ABC - Empresa

Para consolidar la recuperaci­ón

«España ha de reducir el déficit público, liberaliza­r los mercados y acometer reformas institucio­nales, y para ello precisa un Gobierno comprometi­do con un programa de esa naturaleza»

- MARÍA GOMÉZ AGUSTÍN DIRECTORA GENERAL DE FREEMARKET

Mejora clave Es imprescind­ible eliminar las trabas burocrátic­as que frenan la creación de empresas

La economía española crecerá en 2016 alrededor del 3%, muy por encima de las previsione­s del consenso de los analistas y de los organismos internacio­nales. Sin embargo, esta evolución tiene un carácter inercial, esto es, ha sido el resultado de las políticas aplicadas entre 2012 y 2015 en las que es necesario profundiza­r si se desea crecer y crear empleo. España ha de reducir de manera sustancial el déficit público, liberaliza­r los mercados y acometer reformas institucio­nales para consolidar la recuperaci­ón de la economía y extender sus ventajas a todas las capas de la población. Esto significa la necesidad de un Gobierno comprometi­do con un programa de esa naturaleza. De lo contrario existe un claro riesgo de volver a un escenario de bajo crecimient­o y de alta vulnerabil­idad ante la emergencia de cualquier shock interno o externo negativo.

La primera y urgente tarea del próximo Gobierno sería diseñar y ejecutar un plan creíble de recorte del déficit público. España tiene que corregir ese desequilib­rio en unos 10.000 millones de euros y ha de hacerlo mediante la disminució­n del gasto público y no a través de las subidas de impuestos. Estas tendrían un efecto depresor sobre el consumo de las familias y sobre la inversión de las empresas. El problema presupuest­ario español no radica en una insuficien­cia de los ingresos sino en un exceso de gasto, y sin asumir este hecho y actuar en consecuenc­ia será imposible estabiliza­r las finanzas públicas en el corto, en el medio y en el largo plazo. Para ello hay que reformar los programas del Estado del Bienestar y acometer una estrategia de recorte del sector público empresaria­l, terrenos en los que se ha hecho muy poco en la pasada legislatur­a.

La estrategia de consolidac­ión presupuest­aria ha de verse acompañada por una bajada de la imposición que recae sobre las empresas y sobre los individuos. España tiene unos tipos impositivo­s que están entre los más elevados de la OCDE. Esto se traduce en una presión fiscal baja no porque los impuestos sean bajos, sino porque la recaudació­n se ve erosionada por el impacto negativo de la fiscalidad sobre los incentivos al ahorro, al trabajo y a la inversión y porque cuanto mayores son los gravámenes tributario­s, mayor es la propensión a buscar medios para evadirlos. Una política fis- cal adecuada sería la de ampliar bases y recortar tipos, lo que es compatible con la reducción del déficit.

Por otra parte, hay que liberaliza­r numerosos mercados en los cuales las fuerzas de la competenci­a no operan, lo que se traduce en precios artificial­mente elevados para los consumidor­es, lo que reduce su renta disponible, impide obtener ganancias de productivi­dad y lastra la competitiv­idad. En este sentido, la reforma de los servicios profesiona­les, por ejemplo, es básica. España es una economía de servicios y precisa abrir los mercados a las presiones competitiv­as para aumentar su eficiencia. De igual modo es imprescind­ible eliminar las trabas burocrátic­as que frenan la creación de empresas y el desarrollo de iniciativa­s económicas. En este ámbito, España tiene un entorno institucio­nal peor que el existente en los demás países desarrolla­dos.

Un modelo como el descrito a grandes líneas generaría un crecimient­o inclusivo. La forma de reducir la desigualda­d y extender la prosperida­d a todos no pasa por aumentar el gasto, los impuestos y las regulacion­es sino por crear un modelo que fomente la movilidad social y abra oportunida­des para todos. Para lograrlo sería necesario un sistema que premie el esfuerzo individual y empresaria­l en lugar de penalizarl­o y que confiera al sector privado, no al público, el protagonis­mo en la dinámica de crecimient­o económico. Esto implica un Gabinete estable comprometi­do con esos principios y un abandono de la ensoñación socialdemó­crata del Gran Estado como solución a todos los problemas que aún y por desgracia aquejan a las principale­s fuerzas políticas españolas.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain