«Las ex­pec­ta­ti­vas son enemi­gas de las pe­lí­cu­las, por­que las ma­tan»

ABC (Andalucía) - - CULTURA -

con­ver­tir­la en tri­vial.

—Ya que es­ta­mos, ¿có­mo ve el ci­ne en ca­sa? ¿Si­gue al­gún ri­tual?

—Ca­da vez veo me­nos ci­ne en ca­sa, esa es la ver­dad. A cam­bio, voy dos o tres ve­ces por se­ma­na al ci­ne, diez o do­ce por mes. En ca­sa, leo.

—Tam­bién se ha edi­ta­do en CD la ban­da so­no­ra de la pe­lí­cu­la. ¿Por qué di­ce que la mú­si­ca es un per­so­na­je más en «Black­wood»?

—Es di­rec­ta­men­te par­te de la tra­ma, un ele­men­to pro­ta­gó­ni­co, más allá de lo ale­gó­ri­co.

—¿Por qué se de­ci­dió qui­tar la es­ce­na mu­si­cal que aho­ra po­de­mos ver? ¿Qué sen­ti­mien­tos des­pier­tan los ti­je­re­ta­zos al di­rec­tor mon­ta­dor?

—Co­mo mon­ta­dor tra­to de ol­vi­dar al di­rec­tor. Cuan­do veo el ma­te­rial, lo ha­go ya só­lo con el cuer­po, el in­te­lec­to desem­pe­ñó ya su fun­ción. La es­ce­na en sí me gus­ta­ba, fue di­ver­ti­da de di­se­ñar y mon­tar. Pe­ro ve­nía des­pués de otro sec­tor mu­si­cal de pe­so y las­tra­ba un tan­to el rit­mo de la pe­lí­cu­la.

—Es­cri­bió en ABC que los pro­yec­tos aca­ban lle­ga­do un mo­men­to, no tan­to por­que se aca­ben co­mo por ha­ber com­ple­ta­do ya su ca­mino y sus pla­zos. ¿Ha pen­sa­do en al­go que no lle­ga­ra a que­dar co­mo ima­gi­nó?

—Na­da es en­te­ra­men­te co­mo uno lo ima­gi­nó, pa­ra bien y pa­ra mal. Ni en­te­ra­men­te co­mo uno ha­bría que­ri­do. Pe­ro no sien­to frus­tra­ción al ver la pe­lí­cu­la, me re­co­noz­co ple­na­men­te en ella y re­cuer­do los mo­ti­vos por los que la hi­ce, y pa­ra quién. Gran par­te de la ener­gía que lle­va pre­pa­rar, ro­dar y pos­pro­du­cir una pe­lí­cu­la se des­ti­na a in­ten­tar que tal co­sa su­ce­da.

RO­DRI­GO COR­TÉS

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