PÍO APA­RI­CIO­NES DEL PA­DRE

Año Cero Monográfico - - En Espana -

Se di­ce que el Pa­dre Pío, quien siem­pre se mos­tró con­ven­ci­do de la ve­ra­ci­dad de las apa­ri­cio­nes de Ga­ra­ban­dal, pu­do ver el mi­la­gro anun­cia­do por la vi­den­te Con­chi­ta an­tes de fa­lle­cer. Pe­ro a juz­gar por los tes­ti­mo­nios, su re­la­ción con el lu­gar con­ti­núa a pe­sar de su muer­te. En agos­to de 2000, dos ni­ños que pa­sa­ban el ve­rano en Ga­ra­ban­dal con sus pa­dres, re­gre­sa­ron tar­de al hos­tal en el que se hos­pe­da­ban. Ex­pli­ca­ron que se ha­bían de­mo­ra­do por­que en­con­tra­ron

a un sa­cer­do­te que les pi­dió que lo acom­pa­ña­ran a la zo­na de Los Pi­nos y les hi­zo re­zar. La due­ña de la pen­sión les pre­gun­tó por su des­crip­ción, a lo que res­pon­die­ron que te­nía bar­ba y ves­tía con una so­ta­na ma­rrón y san­da­lias. En­ton­ces, los lle­vó al co­me­dor, en cu­yas pa­re­des ha­bía va­rios cua­dros de san­tos y vír­ge­nes, y les pre­gun­tó si se pa­re­cía a al­guno de los re­tra­tos. De re­pen­te, uno de los ni­ños se gi­ró y, al ver una de las pin­tu­ras que que­da­ba a su espalda, ex­cla­mó: «¡An­da, di­ce que no lo co­no­ce y aquí tie­ne una fo­to­gra­fía de él!». El cua­dro al que se re­fe­ría era el del Pa­dre Pío. Los ni­ños ex­pli­ca­ron, ade­más, que ese «se­ñor» les di­jo que siem­pre es­ta­ba en el ca­mino de Los Pi­nos, al­go que qui­zá pue­da en­ten­der­se en un sen­ti­do am­plio, si te­ne­mos en cuen­ta que años an­tes el es­cri­tor Fran­cis­co Sán­che­zVen­tu­ra ya re­la­tó en uno de sus li­bros un en­cuen­tro con el Pa­dre Pío en di­cho lu­gar.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.