Cartas a la redacción

ABC - Alfa y Omega - - Editoriales - Al­ber­to Ál­va­rez Pé­rez Se­vi­lla

Re­cien­te­men­te se or­de­nó en la dió­ce­sis de Se­vi­lla a ocho nue­vos diá­co­nos, fu­tu­ros pres­bí­te­ros. A mu­chos ciu­da­da­nos al­go de des­co­no­ci­mien­to les lle­va a creer que el diá­cono es un acó­li­to avan­za­do, un sa­cris­tán ti­tu­la­do o un sa­cer­do­te fra­ca­sa­do. Se­gún re­co­ge el Ca­te­cis­mo de la Igle­sia ca­tó­li­ca, «co­rres­pon­de a los diá­co­nos, en­tre otras co­sas, asis­tir al obis­po y a los pres­bí­te­ros en la ce­le­bra­ción de los di­vi­nos mis­te­rios, so­bre to­do de la Eu­ca­ris­tía, asis­tir a la ce­le­bra­ción del ma­tri­mo­nio y ben­de­cir­lo, pro­cla­mar el Evan­ge­lio y pre­di­car, pre­si­dir las exe­quias y en­tre­gar­se a los di­ver­sos ser­vi­cios de la ca­ri­dad». Es­te es el gra­do de ser­vi­cio, pues dia­co­nía vie­ne del grie­go ser­vi­dor, lla­ma­dos a ser­vir. Los hay de dos cla­ses: los que se­rán or­de­na­dos sa­cer­do­tes en el pla­zo apro­xi­ma­do de un año y los per­ma­nen­tes, de los que Se­vi­lla cuen­ta con una de las co­mu­ni­da­des más nu­me­ro­sas de Es­pa­ña. Pue­den es­tar ca­sa­dos y re­ci­ben una com­ple­ta for­ma­ción pa­ra el ser­vi­cio al que se­rán des­ti­na­dos. No son sim­ples ayu­dan­tes del sa­cer­do­te ni ad­mi­nis­tra­ti­vos en las pa­rro­quias. Es­tán al ser­vi­cio del pue­blo de Dios en to­do cuan­to el obis­po pre­ci­se. Su mi­nis­te­rio se cen­tra en la li­tur­gia, la Pa­la­bra y la ca­ri­dad. Por es­tos mo­ti­vos, la dió­ce­sis de Se­vi­lla, el mun­do ca­tó­li­co en ge­ne­ral, es­ta­mos de en­ho­ra­bue­nas por con­tar con nue­vos diá­co­nos al ser­vi­cio de la Igle­sia y de la so­cie­dad.

EFE/EPA/ Mas­si­mo Per­cos­si

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