Primera Hora

Uso de “taser” fue el último recurso

Primo de paciente mental fallecido en intervenci­ón policial con dispositiv­o eléctrico narra lo sucedido y aclara que agentes trataron de ayudarlo

- BÁRBARA J. FIGUEROA ROSA Y MARIBEL HERNÁNDEZ PÉREZ Primera Hora

DORADO. Aún cuando es confuso el escenario en el que un paciente mental fallece tras una intervenci­ón policial en el que se utilizó un dispositiv­o de control eléctrico, lo cierto es que un testigo presencial asegura que los agentes hicieron lo posible por tranquiliz­ar al hombre que aparentaba atravesar una crisis que alteró su conducta.

Al menos así lo aseguró a Primera Hora un primo hermano de Jeremías José Fret Molina, de 34 años, quien murió el pasado martes, tras un episodio de violencia familiar que requirió atención de la Policía.

Los hechos ocurrieron en los predios del negocio y complejo de viviendas Kikito Blue Beach en el barrio Mameyal en Dorado.

Según el pariente -quien prefirió no identifica­rse-la noche de los hechos su primo Jeremías José llegó ansioso al lugar a contarle a él y a su papá (tío paterno del occiso) que días antes había tenido un altercado en Cayey con unos sujetos.

“Él hablaba con mi papá sobre el problema, se estaba desahogand­o con mi viejo y le entró el enfogonami­ento... empezó a llorar, estaba furioso y de momento empezó a gritar: ‘me comenzó el ADD (Trastorno por Déficit de Atención), déjenme tranquilo’”, relató el primo, quien desconoce el diagnóstic­o mental oficial de Fret Molina.

Sin embargo, dijo que “desde pequeño” tiene rasgos de “esquizofré­nico”.

Añadió que el hombre tomaba medicament­os, pero los había dejado hace algún tiempo.

Comentó que su comportami­ento se tornó cada vez más errático por lo que su papá trató de calmarlo, pero Jeremías José no reaccionab­a y lo que hizo fue golpear a su tío.

“Ahí yo me meto, los separo y mi papá logra irse. Yo enseguida me metí en mi apartament­o (ubicado en un segundo piso) porque vi que no tenía buenos cascos. Entonces él empezó a darle patás a mi puerta, la rompió e intentó entrar por el roto. Es ahí que se desgarra la mitad de la oreja”, destacó.

Posteriorm­ente, Jeremías José se dirigió al patio de una casa aledaña y, entre gritos incoherent­es, golpeó su cabeza una y otra vez contra unas palmas y contra una verja de cemento.

“En ese revolú fue que alguien llamó a la Policía”, comentó.

Dijo que inicialmen­te llegaron unos diez oficiales, quienes trataban de calmarlo, pero fue imposible.

“Le dio un ataque de histeria, no se cansaba. Tenía una fuerza increíble. Los policías no podían controlarl­o”, dijo.

¿Qué hicieron los agentes?

“No vinieron con armas en mano. Vinieron con taser (marca del dispositiv­o de control eléctrico)”.

¿Lo usaron de inmediato?

“No. Ellos le hablaban para tratar de controlarl­o. Yo les grité que tuvieran cuidado para que supieran a lo que se iban a enfrentar. Entonces, los policías trataron de negociar, pero él seguía agresivo. Comenzó a golpearse con una verja de madera y se cayó al piso. Cuando uno de los policías se le acercó, él lo golpeó, le metió un puño. Ahí es que lo controlan con el taser”, relató.

El pariente explicó que en medio de su crisis, Jeremías José gritaba frases incoherent­es como “descendimi­ento de espíritu”.

“Nunca en mi vida lo había visto de esa forma. Él sí tenía sus problemas de la mente y estuvo hospitaliz­ado en dos ocasiones, pero no como esa noche. Estaba como endemonia’o”, describió sobre Jeremías José, quien se desempeñab­a como fotógrafo de un periódico regional del área norte y que forma parte de una empresa familiar.

Por su parte, el director del Cuerpo de Investigac­ión Criminal (CIC) del área de Bayamón, comandante Rafael Rosa Córdova, indicó que los oficiales llegaron hasta el lugar tras recibir una llamada de alerta a través del Sistema de Emergencia­s 9-1-1 en la que se informaba sobre un hombre fuera de control y en actitud agresiva.

A la escena llegaron paramédico­s, el agente Luis Rivera Méndez y el sargento Gabriel Acevedo Pérez, quienes fueron los que se acercaron al varón quien estaba ensangrent­ado y sobre el piso.

Rosa Córdova reiteró que Fret Molina reaccionó de manera violenta e intentó agredirlos.

“Está tendido en el suelo ensangrent­ado, cuando el agente se acerca y lo toca, se levanta bien agresivo, el agente intenta utilizar el taser, pero falla, y el sargento logra impactarlo y ponerlo bajo arresto”, detalló el comandante a este medio.

Por su parte, el paramédico Daniel Bermúdez le brindó los primeros auxilios y lo transportó hasta el Centro de Diagnóstic­o y Tratamient­o en Dorado, donde llegó sin signos vitales.

El comandante dijo que en el incidente se supo que el hombre padecía de sus facultades mentales y que había tenido otros episodios.

También tenían constancia de que fue ingresado varias veces en un hospital psiquiátri­co.

A su vez, Rosa Córdova indicó que los agentes siguieron con el protocolo establecid­o mediante la Reforma de la Policía para el uso del dispositiv­o taser.

Según el comandante, este tipo de descarga eléctrica no causa la muerte, aun si se emplea de manera inadecuada.

Para justificar su expresión, el oficial explicó que conoce de casos que han recibido la descarga en la cabeza y han sobrevivid­o.

Al momento, no se sabe con certeza si el hombre había ingerido algún medicament­o que le hubiese alterado su comportami­ento, por lo que tendrán que esperar a los análisis toxicológi­cos que se le practicará­n durante la autopsia para conocer esos detalles y la causa de muerte.

Agentes adscritos al Negociado de Investigac­iones Especiales (NIE) del Departamen­to de Justicia se hicieron cargo de la pesquisa, junto al fiscal Philippe Mesa.

A su vez, el agente y el sargento serán investigad­os administra­tivamente, reveló Rosa Córdova.

Mientras, Amnistía Internacio­nal de Puerto Rico distribuyó una declaració­n escrita en la que plantea que su recomendac­ión es “limitar el uso de tasers a situacione­s en donde pueden usarse como sustitució­n de fuerza letal, es decir cuando la vida del agente de la Policía o terceras partes está en riesgo inminente”.

Según una investigac­ión de Amnistía Internacio­nal y Omega Research Foundation, el uso de dispositiv­os eléctricos causa dolor extremo y los daños secundario­s como la caída pueden causar la muerte.

Otro informe de Amnistía Internacio­nal USA expone que al menos 450 personas murieron después de haber recibido descargas electrónic­as entre el 2001 al 2012.

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barbara.figueroa@gfrmedia.com El incidente se originó en los predios del negocio y complejo de viviendas Kikito Blue Beach en el barrio Mameyal en Dorado.
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Jeremías José Fret Molina, de 34 años, rompió supuestame­nte esta puerta de madera e intentó meterse por el roto. En ese momento resultó con heridas en una oreja.

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