El Nuevo Día

Innsbruck, capital del esquí y de Swarovski

La capital del Tirol tiene en dos tipos de cristales uno de sus principale­s atractivos para el viajero: la nieve y las joyas.

- Por Igor Galo Especial para De Viaje

La capital de los Alpes se convierte durante la temporada blanca -que aquí se prolonga hasta finales de abril o principios de mayo- en un centro deportivo al aire libre que comparten los esquiadore­s profesiona­les, así como las familias, en un entorno que combina los atractivos de una ciudad con la oferta de nieve de los Alpes.

El Olympia SkiWorld Innsbruck ofrece un abono único que da acceso a las nueve estaciones de esquí que rodean la ciudad y que incluyen tanto pistas alpinas como para snowboard . Entre ellas están los resorts de Patscherko­fel, Axamer o Lizum. Se ofrece un servicio de autobús gratuito del pueblo hasta las principale­s entradas de las principale­s subidas.

Suman 300 kilómetros de pistas a las que se acceden por 90 ascensos. Entre los parajes más espectacul­ares están el pueblo de Kuhtai, el más alto de Austria o el Glaciar de Stubai donde es posible esquiar a 3,000 metros de altura. El Skylinepar­k ofrece pistas para sno

wboarders y esquiadore­s con mucha experienci­a, al mismo tiempo que asientos con vistas al valle y la ciudad para quienes deseen disfrutar de la montaña sin sudar.

TODO TIPO DE DEPORTES DE INVIERNO

Para los más aventurero­s, la ciudad ofrece la posibilida­d de experiment­ar de una bajada en bobsleigh por un canal de hielo, ya que fue en Innsbruck donde tuvo tugar en 1935 el primer viaje olímpico en un bobsleigh de carreras de cuatro plazas. Aquellas instalacio­nes históricas se han cuidado con mimo, y están abiertas a los viajeros de más de 12 años sin necesidad de tener ninguna experienci­a. Este descenso, de 900 metros, 10 curvas y un desnivel de 100 metros, se hace con piloto experto.

La oferta se completa con otras disciplina­s menos arriesgada­s, como el patinaje sobre hielo en lagos o recintos artificial­es, pero siempre con vistas a los Alpes, en recintos como el Olympiaswo­rld o en la céntrica plaza de Sparkassen­platz. Casi todos los pueblos de los alrededore­s disponen de pistas de patinaje al aire libre, como Tums o Igls. En este último, también existe un campo de curling (deporte de precisión y de equipo sobre hielo).

En la aldea de Mutter (y otras) también se ofrecen pistas y material para descenso en trineos, tanto de día como de noche o paseos por la nieve en carros tirados por caballos. Y lo mejor, la mayor parte de los pueblos están conectados por la línea de tranvía 6 o tren STB desde el centro de Innsbruck, lo que ofrece al viajero independie­nte mucha movilidad. El trayecto en este medio de transporte público es en sí mismo una excursión con vistas impresiona­ntes.

Una de las aldeas con más oferta de ocio invernal es Kühtai, la estación de mayor altitud de toda Austria, situada a 2,020 metros de altitud, que también cuenta con una de las ofertas hoteleras más originales.

La Iglu Village Kühtai ofrece la posibilida­d de dormir, literalmen­te, sobre el hielo y bajo unos impresiona­ntes cielos estrellado­s en su campamento de iglús. Durante el día, sobra decir que se está a pie de pistas. Por la noche se suelen ofrecer paseos nocturnos en trineos. Los huéspedes cuentan con sala de colección, Schnaps (aguardient­e), cena y desayuno caliente y abundante para recuperar calorías

CON TACONES Y ZAPATOS: HISTORIA, ARTES Y SWAROVSKI

Y es que la oferta de la ciudad no se limita a la nieve. Desde que el emperador Maximilian­o I hiciera de Innsbruck su lugar de residencia, la ciudad se abrió a los visitantes internacio­nales. En el casco histórico de Innsbruck, en su mayor parte gótico, se encuentra el Tejado de oro con sus 2,657 tejas bañadas en oro y la Torre de la Ciudad del año 1440, desde cuyo alto se pueden contemplar los tejados de la ciudad.

La catedral barroca, dedicada a Santiago y el Palacio Imperial que cuenta con una sucursal de la cafetería vienés Sacher, son monumentos que no se deben dejar de visitar. La visita se puede completar con la Iglesia de la Corte, donde se encuentra también el Museo de cultura popular del Tirol, la región de la que Innsbruck es cabeza.

Las compras, como no puede ser de otra manera, es otra de las actividade­s aprés-esqui obligadas, y para eso la calle Maria-Theresien es la vía central. Aquí se localizan los dos centros comerciale­s de la ciudad. Uno es el Kufthaus Tyrol, diseñado por el famoso arquitecto británico Chipperfie­ld. Casi enfrente se ubica el Rathous Gallerien, del arquitecto francés Dominique Perrault, que integra el ayuntamien­to con una serie de comercios combinando arquitectu­ra tradiciona­l y moderna.

Pero, lo más interesant­e de este centro comercial es el bar 360 grados. Por la noche es el lugar de encuentro de la gente guapa local. La tienda más popular sin duda es la de Swarovski, el joyero que tiene en esta ciudad una de sus mayores fábricas.

Y de hecho, 2015 será un año muy importante tanto para la ciudad como para esta firma joyera, ya que se reabrirá el Mundo de cristal, el Swarovski Kristallwe­lten, una de las atraccione­s más visitadas de Austria. Sin duda, uno de los eventos del año en la ciudad.

EL MUNDO DE SWAROVSKI

La abundancia de agua de calidad y piedras de los Alpes fueron las razones que llevaron a los famosos joyeros a instalar aquí una de sus mayores fábricas de cristales de alta pureza. Eso y, por supuesto, el hecho de que por la ciudad pase cada año lo más granado de la sociedad austriaca, alemana, norte-italiana y centroeuro­pea en general.

Ubicada en la ciudad de Watten (a escasos minutos del centro de Innsbruck), la fábrica-museo fue abierta en 1995 y desde entonces ha recibido más de 20 millones de visitantes colocándos­e en el top de destinos más visitados de Austria. Un éxito que ha llevado a la familia dueña de este imperio, de origen tirolés, a renovar todo el recinto para reabrirlo en mayo de 2015. Entre las nuevas piezas que se podrá ver estará una espectacul­ar nube de 1.4 hectáreas creada por 600,000 cristales.

INFORMACIÓ­N ÚTIL

Una visita a Innsbruck se puede completar, o incluir, dentro de un circuito centroeuro­peo ya que está muy cerca de otros destinos como Salzburgo (dos horas) Milán y Venecia (cuatro horas en auto), Múnich (dos horas en autobús), Viena (seis horas en auto) o destinos exóticos como el Liechtenst­ein (dos horas).

La InnsbruckC­ard (http://www.innsbruck.info/es/experienci­as/innsbruck-card.html) ofrece acceso a teleférico­s, trenes, museos y transporte público por un precio muy asequible. Se puede comprar en hoteles o en la oficina de turismo. Cuesta 41 euros el pase de 48 horas que incluye autobús turístico o la entrada al museo Swarovsky, además de alquiler de bicicletas.

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La espectacul­ar Torre de la Ciudad es uno de los monumentos emblemátic­os.
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La Columna de Santa Ana, en la calle Marie-Theresien, es uno de los símbolos de la ciudad. Imagen superior, una de nueve estaciones de esquí. Arriba, el Arco del Triunfo.
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