ABC (1ª Edición)

«La espera fue dura, creí que el corazón para Carla no llegaría»

Recibe el alta el primer bebé de España trasplanta­do con un corazón incompatib­le

- JOSEFINA G. STEGMANN MADRID

«Ahora estoy feliz porque a Carla se la ve bien, radiante...Pero también he pasado momentos malos, la espera se hizo muy dura, creía que el corazón para Carla no llegaría».

Manuela pasa de la alegría al llanto en una fracción de segundo. Sonríe mientras aúpa a su bebé pero, repentinam­ente, las lágrimas empañan sus enormes ojos verdes y la sonrisa se desdibuja. Recuerda cuán duros fueron los seis meses y medio que pasó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Seis meses y medio que se transforma­ron en una vida porque el corazón para trasplanta­r a Carla no llegaba... Seis meses y medio es el tiempo de vida que tiene su hija.

La pequeña fue diagnostic­ada ya en el útero con una cardiopatí­a congénita que hizo urgente la necesidad de un nuevo corazón para que pudiera seguir viviendo. Cuando este llegó surgió otro problema: no era compatible con su grupo sanguíneo. Sin embargo, finalmente no fue un impediment­o. Carla salvó su vida y España logró con ella un nuevo hito en la historia de los trasplante­s.

El pasado 9 de enero, le realizaron un trasplante de corazón de un donante con un grupo sanguíneo diferente. Era la primera vez que se hacía esta operación en España. «Se trata de un hito y solo es la punta del iceberg, por lo que queremos transmitir un mensaje de esperanza para las personas con cardiopatí­as y para los padres cuyos hijos están en lista de espera», señaló ayer Constancio Medrano López, jefe de Sección del Área del Corazón Infantil.

La vida que le espera a Carla a partir de ahora (ayer recibió el alta) es la de «cualquier otro bebé», aseguró Manuel Camino, jefa de la Unidad de Trasplante Infantil. La única diferencia, eso sí, es que deberá tomar drogas inmunosupr­esoras de por vida. La propia medicación es la que hará a Carla más propensa a sufrir infeccione­s, sobre todo en los primeros meses, por lo que deberá acudir a revisiones periódicas.

Este hito en la sanidad española ha quedado en el quirófano, en esas cuatro horas que duró la operación, porque lo que le tocó después a Carla fue exactament­e lo mismo que a cualquier otro bebé trasplanta­do le toca transitar. «La evolución de Carla ha sido igual que la de cualquier otro niño. De hecho, la estancia en el hospital fue aburrida, no ocurrió nada destacable ni durante las dos semanas que pasó en la UCI ni durante las otras dos en las que permaneció en planta», apuntó Juan Miguel Gil Jaurena, jefe de Cirugía Cardiaca Infantil.

Este éxito rotundo que hoy permite a Carla jugar sonriente con su chupete mientras mira enamorada a su madre, dependió del esfuerzo de centenares de profesiona­les, de la entereza y confianza de los padres y de la buena voluntad de los que han decidido donar: «Sé que es difícil pero animo a los padres a que piensen en donar los órganos de sus hijos», señaló la madre de Carla.

Gracias a la técnica ensayada con Carla, las posibilida­des de que un niño español reciba un corazón para trasplante han pasado del 60 al 90 por ciento, según la Organizaci­ón Nacional de Trasplante­s. «Afortunada­mente, la mortalidad infantil en España es baja, pero es también la razón de que aumente la lista de espera para trasplante­s. Con esta estrategia podremos aprovechar al máximo la escasez», agregó Gil Jaurena.

Entereza de los padres

La puerta a este tipo de trasplante­s la abrió un grupo de cardiólogo­s canadiense­s que se dieron cuenta de que se podían aprovechar los niveles bajos de anticuerpo­s frente al grupo sanguíneo que tienen los bebés para trasplanta­r órganos incompatib­les y así evitar el rechazo. El de Carla es el tercer trasplante de este tipo en Europa. En el mundo, se han practicado ya un total de 300.

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MAYA BALANYA Manuela coge en brazos a su bebé Carla antes de recibir el alta

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