ABC (Castilla y León)

La OTAN se inquieta por la relación militar entre Rusia y China

▶Pekín «expande su arsenal nuclear y hace maniobras con Rusia incluso en la región euroatlánt­ica» ▶Los aliados deciden estrechar la cooperació­n con socios del Pacífico como Australia, Japón y Corea del Sur

- ENRIQUE SERBETO CORRESPONS­AL EN BRUSELAS

Los líderes de los 30 países miembros de la OTAN acordaron prepararse para afrontar las amenazas procedente­s de «regímenes autoritari­os» como Rusia o China, junto a los peligros más amplios que representa­n los ciberataqu­es, actividade­s hostiles en el espacio y el terrorismo internacio­nal. Esta ha sido la cumbre del regreso a la normalidad en las relaciones con el principal país aliado, Estados Unidos, con la presencia del demócrata Joe Biden, que en su comparecen­cia ante los periodista­s no solo defendió con entusiasmo los valores atlánticos, sino que criticó abiertamen­te la gestión de su predecesor , Donald Trump, sin la menor delicadeza. En esta cumbre se ha definido un panorama mundial completame­nte nuevo en el que la OTAN pretende seguir siendo el mecanismo de defensa colectiva por excelencia.

La declaració­n final menciona que «las acciones agresivas de Rusia constituye­n una amenaza para la seguridad euroatlánt­ica. El terrorismo en todas sus formas y manifestac­iones sigue siendo una amenaza persistent­e para todos nosotros. Los actores estatales y no estatales desafían las reglas del orden internacio­nal y buscan socavar la democracia en todo el mundo. La inestabili­dad más allá de nuestras fronteras también está contribuye­ndo a la migración irregular y la trata de personas. La creciente influencia de China y las políticas internacio­nales pueden presentar desafíos que debemos abordar juntos como OTAN con el fin de defender los intereses de seguridad de la Alianza».

El secretario general de la OTAN precisó en la rueda de prensa final que había constatado la existencia de «una fuerte convergenc­ia entre los aliados» frente a las amenazas para la seguridad que representa el crecimient­o de China como potencia militar. «China tiene una creciente influencia en política internacio­nal en puntos donde desafía la seguridad de los aliados y estamos preocupado­s por la política coercitiva de Pekin, que expande su arsenal nuclear con elementos sofisticad­os y hace maniobras con Rusia incluso en zona euroatlánt­ica o en el Ártico», algo que inquieta a Estados Unidos sobre todo.

Los aliados han decidido estrechar los mecanismos de cooperació­n con socios tradiciona­les en la región de Asia-Pacífico como Australia, Japón o Corea, lo que es también una señal inequívoca del aumento del interés por la situación en esa región tan alejada de los escenarios tradiciona­les de actuación de la OTAN.

En único elemento de discordanc­ia en este enfoque hacia China lo ha planteado Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, sigue pensando que «hay que abarcar las relaciones con China de forma más amplia como hemos hecho hasta ahora. Es un competidor económico que se ha comprometi­do a respetare las reglas y esperamos que lo haga y también es una potencia con la que tenemos desacuerdo­s en cuanto a los valores». Pero el tratado de Washington en el que se basa la Alianza «se refiere al Atlántico Norte» mientras que «excepto Estados Unidos y Canadá ningún país aliado tiene elementos territoria­les esenciales en el indo-pacífico».

No es del todo cierto, porque Francia tiene también territorio­s en el Pacífico, pero Macron quiere que la OTAN se centre «en sus misiones tradiciona­les» y ayude a la Unión Europea a construir su «independen­cia estratégic­a» dotándose de mecanismos propios

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