«Te­za­nos es el úl­ti­mo ca­ci­que del si­glo XIX»

ES­PA­ÑA, CAMISA BLAN­CA

ABC (Andalucía) - - TELEVISIÓN ABC VERANO DEL - SAL­VA­DOR SOSTRES

—No me creo que le gus­te la va­ca­ción. No me lo he creí­do de nin­gún en­tre­vis­ta­do y de us­ted, mu­cho me­nos.

—Aquí en San­cti Pe­tri es don­de más des­co­nec­to…

—Ni un so­lo ins­tan­te ha de­ja­do de pen­sar en có­mo se­ría una re­pe­ti­ción elec­to­ral.

—Aquí es don­de más pien­so, cier­to, por­que du­ran­te el cur­so lo ur­gen­te me dis­trae. No le di­gas a mi mu­jer que es­ta­mos ha­cien­do una en­tre­vis­ta, le he di­cho que he sa­li­do a ha­cer la com­pra.

—Acuér­de­se de com­prar al­go cuan­do vuel­va.

—Aquí des­co­nec­to, so­bre to­do, del mó­vil. Leo clá­si­cos: «Có­mo mue­ren las de­mo­cra­cias». Te­za­nos ten­dría que te­ner un ca­pí­tu­lo pro­pio en es­te li­bro.

—Y eso que es­ta­ba des­co­nec­ta­do.

—Es el pri­mer pre­si­den­te del CIS que ha con­se­gui­do men­tir a los es­pa­ño­les en nom­bre de los es­pa­ño­les y pa­gan­do los es­pa­ño­les.

—Co­mo una es­po­sa.

—Mis hi­jos le di­cen a mi mu­jer: «¿Por qué pre­gun­tas qué que­re­mos si siem­pre ter­mi­na­mos ha­cien­do lo que quie­res?». Pe­ro mi mu­jer no mien­te.

—Te­za­nos.

—La men­ta­li­dad de Te­za­nos es de­cir­le a los es­pa­ño­les lo que tie­nen que vo­tar. Es el úl­ti­mo ca­ci­que del si­glo XIX.

—¿Có­mo lo ha­ce?

—Jue­ga con la mi­tad del elec­to­ra­do. El cen­tro de­re­cha no le abre la puer­ta al CIS. Y lo usa pa­ra pre­sio­nar a Po­de­mos.

—Vol­ve­re­mos a vo­tar.

—Quie­re dar­se mus por­que va de mano. Y aho­ra mis­mo tie­ne bue­nas cartas, por­que Pe­dro Sán­chez es quien más op­cio­nes tie­ne de me­jo­rar.

—El Go­bierno quie­re elec­cio­nes.

—Son los pri­me­ros in­tere­sa­dos. Tie­nen a la de­re­cha y po­drán re­cu­pe­rar el vo­to de Po­de­mos que per­die­ron la úl­ti­ma se­ma­na, con los de­ba­tes. Pe­ro ojo, que el 10–N las cartas no va a re­par­tir­las Te­za­nos, sino los es­pa­ño­les.

—Los re­sul­ta­dos.

—Mien­tras ha­ya 3 par­ti­dos en la de­re­cha, go­ber­na­rá la iz­quier­da. En de­moNar­ci­so Mi­cha­vi­la

«Las éli­tes po­lí­ti­cas bus­can re­for­zar­se en su pro­pio par­ti­do y vo­lar to­dos los puen­tes de en­ten­di­mien­to»

cra­cia, la ley elec­to­ral es la ley de la gra­ve­dad. Los vo­tan­tes apren­den vo­tan­do có­mo fun­cio­na la ley elec­to­ral. Mu­chos cre­ye­ron que Es­pa­ña fun­cio­na­ba igual que An­da­lu­cía y apa­ra­to­sa­men­te vie­ron que no.

—La so­lu­ción.

—Has­ta que la de­re­cha no vuel­va a ser un par­ti­do, o un par­ti­do y me­dio, no vol­ve­rá a go­ber­nar. Los re­sul­ta­dos de las úl­ti­mas elec­cio­nes fue­ron muy pa­re­ci­dos a las an­te­rio­res: 11 mi­llo­nes pa­ra la de­re­cha y 11 pa­ra la iz­quier­da. La frag­men­ta­ción de la de­re­cha ayu­da al PSOE.

—Los in­de­pen­den­tis­tas.

—In­ten­tar go­ber­nar con ellos, más que un pro­ble­ma mo­ral, plan­tea un pro­ble­ma téc­ni­co: nin­gún par­ti­do ha con­se­gui­do go­ber­nar con los que quie­ren rom­per el país. Si lle­va­mos 4 elec­cio­nes en 4 años es por­que los par­ti­dos in­de­pen­den­tis­tas lo han pro­vo­ca­do. Has­ta que Es­que­rra y Con­ver­gèn­cia no se vuel­van co­mo el PNV es inú­til tra­tar de pac­tar con ellos.

—Iván Re­don­do. —No es un hom­bre de Es­ta­do, co­mo En­ri­que Se­rrano. Es un con­sul­tor elec­to­ral. Y un con­sul­tor elec­to­ral, lo que quie­re, son elec­cio­nes.

—Los lí­de­res po­lí­ti­cos me han pe­di­do que le pi­da un con­se­jo pa­ra ca­da uno de ellos. A Sán­chez.

—Le re­co­mien­do que re­cuer­de los con­se­jos de Ru­bal­ca­ba: el re­torno a las ur­nas mues­tra que te­nía ra­zón y que el go­bierno Fran­kens­tein no fun­cio­na, ni en Es­pa­ña ni en nin­gu­na par­te.

—A Ca­sa­do.

—Que no rom­pa los puen­tes de en­ten­di­mien­to con el res­to de for­ma­cio­nes.

—A Ri­ve­ra.

—Que dé más jue­go a los lí­de­res de su par­ti­do.

—A Igle­sias.

—A Pa­blo e Ire­ne les fe­li­ci­ta­ría por ser fa­mi­lia nu­me­ro­sa. Dan ejem­plo an­te el ma­yor re­to que te­ne­mos: el hun­di­mien­to de la na­ta­li­dad.

—La ley elec­to­ral.

—No co­noz­co nin­gún país que no quie­ra cam­biar su ley elec­to­ral por otra que ya fun­cio­na en otro país. Por lo tan­to, la ley elec­to­ral no es el pro­ble­ma. La nues­tra ha fun­cio­na­do pa­ra lo fun­da­men­tal: ha da­do es­ta­bi­li­dad y ha per­mi­ti­do el cam­bio de go­bier­nos.

—Vo­tan­tes del si­glo XXI.

—Tie­nen que mo­der­ni­zar­se un po­co, sí, fa­ci­li­tan­do el vo­to de los re­si­den­tes en el ex­tran­je­ro y per­mi­tien­do las en­cues­tas la úl­ti­ma se­ma­na.

—Los es­pa­ño­les mien­ten.

—No mien­ten, pe­ro de­ci­den ca­da vez más tar­de, co­mo las va­ca­cio­nes.

—Las éli­tes.

—La po­lí­ti­ca se ha po­la­ri­za­do mu­cho más en las éli­tes que en las ba­ses. Las ba­ses pon­de­ran y sue­len vo­tar al mal me­nor. La éli­te só­lo bus­ca so­lu­cio­nes per­so­na­les y ha pa­sa­do de la es­tra­te­gia a la tác­ti­ca, has­ta caer en lo psi­co­ló­gi­co, que es don­de es­ta­mos aho­ra.

—Sál­ve­se quien pue­da.

—Con la po­la­ri­za­ción, las éli­tes po­lí­ti­cas bus­can re­for­zar­se en su pro­pio par­ti­do y vo­lar to­dos los puen­tes de en­ten­di­mien­to. Cor­to pla­zo, pro­te­ger su si­lla. En to­dos los par­ti­dos han que­da­do los más ra­di­ca­les y a los que quie­ren pac­tar les lla­man co­bar­des.

—Re­su­ci­te a uno que no co­no­ció.

—A mi abue­lo: lo ase­si­na­ron en la Gue­rra. Me lla­mo Nar­ci­so por él. Que­rría pre­gun­tar­le qué pa­só en el 36 pa­ra que nun­ca más vol­va­mos a re­pe­tir­lo.

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