Oli­vier rous­teing pa­ra H&M

Cosas Moda Colecciones - - Prêt-à-porter - Por Cé­sar Del­ga­do Wi­xan y Ch­ris­top­he sa­let

El ate­lier de Bal­main es uno de los tem­plos de la mo­da más res­pe­ta­dos de Pa­rís, y ahí nos en­con­tra­mos pa­ra en­tre­vis­tar a su di­rec­tor crea­ti­vo. Con su ros­tro de ado­les­cen­te, Oli­vier Rous­teing no se ase­me­ja mu­cho a la ima­gen que te­ne­mos de un di­se­ña­dor. Al­to, gua­po, del­ga­do, vestido de for­ma sen­ci­lla, pe­ro siem­pre con ele­gan­cia. Po­dría­mos pen­sar que es un mo­de­lo. Sin em­bar­go a pe­sar de su in­fluen­cia, si­gue sien­do ac­ce­si­ble, abier­to y mo­des­to. Bal­main pa­ra H&M es­ta­rá dis­po­ni­ble el 5 de no­viem­bre. La his­to­ria de Rous­teing es com­ple­ja. Lue­go de pa­sar par­te de su ni­ñez en un or­fa­na­to en Bur­deos, el di­se­ña­dor de­ci­de ir a Pa­rís pa­ra es­tu­diar Di­se­ño de Mo­das. Lue­go, vo­la­ría a Ro­ma pa­ra mos­trar sus ha­bi­li­da­des al la­do de Roberto Ca­va­lli. La ex­pe­rien­cia du­ra­ría cin­co años. En 2009, Oli­vier Rous­teing es lla­ma­do por Bal­main don­de tra­ba­ja jun­to a Ch­ris­top­he De­car­nin. Él apren­de rá­pi­do y se im­preg­na del es­ti­lo de su men­tor, en­tre crea­cio­nes de rock au­da­ces y ves­ti­dos su­per­fe­me­ni­nos. A los 25 años, Oli­vier asu­me el car­go de di­rec­tor ar­tís­ti­co de la ca­sa. Bal­main, crea­da en 1945, siem­pre ha si­do fiel a la vi­sión de su fun­da­dor, Pierre Bal­main: ener­gía, di­ver­sión, y li­ber­tad. Es­te año, fue in­vi­ta­do por H&M a crear una co­lec­ción de prêt-a-por­ter. “Quie­ro di­ri­gir­me a mi ge­ne­ra­ción por­que es mi ob­je­ti­vo prin­ci­pal co­mo di­se­ña­dor”, nos di­ce. “H&M me ha da­do una po­si­bi­li­dad úni­ca de abrir las puer­tas a to­dos al gla­mour de Bal­main, po­ner a su al­can­ce la pren­da de sus sue­ños. Pa­ra mí, la co­la­bo­ra­ción con H&M se ha desa­rro­lla­do de un mo­do muy na­tu­ral, ya que es una mar­ca con la que to­dos co­nec­tan”.

— ¿Có­mo fue tu tran­si­ción de Bur­deos a Pa­rís?

Pien­so que fue un pro­ce­so es­pon­tá­neo y na­tu­ral. Yo ven­go de una fa­mi­lia de cien­tí­fi­cos pa­ra na­da cer­ca­nos a la mo­da. Pe­ro siem­pre apre­cié y me gus­tó la mo­da des­de que era ni­ño. La mo­da era una ma­ne­ra de iden­ti­fi­car­me, ser otra per­so­na. El he­cho de ve­nir de un or­fa­na­to, el ado­rar la mo­da me per­mi­tía ju­gar a ser otro, un per­so­na­je, siem­pre bus­can­do quién era. Y la mo­da siem­pre me ha ayu­da­do a so­ñar.

— ¿Es­tu­vis­te un año en un or­fa­na­to?

Sí, es la ex­pe­rien­cia de no sa­ber quié­nes son tus pa­dres.

— ¿Pa­ra la co­lec­ción H&M pen­sas­te en Bal­main, en H&M o en ti?

— Pa­ra es­ta co­lec­ción yo pen­sé real­men­te en Bal­main y H&M. Bal­main es un uni­ver­so que me fas­ci­na, que es el mío. H&M es un uni­ver­so que des­cu­bro, que me ha desafia­do co­mo di­se­ña­dor. Tie­ne un pú­bli­co, un pre­cio di­fe­ren­te. Es un uni­ver­so com­ple­jo y ex­cep­cio­nal por­que le ha­bla a un gran pú­bli­co de di­fe­ren­tes ét­nias, cul­tu­ras y con­ti­nen­tes. Pa­ra mí es un sue­ño ha­cer es­ta co­la­bo­ra­ción.

— ¿Có­mo de­fi­ni­rías tu vi­sión de la mu­jer Bal­main?

Yo amo a las mu­je­res, me gus­ta elo­giar­las, que se sien­tan bien con mis di­se­ños. La mu­jer Bal­main es se­gu­ra de sí mis­ma, sexy, po­de­ro­sa, que le gus­ta ser ad­mi­ra­da, mos­trar que no tie­ne lí­mi­tes. Es una gue­rre­ra de los tiem­pos mo­der­nos. Al fi­nal eso es lo que yo mues­tro en mis di­se­ños, con mis di­fe­ren­tes mu­sas e íco­nos. Yo pien­so que real­men­te la mu­jer Bal­main es una mu­jer cos­mo­po­li­ta y es eso lo que amo de la fi­lo­so­fía de la mai­son.

— La mor­fo­lo­gía fe­me­ni­na es di­fe­ren­te en Eu­ro­pa y Amé­ri­ca La­ti­na.

— Eso es lo que me en­can­ta de la mo­da: po­der su­bli­mar el cuer­po de la mu­jer. La mu­jer del Me­dio Orien­te, de Chi­na, de Su­da­mé­ri­ca, del Pe­rú, de Ru­sia. La di­ver­si­dad es un uni­ver­so com­ple­to y en­ri­que­ce­dor.

— ¿A quién te gus­ta­ría ves­tir?

Me hu­bie­ra gus­ta­do ves­tir a Whit­ney Houston. Me en­can­ta­ría ves­tir a Ka­te Midd­le­ton, a Mi­che­lle Oba­ma.

— ¿A que di­se­ña­do­res ad­mi­ras?

A Yves Saint Lau­rent, Gian­ni Ver­sa­ce, Ba­len­cia­ga, Paul Poi­ret, Co­co Cha­nel y, por su­pues­to, Pierre Bal­main quie­nes son di­se­ña­do­res que han re­vo­lu­cio­na­do el mun­do. Ade­más, de ser di­se­ños su­bli­mes, crea­ron una nue­va vi­sión es­té­ti­ca del mun­do.

— ¿Quie­res cam­biar nue­va­men­te la ima­gen de la mu­jer co­mo lo hi­zo Saint Lau­rent?

— Yo pien­so que si cam­bio la ima­gen de la mu­jer, de­bo cam­biar mu­chas otras co­sas. So­bre la di­ver­si­dad ét­ni­ca, so­bre la to­le­ran­cia. Pa­ra mí, no hay ba­rre­ras de co­lor, ni nin­gu­na ba­rre­ra de con­ti­nen­te. La mu­jer y el hom­bre Bal­main son se­res glo­ba­les.

— ¿Qué es lo que más te apa­sio­na del uni­ver­so de la mo­da?

— Su la­do su­bli­me, em­be­lle­cer a las mu­je­res. Pe­ro al mis­mo tiem­po, ex­pre­sar una vi­sión po­lí­ti­ca; lo cual pien­so que es muy im­por­tan­te. La mo­da es ar­te, es co­mo una pintura, que tie­ne al­go más allá de lo be­llo, y es lo que yo bus­co en mis di­se­ños.

— ¿Có­mo los­gras­te man­te­ner la mis­ma es­té­ti­ca de Bal­main pa­ra la co­lec­ción H&M, con di­fe­ren­tes ma­te­ria­les?

— Fue real­men­te un re­to. Pa­ra los se­gui­do­res de Bal­main que­ría que en­con­tra­rán las pie­zas más em­ble­má­ti­cas y que tu­vie­ran el ADN de la ca­sa. Pu­de ha­ber crea­do una co­lec­ción to­tal­men­te dis­tin­ta, pe­ro sa­bía que las per­so­nas que aman Bal­main que­rían es­to. Fue un desafio pa­ra H&M tam­bién, pe­ro el re­sul­ta­do fi­nal es­ta a la al­tu­ra.

— ¿Cuan­do ha­blas de tus ami­gos, te re­fie­res a Rihan­na, Kim Kar­das­hian, Kan­ye West, Ken­dall Jen­ner…? ¿Te ins­pi­ras en ellos o ellos se ins­pi­ran en ti?

— Pien­so que nos ins­pi­ra­mos mu­tua­men­te. Ellos se ins­pi­ran en la mo­da, yo en su se­gu­ri­dad, en su fuer­za, en su per­so­na­li­dad…

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