ABC (Andalucía)

Koeman por fin sonríe con el Barça

El técnico revierte la situación del equipo y estrena su palmarés en un curso difícil

- SERGI FONT

Ronald Koeman preparaba el partido de anoche con una sensación de enfrentars­e más a un ultimátum que a una final de Copa. Un título obligado a depositar en las vitrinas del museo para zanjar las dudas sobre su continuida­d. Y lo logró siendo fiel a sus principios, manteniend­o un dibujo táctico con tres centrales a pesar de las críticas generadas tras la derrota en el clásico y confiando en Griezmann en detrimento de Dembélé. El francés acalló los murmullos reprobator­ios de las redes sociales anotando el primer gol del partido, abriendo el marcador y facilitand­o la goleada posterior.

El técnico holandés estrenó palmarés en una temporada con visos de transición, venciendo al endémico pesimismo culé y revirtiend­o la situación de un club sumido en una grave crisis institucio­nal, económica y deportiva cuando decidió hacerse cargo del equipo. Le ha devuelto la sonrisa a Messi, ha recuperado a Dembélé para el fútbol de élite, ha guiado la explosión de Pedri y ha confiado en la juventud y la cantera (Mingueza, Araújo e Ilaix). Además, ha sabido sobreponer­se a numerosas bajas y lesiones de larga duración (Ansu Fati, Ter Stegen, Coutinho, Piqué o Sergi Roberto).

La victoria en la final de Copa también puede allanar el camino de Joan Laporta para convencer a Messi para que siga en el Barcelona y renueve el contrato que expira el 30 de junio. Su actuación volvió a ser decisiva y su felicidad augura buenas noticias para la afición azulgrana. El rosarino sigue uniendo su nombre a la historia del club catalán y al de las competicio­nes que disputa. Con el doblete de ayer suma nueve goles en finales de Copa, superando al mítico Telmo Zarra, que había anotado ocho. Además, Messi, al igual que Busquets y Piqué, igualan a Gaínza, que había ganado siete Copas entre 1943 y 1958. El argentino conquisto su primer torneo doméstico copero en 2009 y ha perdido tres finales.

La goleada en la final, la consecució­n del título y la posibilida­d de ganar la Liga es un acicate a la hora de convencer al argentino para que renueve porque las bases del proyecto deportivo están sentadas, pero el abultado marcador difumino las endémicas carencias ofensivas del equipo en la primera parte. El Barcelona se adueñó estérilmen­te de la posesión durante los primeros 45 minutos (83,5 por ciento), una constante durante toda la temporada, pero solo se creo una ocasión clara de gol. El presidente, el entrenador y Messi saben que es necesaria la llegada de un delantero centro solvente para recuperar el prestigio en Europa.

Messi

El argentino suma 9 goles en finales de Copa, supera a Zarra y permite el optimismo sobre su continuida­d

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EFE Koeman se abraza a Piqué en la banda después de su cambio

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