CRE­DI­BI­LI­DAD Y CRÉ­DI­TO

«La hi­po­te­ca me­dia es de 125.000 eu­ros a 24 años. Di­me si un 1% del im­pues­to es difícil de pro­rra­tear en los pla­zos...»

ABC (Córdoba) - - OPINIÓN - IG­NA­CIO CA­MA­CHO

«PUES cla­ro que lo van a pa­gar los clien­tes, só­lo que a pla­zos, o con un re­to­que de los in­tere­ses, o con la fór­mu­la que fi­je la es­tra­te­gia co­mer­cial de ca­da ban­co. Y el lu­nes em­pe­za­rán a com­pro­bar­lo». Llue­ve so­bre un cen­tro de Ma­drid en obras, un caos de má­qui­nas, ba­rro, pol­vo y atas­cos. En la plan­ta al­ta de una en­ti­dad fi­nan­cie­ra, el eje­cu­ti­vo es­bo­za una le­ve son­ri­sa con ges­to ali­via­do. «La ver­dad es que es­ta con­ver­sa­ción es­ta­ba pre­vis­ta pa­ra co­men­tar un es­ce­na­rio mu­cho peor, más com­pli­ca­do, pe­ro la sen­ten­cia ha si­do bas­tan­te más sa­tis­fac­to­ria de lo que es­pe­rá­ba­mos. Y con un cos­te asu­mi­ble pa­ra to­dos, den­tro de lo pro­ble­má­ti­co del ca­so. No, yo no creo en esa teo­ría cons­pi­ra­ti­va del pac­to en­tre los po­de­res del Es­ta­do. De­ma­sia­do alam­bi­ca­da, si bien de fac­to es evi­den­te que la so­lu­ción, con­cer­ta­da o no, ha evi­ta­do el caos. Si el Go­bierno se quie­re po­ner aho­ra una me­da­lla, que lo ha­ga mien­tras le de­jen o le crean los ciu­da­da­nos. Por­que el di­cho­so im­pues­to, de una ma­ne­ra o de otra, se­gui­rá a car­go del pres­ta­ta­rio. No, no ha­rá fal­ta vol­ver a las co­mi­sio­nes de aper­tu­ra, que han caí­do en desuso, ni a nin­gún me­ca­nis­mo ra­ro. Mi­ra: la me­dia re­cien­te de las hi­po­te­cas es de 120.000 o 125.000 eu­ros a de­vol­ver en 24 o 25 años. Pon­le un uno por cien­to co­rres­pon­dien­te a ac­tos ju­rí­di­cos do­cu­men­ta­dos, 1.250 eu­ros arri­ba o aba­jo: aun­que sea al­go más, di­me si eso es difícil de pro­rra­tear en las cuo­tas sin es­cán­da­lo. Los re­to­ques de ti­pos se­rán mí­ni­mos, prác­ti­ca­men­te im­per­cep­ti­bles pa­ra el usua­rio. Y con el gra­va­men a las transac­cio­nes, si lle­ga, ocu­rri­rá más o me­nos lo mis­mo, lo asu­mi­re­mos co­mo cos­tes tras­la­da­bles al mer­ca­do. El úni­co tri­bu­to que no se pa­ga es el que no exis­te, que te que­de cla­ro».

«A no­so­tros lo que nos im­por­ta­ba era la re­tro­ac­ti­vi­dad. No só­lo por­que sig­ni­fi­ca­ba pro­vi­sio­nar unos cin­co mil mi­llo­nes, sino por el im­pac­to en la co­ti­za­ción, que en con­jun­to hu­bie­se si­do mu­cho ma­yor que eso. De ahí que lo úni­co que pi­dié­se­mos fue, cuan­do te­mía­mos un fa­llo ad­ver­so, que se co­mu­ni­ca­se con el mer­ca­do ce­rra­do pa­ra po­der ges­tio­nar su efec­to con un mí­ni­mo de tiem­po. El Go­bierno te­nía pá­ni­co de in­cre­men­tar el dé­fi­cit, por­que ob­via­men­te íba­mos a ir a plei­to, y las au­to­no­mías es­ta­ban es­pan­ta­das an­te la po­si­bi­li­dad de per­der de al­gu­na for­ma el im­pues­to. Aho­ra to­do el mun­do ga­na, in­clu­so los clien­tes que no tie­nen que ha­cer el des­em­bol­so al fir­mar el prés­ta­mo. Bueno, sí, to­dos me­nos el po­der ju­di­cial, que sa­le des­ca­la­bra­do y con el pres­ti­gio por los sue­los. A to­dos nos preo­cu­pa la repu­tación, y en ese sen­ti­do es­te lío no ha re­sul­ta­do pa­ra ca­si na­die bueno. Pe­ro unos se ju­ga­ban la cre­di­bi­li­dad y otros... el cré­di­to. ¿Que el pre­si­den­te ha apro­ve­cha­do pa­ra dar­le, en vís­pe­ras del jui­cio del pro­cés, una lan­za­da en el cos­ta­do al Su­pre­mo? Pue­de que es­tés en lo cier­to, pe­ro se tra­ta de po­lí­ti­ca, allá ellos. El ne­go­cio de la ban­ca tie­ne que ver con el di­ne­ro...».

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