El Nuevo Día

“No podía dormir encima del hombro”

Mónica Puig profundizó ayer sobre la decisión de abandonar las canchas y se mostró entusiasma­da con su futuro

- ANTOLÍN MALDONADO RÍOS arios@elnuevodia.com Twitter: @antolinmr7­1

Su adiós al tenis y al prestigios­o tour de la Women’s Tennis Associatio­n (WTA), en lugar de intentar otro retorno a la cancha, fue para la campeona olímpica de 2016 Mónica Puig un asunto de poner las prioridade­s en balanza para decidir entre su amor al deporte o tener calidad de vida fuera de las líneas.

La condición de su hombro era tal, después de un par de cirugías, que el daño sufrido en abril en su retorno a la acción la puso contra la pared.

Puig, campeona y medallista de oro en los Juegos de Río 2016 y quien debutó en la gira de la WTA en 2010, anunció su retiro del tenis el lunes, tras una carrera que la llevó a cosechar esa y otras múltiples medallas para Puerto Rico en competenci­as del ciclo olímpico. Y a nivel de la WTA, tuvo su punto máximo precisamen­te en 2016 cuando alcanzó el puesto número 27 en el escalafón mundial, su más alto en toda su trayectori­a.

“Cuando decidí volver a la competenci­a en Madrid, me desgarré varios ligamentos en el hombro, porque al esforzarme mucho, por querer volver a mi nivel que estoy acostumbra­da, me lesioné mal. Mi hombro simplement­e no estaba listo. Y por eso el viernes pasado me operé y esa operación fue más bien para tener calidad de vida, para ya no tener problemas con el hombro”, dijo Puig en videoconfe­rencia celebrada ayer con miembros de la prensa de Puerto Rico, su primera luego del anuncio de su retiro el lunes.

Puig estuvo inactiva por casi dos años (19 meses) entre finales de septiembre de 2020, hasta que en abril de este año decidió retornar en el Abierto de Madrid. Y lo logró, pero pagó un precio muy alto, consideran­do el historial que ya arrastraba con dos operacione­s.

TRES OPERACIONE­S

La primera fue en diciembre de 2019 para reparar el nervio cubital del brazo derecho (nervio que va del hombro hasta la mano), y la segunda, tras problemas de molestias y dolor recurrente­s en el hombro derecho, en mayo de 2021. Eso fue antes de jugar un par de torneos, incluyendo el Abierto de Francia, tras el cual no pudo volver a jugar hasta ese año.

La ahora extenista admitió que sabía, aun antes de su regreso a cancha en Madrid, que sus días en el deporte estaban contados. Pero el desgarro de ligamentos en el hombro la condujeron al quirófano por tercera vez el viernes pasado, como preámbulo al anuncio de su retiro.

“Si soy honesta, sabía que mi hombro no estaba al 100 por ciento y que iba a tomar tiempo poder llegar ahí. Pero la gente que me conoce sabe que a veces soy impaciente. Cuando tengo algo puesto en mi mente, voy a tratar de intentar lo posible por llegar ya. Mis entrenador­es me decían, ‘mira, la carrera es larga, quizás no es lo más lógico forzar’”, agregó Puig, de 28 años.

“Pero cuando uno entra a la zona competitiv­a y cuando uno quiere dar lo mejor y quiere ganar tanto, a veces se te va… el 70 por ciento que podía dar de mi hombro. Y empecé a sacar sobre las 100 millas por hora, sin haber hecho eso en muchas prácticas. Empecé a forzar mucho. Y aunque ese fue el partido que realmente saqué los mejores saques que he tenido en este periodo de tres años, forcé mucho”.

En ese sentido, Puig aceptó que esa fue su sentencia para salir del deporte forzosamen­te, aunque las operacione­s previas no auguraban que le quedaba mucho tiempo en el tenis. Sin embargo, se mostró tranquila con su decisión de intentar regresar, y aceptó que fue un riesgo calculado.

“No me imaginé que me iba a hacer tanto daño. Imaginé que solo iba a ser sensibilid­ad y un poco de ‘soreness’ y todo eso”, agregó refiriéndo­se a lo que esperaba tras el esfuerzo que hizo en su partido de primera ronda en Madrid ante la estadounid­ense Danielle Collins.

“Pero cuando fui al segundo torneo (el L’ Open 35 de Saint Malo, en Francia, en mayo) no pude dormir por varios días; no podía dormir encima del hombro derecho. En las prácticas ya me estaba molestando en los golpes y cuando iba a sacar, no podía hacer más de cuatro saques. Ahí empecé a sentirme como que ‘algo está mal aquí’. Fue la misma sensación que tuve antes de las primeras dos cirugías”.

CON PLANES DE BODA

Puig conversó con los medios de la isla ampliament­e y aseguró que tiene planes de casarse a finales de año. En octubre anunció en sus redes sociales su compromiso con su novio tenista Nathan Rakitt. También mencionó que a largo plazo sueña con ser madre, pero que por el momento dará continuida­d al trabajo que ya comenzó a realizar en los medios, específica­mente para la cadena ESPN como analista.

“Que mi carrera de tenis ya no iba a ser igual yo lo sabía, porque un hombro no es igual después de dos cirugías. Ahora, que iba a tratar de volver a jugar sin un saque potente, lo quería intentar porque físicament­e me mantuve fuerte, me mantuve ágil, estuve estudiando mucho el deporte. Mejoré en muchas cosas”, dijo repasando el proceso de recuperaci­ón de casi dos años.

“Tuve charlas con mi familia y con mi equipo, diciéndole­s, ‘tranquilos que yo voy a llegar no importa si toma tres, seis, ocho (meses) o un año, voy a volver’. Ahora, cuando ya vi que mi hombro, el tanque de gasolina llegó a cero, ahí fue cuando me empecé a preocupar. Llamé a mi mamá, que fue a quien llamé para tomar esta decisión, me senté con ella, y le lloré y le dije, llegué a mi fin”.

“Al esforzarme mucho, por querer volver a mi nivel que estoy acostumbra­da, me lesioné mal. Mi hombro simplement­e no estaba listo”

MÓNICA PUIG TENISTA

 ?? Ap / kamran jebreili ?? Mónica Puig explicó ayer que el dolor persistía en los saques que realizaba, por lo que entendía que no podía seguir compitiend­o al más alto nivel.
Ap / kamran jebreili Mónica Puig explicó ayer que el dolor persistía en los saques que realizaba, por lo que entendía que no podía seguir compitiend­o al más alto nivel.

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