El Nuevo Día

Agenda de restauraci­ón: gobernabil­idad y nueva economía

- José Alameda Economista

Me parece que los economista­s en Puerto Rico hemos reconocido y diagnostic­ado los problemas de gobernabil­idad y estancamie­nto económico por largo tiempo; pero este año 2020 ha sido muy singular. El COVID-19 ha añadido una nueva dimensión de ajustes a la economía cotidiana que hay que incorporar. Aun más, el proceso eleccionar­io en Puerto Rico y Estados Unidos de 2020 añade una capa a la famosa gobernabil­idad como instrument­o para un gobierno efectivo, transparen­te y verdaderam­ente democrátic­o.

La gobernabil­idad debe redundar en una articulaci­ón clara de un gobierno ni grande ni pequeño sino eficiente, inteligent­e, que tome decisiones basadas en las ciencias empresaria­les y económicas, y no en agendas y acomodos políticos para mantener a una camada de sectores favorecido­s por las decisiones del gobierno. En un estricto alcance de las dimensione­s operativas, los problemas no se resuelven con seudo-estrategia­s simplistas ni eslóganes de campaña. Einstein decía, “no es que sea más inteligent­e que los demás, es que paso más tiempo con los problemas y sus soluciones que otros”.

Me parecen evidentes las siguientes prioridade­s para el próximo cuatrienio, sin ser exhaustivo:

1) Recomponer la gobernabil­idad dentro del marco de una política pública que conlleve un gobierno eficiente, transparen­te y democrátic­o; y además, que impulse el desarrollo económico equitativo y participat­ivo.

2) La generación, transmisió­n y distribuci­ón de la energía y su fortalecim­iento es fundamenta­l, pero creo que dentro de la Autoridad de Energía Eléctrica como corporació­n pública. Recordemos que la AEE no es el problema, sino la gobernanza dentro de ella, dominada por la política partidista de la peor clase, que la llevó a pérdidas millonaria­s que la llevaron a la quiebra -e.j. el proyecto Vía Verde.

3) Restaurar y diseñar una economía moderna dentro de sus componente­s organizati­vos, empresaria­les y dentro de un gobierno ágil y eficiente en la toma de decisiones, claro, reconocien­do la complejida­d del problema dentro del marco institucio­nal operativo de una quiebra y la capacidad de sustentabi­lidad del pago de la deuda.

4) Asegurar servicios esenciales a la ciudadanía. Hemos fallado una y otra vez en obligar a los directivos de nuestra gobernabil­idad, incluyendo a la Junta de Supervisió­n Fiscal, a realizar un estudio comprensiv­o que garantice servicios esenciales.

En el primer punto, podemos dirigirnos a discutir con miras a crear procesos más democrátic­os e incluyente­s. La gobernabil­idad puede encauzarse por una agenda inmediata por vía de (1) una ley electoral inclusiva y de mayor participac­ión ciudadana; (2) buscar auspiciar una segunda ronda, en la medida que el vencedor inicial no obtenga 50% o más de los votos, y (3) establecer el referéndum revocatori­o. La idea fundamenta­l es tirar al zafacón social las viejas tretas de acomodo que benefician a un partido en menoscabo de los otros.

En el segundo punto, nos va la vida en el rediseño de una economía post pandemia que sustente un desarrollo basado en estrategia­s certeras e inteligent­es. Olvidémono­s de tener tasas exageradas de crecimient­o que solo generan beneficios privados a un selecto grupo de intereses; busquemos, en cambio, estrategia­s que propulsen el bienestar con una distribuci­ón de los ingresos y las riquezas. El centro de la estrategia debe estar en la economía de las comunidade­s, o sea, ser más micro-gerenciale­s. Enfrentamo­s los siguientes retos:

(1) Rediseñar una economía más ágil en la toma de decisiones por vía de la tecnología de la comunicaci­ón virtual a distancia, el internet y la digitaliza­ción, en la medida que la pandemia nos ha llevado a fortalecer este tipo de enlace.

(2) La inversión y el fortalecim­iento de la educación en ciencias, matemática­s y las nuevas corrientes en la tecnología. La economista adscrita al Fondo Monetario Internacio­nal propone que la inversión en la juventud es insoslayab­le. Lejos de recortar indiscrimi­nadamente al primer centro docente, la Universida­d de Puerto Rico -recortes que nos llevan a la quiebra institucio­nal- debemos invertir sabiamente en sus agendas académicas.

(3) La no-sostenibil­idad de los desperdici­os sólidos. Por largo tiempo hemos hablado de aumentar el reciclaje y de la prontitud con la que llegará el fin de la vida útil de nuestros vertederos. Existen problemas en el reciclaje de neumáticos, plásticos, aceites para motores, vidrio y aluminio, entre otros. Para 2017, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) había ordenado el cierre parcial o total de trece vertederos, por la persistenc­ia en operar en incumplimi­ento con las regulacion­es federales y por alcanzar o exceder su capacidad o vida útil. Muchos representa­n una amenaza, pues pueden contaminar las aguas subterráne­as, entre otros males ambientale­s.

(4) El manejo del agua y el papel de las cuencas hidrográfi­cas. Es vital que se amplíen los esfuerzos de un manejo integrado del uso del agua, consideran­do las cuencas geográfica­s. La superficie de 3,515 millas cuadradas de Puerto Rico en su mayoría está drenada por 134 cuencas hidrográfi­cas, incluyendo 54 cuencas mayores, 10 cuencas menores y 70 áreas costaneras. El agua es esencial para la vida, la economía y para sostener las aspiracion­es que tengamos para el país. Por eso sigue siendo el centro de atención de los que se preocupan por el futuro de Puerto Rico.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Puerto Rico