20 Minutos Madrid

LA PRADERA MÁS CHULA Y GUAPA

Los trajes tradiciona­les vuelven a estar de moda, incluso entre los niños, mientras los jóvenes se animan con el chotis Puedes leer el reportaje completo en

- ÁLVARO ORTEGA HERNÁNDEZ alvaro.ortega@20minutos.es / @alvaro_orteega Á.O.H. Á.O.H.

Se dice de Madrid que sus vecinos son los más chulos y los más guapos, algo que se resume llamándole­s chulapos. Como cada 15 de mayo esa chulería madrileña sale a pasear por la Pradera de San Isidro, que este año lució más castiza que nunca. «Tengo 76 años y vengo a la Pradera desde que soy una niña. Te puedo asegurar que nunca he visto tantas personas con los trajes de chulapo», afirma Pepi ataviada con su vestido, un pañuelo y un clavel, mientras agarra del brazo a su marido, que también va impecable con su traje de pata de gallo en blanco y negro.

De la mano de sus padres, muchos niños pequeños portan con alegría los trajes de chulapos y chulapas, una tradición que está volviendo a coger fuerza en los colegios madrileños. «Mi hija viene vestida de chulapa porque el año pasado estuvimos aquí y me pidió que le comprara uno, solo tiene cinco años, pero le llamó mucho la atención», argumenta Bernardo. «Me gusta que se reivindiqu­en las tradicione­s madrileñas, aunque en mi época no fuera así, es algo muy bonito».

Con traje o sin traje, lo que impera en la Pradera son los claveles: dos blancos si estás soltera, uno blanco y uno rojo si estás prometida, dos rojos si estás casada y dos rojos y uno blanco si eres viuda. Los hombres, uno rojo en el pecho. «A día de hoy eso ya importa poco, cada uno se pone el que le guste y donde prefiera llevarlo», explica Cristina, una joven que no lleva vestido, pero luce su clavel rojo en la cabeza, al igual que sus dos amigas.

Al son de los chotis, pasodobles y canciones populares que resuenan por la calle va trascurrie­ndo la mañana mientras la afluencia de madrileños cada vez es mayor. Con el chotis, el baile más popular de Madrid, solo se atreven los más veteranos, quienes demuestran su habilidad frente a la Ermita de San Isidro, al ritmo de Madrid, Madrid, Madrid… tocado por un organillo. «Aunque parezca mentira, el chotis lo bailan muchos jóvenes. Te lo digo yo, que soy profesora y gran parte de mis alumnos no superan los 35 años», cuenta Gloria, una «gata de nacimiento» con muchas fiestas de San Isidro a sus espaldas.

Con la hora de comer marcando el reloj, encontrar un sitio a la sombra en las zonas de césped se convierte en una ardua tarea. Cientos de manteles cubren el césped y sobre ellos, grupos de amigos, parejas y familias al completo disfrutan de la comida. De postre, muchos llevan en sus manos bolsas con rosquillas de San Isidro, ya sean listas (de limón), tontas (anís) o Santa Clara (merengue).

La imagen más chulapa de estas fiestas la protagoniz­a una familia de Carabanche­l, que en medio de la multitud disfruta de una mesa llena de comida y repleta de felicidad. «Tenemos chorizo, salchichón de ciervo, mejillones, patatas fritas, macarrones, cerveza y vino en bota. Disfrutamo­s de este día en familia y celebramos que somos de Madrid. No nos falta de nada». Quizá, esta forma de disfrutar de la vida sea lo que hace a Madrid y a la Pradera tan chula y tan guapa. ● 20minutos.es

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Una familia de Carabanche­l come en la Pradera.
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Gigantes vestidos de chulapos desfilan por la Pradera.
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