ABC (Castilla y León)

Diplomacia Redondo: mucho ruido y pocas nueces

- VÍCTOR RUIZ DE ALMIRÓN MADRID

a tenemos foto entre Joe Biden y Pedro Sánchez. Y eso es todo. Aproximada­mente treinta segundos de paseo en el tránsito entre una sala y otra en el marco de la cumbre de la OTAN. Un ejemplo perfecto de cómo el mal manejo de las expectativ­as en política te puede provocar un revolcón.

El caso pone de manifiesto que el rol de España es muy secundario para la diplomacia de Estados Unidos. Algo que ha quedado acreditado estos meses, ya que el presidente estadounid­ense todavía no ha llamado al presidente del Gobierno español para conversar desde que ganó las elecciones a comienzos de noviembre. Pero no solo eso. Lo que también pone de manifiesto es un descontrol en la comunicaci­ón. ¿Quién comunica en La Moncloa? Más bien, ¿quién manda en La Moncloa? ¿Mandan menos de lo que parece los que parece que tanto mandan? La gestión del encuentro-paseo con Biden ha sido un desastre sin paliativos.

El pasado jueves La Sexta adelantaba que se produciría esta reunión «entre ambos líderes para saludarse, conversar y conocerse durante unos minutos». Se destacaba ya que Iván Redondo, jefe del Gabinete de la Presidenci­a de Sánchez, «lidera» estas conversaci­ones con su homólogo en EE.UU., Ronald Klain. Existe una generaliza­da tendencia a otorgarle una desmesurad­a dimensión al papel habitual de los jefes de gabinete: cerrar la agenda de alto nivel del presidente. Lo de siempre, vamos. ¿Por qué y con qué pretensión se filtró a bombo y platillo este primer encuentro? ¿Por qué se destacaba en esa primera informació­n el papel de Redondo?

El pasado jueves pasaron horas y horas hasta que La Moncloa reaccionó oficialmen­te a esa primera filtración. Y desde los servicios de la Secretaría de Estado de Comunicaci­ón se informó a algunos medios de comunicaci­ón, básicament­e a los que preguntaba­n. Pero se evitó mandar una comunicaci­ón por los canales oficiales.

Y en la informació­n que

Yse trasladó no se mencionaba en ningún momento el papel clave desempeñad­o por Iván Redondo. En ese mensaje desde La Moncloa ya se apuntaba a la importante: habría foto entre ambos. Se hablaba de que esta primera toma de contacto era «sumamente importante para que los dos presidente­s se puedan conocer». Y se aseguraba que «el interés es recíproco». En el Gobierno destacaban que «hay muchos puntos de convergenc­ia», por ejemplo en materia fiscal. Y se hablaba de una «plena sintonía desde el punto de vista político». Se apuntaba a una conversaci­ón en la que los temas que se querían abordar eran «el refuerzo de la relación trasatláni­ca, el multilater­alismo y las migracione­s». Pese a no mencionar el papel de Redondo, esta comunicaci­ón mantenía las expectativ­as de un encuentro en el que hubiese tiempo para abordar algunas materias.

A primera hora de este lunes, al enviar el programa oficial de esta jornada en la OTAN, desde el Gobierno ya advertían de que el encuentro se produciría «en el contexto de la cumbre», pero advirtiend­o que «no está fijado el momento». Y por tanto no aparecía en la agenda oficial del presidente de Estados Unidos y tampoco en la que enviaron desde La Moncloa. En el momento en el que Sánchez llegaba a Bruselas, Presidenci­a informaba al respecto y ya hablaba de un «breve encuentro» con Biden. La plasmación final ha sido mucho más decepciona­nte de lo previsto. Pero La Moncloa ha optado por sacar pecho cuando ha informado del encuentro: «se había acordado que su saludo fuera captado por las cámaras como prueba de la excelente relación que existe entre ambos países». Fuentes socialista­s con trayectori­a en la política exterior se muestran resignadas: «No somos una prioridad para ellos en este momento», reconocen. En la órbita socialista está cada vez más cuestionad­a la ministra de Asuntos Exteriores.

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