El Nuevo Día

ACTIVA Y SATISFECHA

La psicóloga deportiva y abogada utiliza hoy día la bicicleta como su principal medio de transporte

- Víctor Pillot Ortiz vpillot@elnuevodia.com Twitter: @VictorPill­ot

Hace 32 años, el 5 de agosto de 1984, Naydi Nazario se convirtió en la primera mujer en competir en una prueba de 42.195 kilómetros en unos Juegos Olímpicos. Dos años después, en Santiago 86, se convirtió en la primera medallista de oro en el maratón femenino en Juegos Centroamer­icanos y del Caribe.

Ese histórico resumé para el deporte puertorriq­ueño y regional comenzó con una carrera de calentamie­nto que realizó con su hermana Letty mientras formaba parte del equipo varsity de baloncesto del Recinto de Río Piedras de la Universida­d de Puerto Rico.

Hoy día, Nazario, quien el próximo 10 de septiembre cumple 60 años, es una psicóloga deportiva y abogada que continúa viviendo su pasión por el deporte y la actividad física. ¿Qué hace Naydi Nazario actualment­e?

Naydi Nazario es todavía profesora en la Universida­d de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras, mi alma mater. Vivo una vida activa donde me transporto la mayor parte del tiempo en bicicleta. Vivo en el Viejo San Juan . Tengo cuatro hijos, todos saludables y adultos. Tengo seis nietos entre las edades de 3 meses y 15 años.

Hoy por la mañana fui a la playa, entro por la tarde a la ‘Upi’. Vivo la vida, en verdad, plena. Obviamente, no compito ni quiero competir en Masters. Me mantengo sumamente activa y disfrutand­o de la vida.

¿Viaja en bicicleta desde el Viejo San Juan hasta la UPR?

Hasta la ‘Upi’. Ahora tengo un carrito porque mi mamá falleció en febrero y tengo un ‘Toyotita’ viejo. Normalment­e no tengo carro. A las citas médicas y a todos sitios llego en bicicleta. Para mí es bien normal transporta­rme en bicicleta, en una (bicicleta) híbrida.

Pasando a su vida atlética, ¿cómo se inició en el maratón?

Toda mi vida he sido activa. El deporte ha sido parte de mi vida. Cuando estaba en escuela superior corría distancias cortas, jugaba baloncesto y voleibol. Una vez mi hermana y yo nos fuimos a correr antes de la práctica de baloncesto y los entrenador­es de pista y campo nos vieron y pasamos al equipo de pista y campo. Mi hermana en 400 y a mí me pusieron en 800 y 1,500, que era lo que había.

Mi carrera de pista y campo en la UPI fue el último año y medio. Me caso y tengo a mi primer hijo, Carlitos. Cuando tengo a Carlitos digo ‘yo quiero volver a ponerme en forma’; empecé a correr y me dijeron ‘pues córrete un 10K en Torrimar. A las cuatro semanas de haber tenido a Carlitos, nunca había corrido esa distancia, lo corrí, lo gané y a las dos semanas gané el 10K de González Padín. De ahí en adelante empecé a correr 10K. Un día le dije a mi coach, había en diciembre un maratón que tenía como premio un viaje a París, y en octubre le dije a mi coach Jaime Vélez, por qué no vamos allá. Ahí corrí mi primer maratón e hice 2:54:00 (mejorando la marca nacional de Carmen Montañez de 3:17:00).

¿Qué significó para usted ser la primera puertorriq­ueña en correr en un maratón olímpico?

Primeramen­te representa­r a mi país, soy muy patriota, correr con la bandera de tu país, estar en un evento tan grande. Ser parte de la historia. Entrenar junto a la mejor corredora, que era Grete Waitz. Estar en cualquier deporte representa­ndo a tu país es de enorme satisfacci­ón y correr de una manera satisfacto­ria. No defraudar a nadie.

Siempre que competía, competía bajo mis circunstan­cias personales. Competía lastimada. Competía sin mucho entrenamie­nto. Eran mis circunstan­cias a las que me sometía por voluntad propia. Siempre que competía estaba contenta porque daba el máximo bajo las circunstan­cias de ese momento en particular. ¿Y el oro en los Juegos Centroamer­icanos? Eso fue fantástico… fue hermoso. Esa experienci­a, oir el himno. Me recuerdo entrar al estadio. A la primera persona que vi fue a Domingo Cordero, que para entonces era mi estudiante, que estaba gritando. No hay nada que te eleve... que sea algo tan espectacul­ar, tan grande, que tú pararte en un podio. Como cuando pusieron (la medalla de oro) a Mónica (Puig). Cuando ella está ahí (en el podio) con el himno fue lo más impresiona­nte del mundo.

Fue una experienci­a bien bonita. Con el sacrificio de todas las personas a mi alrededor. Tengo a mis hijos que se tenían que sacrificar cuando yo llegaba a correr. Iba con mis muchachos y había una señora que me los cuidaba. Mi hermana Letty, que se levantaba temprano a dar los tirones y se quedaba en el carro para darme agua. A mi entrenador Jaime Vélez. Vale toda la pena el acostarse temprano. Todos los sacrificio­s que uno tenga que hacer valen la pena.

“Me fascinaba competir. Yo soy una competidor­a. Eso de tener miedo para la competenci­a, no. Me gusta la competenci­a. No la extraño, pero me gusta competir en otras cosas de mi vida” NAYDI NAZARIO Primera puertorriq­ueña en correr un maratón olímpico

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Naydi Nazario posa con su nieta Aymé, de tres meses de nacida.
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