Captar industria, el objetivo clave de Córdoba durante el año 2024
▶El suelo habilitado por la Base abre una ventana de oportunidad para el fortalecimiento económico ▶El nuevo planeamiento de la ciudad ha de sustituir a un PGOU que empieza a dar un problema para cada solución
LA ciudad de Córdoba arranca en 2024 doce meses clave que deben servir para acreditar que el proyecto de la Base Logística del Ejército de Tierra y el esfuerzo que se va a realizar, a todos los niveles, ha merecido la pena. La llegada de Escribano, una empresa de ingeniería que desarrolla armamento para los uniformados, ha de ser el ejemplo que cunda.
Todos los interlocutores implicados en la operación de La Rinconada tienen claro un dato. La creación de un espacio empresarial anexo a la base es un objetivo que va más allá de los intereses privados. Y una gestión ágil es relevante para lo que tiene que venir. Y lo que tiene que venir, explican, son empresas industriales y logísticas que trabajan para Defensa o se pueden beneficiar de alguna manera del desarrollo del proyecto.
Espacios
No hay que hacerle ascos a las cifras. Crear este espacio militar y civil va a costar, en una primera tacada, 75 millones de euros. Completar la Base unos 360 millones para unos 1.600 puestos de trabajo. El medio millón de metros cuadrados restantes es la clave. La empresa de armamento Escribano, que construirá en Córdoba un lanzamisiles de patente israelí, ha optado por acelerarlo todo adquiriendo unas instalaciones ya levantadas: la antigua fábrica de Silos.
En esas condiciones, lo que va a ocurrir en 2024 es una alteración sonora de las reglas del juego. El Ayuntamiento de Córdoba trabaja ya en un primer documento del futuro Plan de Ordenación Municipal de la ciudad, el plan máster que tiene que fijar las condiciones de desarrollo urbanístico. Buena parte de los elementos se fijaron hace ahora 23 años pero lo cierto es que el documento vigente ya huele a rancio.
Aunque el diagnóstico territorial se sigue defendiendo, proporciona soluciones a problemas que existían hace treinta años. Ahora se demanda una mayor flexibilidad, una respuesta administrativa menos pesada (que se le reclama a todas las instituciones) y que no exista un problema para cada solución.
El suelo logístico es un ejemplo. La ciudad tenía un gran objetivo estratégico que era el de posicionarse en el mercado de captación de estas empresas. Aparte del parque de la Junta, tan mal ubicado, no había ni un metro cuadrado, ni una parcela. Y no es la única contradicción. La ciudad de Córdoba ha realizado un recinto ferial en el Parque Joyero cuando tiene otro pintado en los planos de Rabanales. Las nuevas demandas en materia de centros comerciales tienen su piedra de toque también en esta nueva realidad de la planificación de la ciudad. Los suelos de Barea junto a la A-4, Rabanales o Amargacena se han convertido en puntos calientes de esta actividad.
El Plan General vigente ha sido convenientemente ignorado en algunas de sus principales determinaciones. Sus objetivos, como la legalización de las parcelas, siguen siendo pura teoría. Y ni siquiera las normas sobre el Casco convencen ya a los muy cafeteros del PGOU: no han paralizado los procesos de terciarización, han empeorado la vida de los vecinos de forma objetiva y los han dejado fuera de elementos como las renovables. Como si en su día se hubiese prohibido la luz eléctrica o el motor de explosión.
En 2024, se tienen que producir algunos hechos relevantes al respecto. El Ayuntamiento tiene que comunicar a la Unesco el Plan de Gestión del Casco Histórico así como el Cabildo ha hecho con el de la Mezquita-Catedral. Deberá hacerlo, además, tras un enorme retraso y cuando en Córdoba se van a reunir todas las ciudades Patrimonio de la Humanidad. El año en que se cumplen 30 años de la declaración del Casco y 40 de la primera, la de la Mezquita. Ambos llevan casi una década sin pasar el examen que en el argot recibe el nombre de «informe periódico».
Una de las cosas que tienen que pasar en este año que arranca es que se debe de aplicar la nueva regulación de los apartamentos turísticos (el poder de veto de los vecinos, las áreas municipales de exclusión) y que desencallen algunos proyectos hoteleros que ahora mismo están más bien parados. Deben culminarse las obras del Templo Romano y empezar, por fin, las de Regina. Sobre Caballerizas, debería existir alguna nueva buena. En concreto, la nueva sala de exposiciones tantas veces prometida. Y debería volver el espectáculo de luz del Alcázar, un monumento en obra perpetua. La recuperación turística ya no es una tesis. Es una realidad que hay que gestionar.
Políticamente, las instituciones entran en un periodo, por fin, sin elecciones de verdad a la vista (las europeas, convengamos, no cuentan). El PP tiene el poder territorial y el PSOE, Sumar y todo lo que arrastra en el nacionalismo periférico cuenta con el mando estatal. Los populares se encuentran, por primera vez, con una posición ideal para ver cuál es su programa de gobierno. No tienen que negociar con nadie impuestos, cuentas o decisiones ni en el Ayuntamiento, la Diputación o la Junta. Si no lo hacen, es porque no quieren o no tienen cómo pagarlo. Es el año en el que la impronta PP ya no tiene excusa.
Y esta es una posición política distinta. El alcalde, José María Bellido, se ha buscado su propio tajo con iniciativas como sacar adelante el proyecto del Cordel de Écija (hay nuevo promotor comercial), crear un aparcamiento subterráneo en Vallellano, construir un nuevo recinto deportivo o sacar adelante de una vez el Pabellón de la Juventud, que hasta ahora solo acumula fracasos.
No parece razonable que se produzca un volantazo en el aspecto tributario. Bellido sigue teniendo fe en su política de tributos bajos aunque la realidad luego hace de las suyas. Es lo que ha pasado con la subida del agua y de la basura. Sobre todo de esta última en un momento en el que Sadeco afronta
El 30 aniversario de la declaración Unesco del Casco y el 40 de la Mezquita convocan una reunión mundial de urbes
cambios relevantes. Fundamentales los proyectos de energías renovables previstos bajo el nombre de 5.0 en el entorno del Lobatón que, hasta el momento, no encuentran financiación clara.
El Consistorio tendrá en marzo el cierre contable del plan Edusi mientras gasta el dinero de los Next Generation que están pasando con poca gloria por Córdoba. Estabilizadas las cuentas de las empresas locales, parece que Emacsa va a consumir la mayor parte del tiempo en aspectos como el tanque de tormentas o las aguas recicladas para usos de riego. El agua, un aspecto relevante, suele dar más réditos a larguísimo plazo que votos a corto.
Y eso en el supuesto de que vuelva a llover. Si no, el Consistorio tendrá que poner en marcha la ordenanza extraordinaria que tiene encima de la mesa que implica agua mucho más cara y limitaciones más evidentes. Los cortes de agua, si no son por fuerza de ley, ni se plantean. No así ocurre en la Diputación donde la agenda del Norte de Córdoba va a formar parte de la actualidad durante mucho tiempo.
Agua y agro son elementos directamente vinculados. En Córdoba, agro y empleo, también. Agricultores y ganaderos atraviesan otro año de estrés hídrico que, en su caso, es estrés a secas. El que genera la falta de dinero. Los precios altos de materias primas empiezan a bailar con la palabra maldita: escasez. Que es la peor a la que se enfrentan los productores.
Un elemento que va a estar encima de la mesa de forma recurrente es el tema cultural. En materia arqueológica, Urbanismo tiene que salir del lío creado con el nuevo barrio de Poniente donde Cultura quiere prohibir los aparcamientos subterráneos. Pero, además, se debe decidir si se renueva el acuerdo con la fundación Thyssen Bornemisza 21 (480.000 euros anuales). Y se celebra el centenario de la muerte de Romero de Torres. Todo se presentará, cómo no, en Fitur. La Junta tiene algunos tajos que iniciar en su procedimiento de trabajo. El más importante es comenzar de una vez las obras de la Ronda del Marrubial, avanzar con el Gobierno en la Variante Oeste y solventar los problemas de determinados servicios públicos como la sanidad que se sustancian en un nuevo punto de urgencias y un nuevo centro sanitario para niños y madres en el Reina Sofía. El cambio de año trae nuevos aires a una institución clave, básica, como el hospital de referencia. Valle García deja el cargo para hacerse cargo de la dirección del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
En el tintero
Algunos elementos se quedan en el tintero. El antiguo recinto ferial de San Carlos ha quedado pendiente. Rabanales 21 tiene que conseguir un cierre definitivo de su mala salud de hierro. Parece que volverán las obras a la avenida de Medina Azahara aunque el impacto será mucho mayor que el beneficio. Un carril menos para todo lo que hay que montar es para pensárselo.
El Gobierno, como Hacienda, somos todos. Pero algunas de sus demandas van a estar sobre la mesa. El aeropuerto es donde hay que retratarse. AENA asegura que el interés de las empresas por usar las pistas del aeródromo es real, que es posible usar lo que ha costado tanto construir con tan poquito éxito. La realidad es que el Ejecutivo no tiene en estos momentos ningún proyecto bandera en Córdoba, ninguna cuestión que merezca la pena destacar por encima de los demás.
Los primeros presupuestos de Sánchez, Yolanda Díaz y el independentismo tienen que servir de piedra de toque. Ahí se verá si la reconfiguración territorial es una realidad. Sobre todo, si el mapa del dinero se reorienta otra vez hacia las autonomías de los partidos que soportan la mayoría gubernamental: Cataluña y País Vasco.
Desde el punto de vista partidario, lo que pase con el PSOE andaluz va a ser lo más interesante. A su secretario andaluz se le da cada vez menos vida útil ya que el experimento Juan Espadas no ha salido.
El PP ya no tiene excusa: controla amplios resortes de poder territorial sin necesidad de negociar con otros partidos