rio­res pa­re­jas la de­ja­ron muy in­se­gu­ra, frus­tra­da y

trau­ma­da, por eso hu­ye de la idea de vi­vir jun­tos. Es­te­ban es due­ño de la ver­dad. Es el tí­pi­co bro­mis­ta, iró­ni­co, bur­lón, chan­ta, que to­do lo sa­be y to­das las vi­vió. ¿Te iden­ti­fi­cás con tu per­so­na­je? - En al­gu­nos as­pec­tos. En su len­gua­je bro­mis­ta, en el Es­te­ban en te­ra­pia y en los va­lo­res y con­duc­ta del ver­da­de­ro Es­te­ban. Es­to so­lo se en­tien­de vien­do la obra. ¿Có­mo eli­gie­ron el elen­co? - Cuan­do vi la obra, ya sa­bía a quién que­ría en ca­da pa­pel y hu­bo una plena coin­ci­den­cia cuan­do nos jun­ta­mos con par­te de la pro­duc­ción. ¿Có­mo es la re­la­ción en­tre to­dos los in­te­gran­tes de la obra? - Ex­ce­len­te. Ca­da en­sa­yo es una vi­ven­cia inigua­la­ble. Te­ne­mos una quí­mi­ca in­tere­san­te que ha­ce de ca­da en­sa­yo un ver­da­de­ro dis­fru­te. ¿Hu­mor y qué más con­for­ma­rán el cóc­tel de es­ta co­me­dia? - Dra­ma y hu­mor, y por so­bre to­do, reali­dad. Es ir y sen­tir­se iden­ti­fi­ca­do con las vi­ven­cias. Re­tra­ta el con­flic­to de cru­da y ex­tre­ma ac­tua­li­dad. La tra­ma es­tá tan bien es­cri­ta que si en es­te mo­men­to te ex­pon­go el men­sa­je, es­toy con­tan­do el ines­pe­ra­do fi­nal. So­lo te ade­lan­to que oja­lá pue­da ser en­ten­di­da por mu­chos y que el grano que va­mos a sem­brar co­se­che con mu­cha fer­ti­li­dad. ¿Qué te gus­ta más? ¿Las ta­blas o la pan­ta­lla chi­ca? - La ta­blas son mi pa­sión y la pan­ta­lla chi­ca mi vi­ta­mi­na dia­ria. Necesito de las dos. En el tea­tro pue­do ac­tuar, crear, in­ter­pre­tar. En la pan­ta­lla soy yo mis­mo ha­cien­do al­go que me gus­ta. Ha­go las dos ta­reas de la mis­ma ma­ne­ra, con ener­gía y amor. ¿Có­mo di­vi­dís tus tiem­pos en­tre la te­vé, a la ma­ña­na y la no­che; la ta­rea de pa­re­ja y pa­pá, tu pro­duc­to­ra y aho­ra la ac­tua­ción en las ta­blas? - Es fá­cil. Lo que se ha­ce con amor y pa­sión no tie­ne obs­tácu­los ni im­pe­di­men­tos. Me gus­ta ser ac­tor, con­duc­tor, pa­dre de Be­ni­cio y pa­re­ja de mi Gi. Los fi­nes de se­ma­na has­ta aho­ra eran pa­ra Be­ni­cio y Gi, pe­ro en bre­ve su­birás a es­ce­na las no­ches de sá­ba­dos y do­min­gos. ¿Te acom­pa­ña­rán al tea­tro? - Sin du­dar­lo. Ya lo han he­cho con La jau­la de las lo­cas, que subió a es­ce­na tras el na­ci­mien­to de Be­ni­cio. Siem­pre te ve­mos de buen hu­mor, ¿sos así real­men­te o tam­bién po­de­mos ver enoja­do a Car­li­tos? - Ten­go muy buen hu­mor. Ob­via­men­te, hay co­sas que me enojan. Soy hu­mano. Lue­go de la pre­sen­ta­ción en el CCPA, ¿ha­brá una gi­ra por el in­te­rior del país? - Es­ta­mos en eso. Pri­me­ro ve­re­mos la re­per­cu­sión en Asun­ción, y si se da lo es­pe­ra­do, ¡que ya nos aguar­de el in­te­rior! ¿Otras obras que te­nés en la galera? - Va­rias. Y co­mo es­tán en la galera, aún no es tiem­po de qui­tar­las (ri­sas). Pe­ro se vie­nen De­par­ta­men­to de sol­te­ro y Ca­si ca­si una fa­mi­lia nor­mal.

Ca­da en­sa­yo es una vi­ven­cia inigua­la­ble”, Car­li­tos

AN­DREA Y RO­BER­TO. Fá­ti­ma Flo­res Pom­pa y Héc­tor Silva per­so­ni­fi­can a otra pa­re­ja que asis­te a las te­ra­pias gru­pa­les.

TA­MA­RA Y ES­TE­BAN. Pao­la y Car­li­tos son pa­re­ja en Ba­jo te­ra­pia.

ARIEL Y PAULA. Jor­ge Báez y An­to­ne­lla Zal­dí­var tam­bién con­for­man el elen­co, que en bre­ve irá a te­ra­pia.

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