LO QUE ELLA PIEN­SA

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que otras mu­je­res de­cían. Y me fui dan­do cuen­ta de que en reali­dad yo era una de las po­cas ex­cep­cio­nes a la re­gla de ex­clu­sión. Y ahí me vol­ví fe­mi­nis­ta.

-¿Cuá­les creés que son los de­fec­tos de la po­lí­ti­ca tra­di­cio­nal pa­ra­gua­ya?

-(Sus­pi­ra) Hay mu­chos. Por una par­te, la me­dio­cri­dad. Me re­fie­ro a la de­bi­li­dad de pen­sa­mien­to, de fun­da­men­tos, de ideo­lo­gía, de to­do aque­llo que ha­ce a en­ten­der una so­cie­dad, con res­pec­to a lo an­tro­po­ló­gi­co, al sis­te­ma de ideas que se ma­ne­ja, a las men­ta­li­da­des. La gen­te a ve­ces ni la his­to­ria co­no­ce. Y eso es muy gra­ve, por­que no per­mi­te cons­truir. Otro de­fec­to es la cul­tu­ra po­lí­ti­ca que se ela­bo­ró en nues­tra so­cie­dad, que tie­ne dos pa­tas te­rri­bles: por un la­do, el clien­te­lis­mo, el pre­ben­da­ris­mo; es de­cir: me das es­to y te doy lo otro. No hay vi­sión de fu­tu­ro so­bre qué que­re­mos pa­ra la so­cie­dad. La otra pa­ta es la cul­tu­ra au­to­ri­ta­ria, que es­tá pro­fun­da­men­te ins­ta­la­da. En­ton­ces, el que ac­ce­de a un es­pa­cio de po­der pú­bli­co se plan­tea: man­do, en­ton­ces ha­go lo que quie­ro y uti­li­zo aque­llo que ten­go en mis ma­nos. Y hay un in­me­dia­tis­mo terrible.

-No se pien­sa a lar­go pla­zo…

-Hay una in­ca­pa­ci­dad muy gran­de de pen­sar en fun­ción de Es­ta­do y a lar­go pla­zo. La fun­ción de Es­ta­do re­quie­re pen­sar en el con­jun­to de la gen­te y sa­ber que los pro­ce­sos nun­ca son de hoy pa­ra ma­ña­na, que una ac­ción tie­ne que ser sos­te­ni­da en el tiem­po. Cual­quier ciu­da­dano co­mún pue­de ser in­me­dia­tis­ta, pe­ro cuan­do lo es al­guien que es­tá en el Go­bierno, ahí el pro­ble­ma es pa­ra to­dos y to­das.

-¿Qué ti­po de Es­ta­do qui­sie­ras te­ner?

-Un Es­ta­do de­mo­crá­ti­co, in­clu­yen­te y ne­ce­sa­rio, por­que creo que hoy te­ne­mos un Es­ta­do que no es su­fi­cien­te y que es in­efi­cien­te. Un Es­ta­do que aún si­gue sien­do oli­gár­qui­co y que se ocu­pa de pe­que­ñas mi­no­rías, no de las ma­yo­rías.

- El desafío es gran­de, ¿no?

- Sí, pe­ro creo que se es­tán abrien­do las men­tes en el país. De a po­qui­to qui­zás, pe­ro hoy se de­ba­te más, hay otros me­dios pa­ra ha­cer­lo. La po­si­bi­li­dad de in­for­ma­ción ya no es­tá so­la­men­te en ma­nos de unos po­cos. En­ton­ces, creo que en tan­to se dé el de­ba­te, una so­cie­dad tan con­ser­va­do­ra co­mo la nues­tra va a em­pe­zar a per­der el mie­do a co­lo­car to-

PRO­PIE­DAD PRI­VA­DA. ABOR­TO. Estoy a fa­vor de la le­ga­li­za­ción del abor­to des­de ha­ce mu­cho tiem­po. Creo que una po­lí­ti­ca de pe­na­li­za­ción no evi­ta los abor­tos y sí ma­ta a mu­je­res que lo rea­li­zan en con­di­cio­nes sép­ti­cas (in­sa­lu­bres). Hoy el abor­to es la ma­yor cau­sa de muer­te ma­ter­na en Pa­ra­guay y las que fa­lle­cen son mu­je­res po­bres. MA­TRI­MO­NIO IGUA­LI­TA­RIO. Las per­so­nas que desean te­ner un víncu­lo le­gal de pa­re­ja, sea cual sea su se­xo –he­te­ro­se­xua­les, homosexuales, les­bia­nas, trans, in­ter­sex– tie­nen que ser re­co­no­ci­das por el Es­ta­do, por­que ese víncu­lo en reali­dad no pa­sa pre­ci­sa­men­te por las re­la­cio­nes de afec­to –que igual pue­den exis­tir–, lo que ge­ne­ra en reali­dad son re­la­cio­nes eco­nó­mi­cas. No po­de­mos qui­tar­le a dos per­so­nas el de­re­cho de que el Es­ta­do les re­co­noz­ca una re­la­ción, so­lo en razón de su orien­ta­ción se­xual. dos aque­llos ele­men­tos que son ne­ce­sa­rios pa­ra que to­da la gen­te es­té bien, de acuer­do a lo que pien­se y sin ha­cer da­ño a los de­más. -Sí, la jar­di­ne­ría tam­bién me en­can­ta, y ten­go un pro­ble­ma: me es­tán in­va­dien­do mis plan­tas (tie­ne tres bal­co­nes lle­nos de ellas). Las cui­do, me en­can­ta verlas flo­re­cer.

-¿Es­tás en pa­re­ja ac­tual­men­te?

- No.

-¿Es una op­ción es­tar so­la?

-Cuan­do se da, ten­go pa­re­ja.

-¿Cuál con­si­de­rás tu prin­ci­pal vir­tud?

-Soy per­se­ve­ran­te en to­do lo que me in­tere­sa y creo te­ner mu­cha ca­pa­ci­dad de tra­ba­jo.

-¿Y tu ma­yor de­fec­to?

-Pue­do ser muy im­pa­cien­te cuan­do quie­ro re­sul­ta­dos.

-¿Te arre­pen­tís de al­go?

-Has­ta aho­ra, no.

Yo creo que, cuan­do im­pli­ca la pro­duc­ción de ri­que­zas, la tie­rra es una pro­pie­dad co­lec­ti­va en ge­ne­ral (otra co­sa es si ha­bla­mos de vi­vien­da). En­ton­ces, cuan­do la tie­rra es el prin­ci­pal me­dio de ge­ne­ra­ción de ri­que­zas, hay que pen­sar en otro ti­po de pro­pi

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