El Nuevo Día

Reflexiona­ndo al final del cuatrienio

- Enrique “Kike” Cruz Analista

¿

Qué no ha pasado en este cuatrienio? Hemos vivido de todo y con todo. Desde el 2017 hasta este último miércoles del año 2020 seguimos reviviendo las experienci­as sufridas, que jamás hubiesen sido imaginable­s. Llevamos una racha nunca antes vista, pero si miramos a otros países, aun con todo lo que nos ha pasado, no nos ha ido tan mal.

Hay otros lugares en el mundo que aún esperan por las vacunas contra el COVID-19, al igual que hay lugares que la están pasando peor que nosotros.

El 31 de diciembre se supone que despidamos el año 2020, lo que muchos estamos locos por hacer. Sin embargo, cuando nos despertemo­s el 1ro. de enero del 2021, ahí seguirán los retos, ahí seguirán los líos con los fondos de la reconstruc­ción que no llegan, los niños y niñas sin poder ir al salón de clases, las escuelas sin estar listas, los policías sin equipo, sin las herramient­as para hacer su labor. En fin, ahí seguirán las cosas sin terminar, sin consecuenc­ias y sin resultados.

El 2 de enero de 2021 juramenta un gobierno nuevo, lleno de bríos y energía para tratar de hacer un cambio, pero juramenta en medio de la nada, en medio de la inmoviliza­ción y destrucció­n económica que ha traído la pandemia.

Juramenta con decenas de miles de niños(as) que llevan más de un año sin ver un salón de clases, sin tener una estructura de estudio. Juramenta en una isla en donde no hay marbetes, en donde hay decenas de miles de conductore­s con sus licencias vencidas, cuando el principal medio de transporta­ción son los carros.

La pandemia, al igual que los huracanes, ha sacado a la luz pública lo que todos sabíamos, que el gobierno no funciona, que no le sirve a sus clientes. Solo se sirve a sí mismo y en esta etapa no quieren ni trabajar.

Escribiend­o esta columna recuerdo cuando la gobernador­a saliente se comprometi­ó con meterle leña a las asegurador­as, inclusive el 20 de junio escribí una columna al respecto. Hoy, a días de entrar un nuevo gobierno, esa legislació­n nunca llegó y desapareci­ó con la primaria.

Hoy estamos peor que hace cuatro años, principalm­ente por la administra­ción del renunciant­e Ricardo Rosselló. Su administra­ción todavía sigue dejando huellas y estragos, sigue presente. Con todo y lo antes mencionado, el pueblo seleccionó a un gobernante del Partido Nuevo Progresist­a, a un PNP para que pase la página, para que limpie lo que los demás han dejado. Aun cuando le moleste a muchos, esa es nuestra realidad política y eso es lo que nos toca.

Pierluisi ganó, el PNP y la estadidad ganaron, y ahora les toca a los ganadores implementa­r su visión de gobierno, su visión de un Puerto Rico mejor. Eso no significa que lo hagan de forma dictatoria­l, como lo han hecho otros(as), pero sí de manera firme y asegurándo­se de que se haga.

Esa victoria solo le da la oportunida­d, nunca vista, de hacerlo mejor, de rectificar y demostrar que los que votaron por este gobierno tenían razón.

Las críticas siempre van a estar ahí, como debe ser, al igual que no se puede perder el enfoque en los objetivos y las metas establecid­as. Al contrario, las críticas deben ser la energía para tener más fuerzas, seguir con la agenda y vencer a los que critican y no reconocen lo obtenido.

Esta mi última columna del 2020. En este espacio la escribo con el mismo optimismo de siempre, “que mañana va a ser mejor que hoy”.

A todos ustedes les deseo un mejor 2021, mucha salud y que nunca pierdan la esperanza de un mejor Puerto Rico.

¡Juzgue usted!

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