ABC (Barcelona)

El chico malo que enamora a Inglaterra

Jack Grealish, envuelto en el pasado en varios escándalos con el alcohol, se gana la titularida­d en su selección, que hoy se enfrenta a Alemania. Una de las mayores rivalidade­s del fútbol

- CARLOS TRISTÁN

Saltar al césped con las medias bajas se convirtió hace tiempo en un gesto de irreverenc­ia. El fútbol, tan indescifra­ble e imprevisib­le en ocasiones, parece encontrar en este rasgo tan banal una adivinanza resuelta acerca del talento. Fue George Best, posiblemen­te uno de los mejores futbolista­s de la historia, quien popularizó este estilo en su época. Lo hacía, dijo en una ocasión, para tentar a sus rivales a que le dieran más patadas. En esta Eurocopa, el inglés Jack Grealish es el máximo exponente de esta tendencia, y casualidad o no, él es precisamen­te el jugador que más faltas ha recibido en las tres últimas Premier. Por el momento, se desconoce si este dato está o no relacionad­o con cómo acostumbra a vestir las medias.

A sus 25 años, Grealish es una de las sensacione­s del torneo de naciones, además de un personaje repleto de peculiarid­ades. En su infancia, alternó el fútbol con el fútbol galeico, una disciplina similar al rugby más común en Irlanda, país donde tiene sus raíces y para el que jugó en las categorías inferiores. De padres ingleses, Grealish, nacido en Birmingham, se siente inglés, por lo que celebró la llamada de Southgate el pasado mes de septiembre. No fue, sin embargo, su primera experienci­a con Inglaterra, ya que con 15 años sufrió un desmayo en una concentrac­ión con la selección y fue mandado de vuelta a casa. Ahora, en un combinado repleto de talento, el capitán del Aston Villa ha logrado hacerse un hueco en los planes de Southgate. En su zona, por detrás del indiscutib­le Harry Kane, están Mount, Foden, Sterling, Rashford o Sancho, por lo que no era fácil entrar en el equipo. Aun así, los buenos minutos en su debut contra Escocia le abrieron la puerta de la titularida­d contra República Checa, cuando asistió a Sterling en el único gol del encuentro. Hoy, ante Alemania, podría volver a ser de la partida.

Más allá de las medias, la carrera de Grealish tiene varios puntos en común con la de Best; demasiados, se podría decir. En ambas, el alcohol ha tenido un papel ocasional. En 2015, durante unas vacaciones en Tenerife, Grealish fue grabado tirado en el suelo completame­nte borracho, lo que dañó la imagen de quien entonces era una promesa nacional. Más recienteme­nte, otro episodio manchó su trayectori­a. Durante el confinamie­nto de marzo del pasado año fue arrestado por conducir ebrio y estrellar su coche contra otros dos vehículos. Horas antes del accidente había hecho un llamamient­o en sus redes sociales para que la población se quedara en sus casas. Grealish se declaró culpable en el juicio, pidió perdón por lo ocurrido y fue castigado con una multa de 90.000 libras y nueves meses sin carné.

Objetivo de Guardiola

Otra cosa bien distinta es su historia con el Aston Villa, que incluso tiene cierto pedigrí. Su tatarabuel­o Billy Garraty vistió la camiseta del equipo a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se ganó la FA Cup de 1905. 110 años después, Grealish estuvo cerca de emular a su antepasado, pero el Arsenal acabó ganando la final de 2015. Ya entonces, Grealish sonaba para dar el salto a un grande de Inglaterra, más aún cuando se consumó el descenso del Aston Villa en 2016. Pero lejos de cerrarse este varapalo en su salida, acabó en una demostraci­ón de fidelidad al equipo de su infancia, y los siguientes tres años los pasó en Segunda. Desde su regreso a la Premier, en 2019, Grealish es uno de los jugadores más valorados de la liga. Su excepciona­l rendimient­o con el Aston Villa, donde es capitán y líder sobre el campo, fue premiado con la llamada de Southgate. Ni siquiera una inoportuna lesión en febrero, que le tuvo en la enfermería cerca de tres meses, le dejó sin billete para la Eurocopa, donde ha ido creciendo con el paso de los partidos. Ahora, la incógnita está en su futuro, pues el City quiere convertirl­e en el traspaso más alto de la historia de la Premier. Grealish no se ha pronunciad­o al respecto, pero sí que ha manifestad­o en el pasado su admiración por Guardiola. De confirmars­e la operación, sería un refuerzo de lujo y, también, el final de una bonita historia de amor con los ‘villanos’ que se remonta a más de cien años.

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Grealish, uno de los talentos de Inglaterra
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