Ultratemporalidad: cuan­do el em­pleo no du­ra ni 24 ho­ras Los tra­ba­jos de una so­la jor­na­da su­po­nen más del 10% de to­da la con­tra­ta­ción de em­plea­dos en Es­pa­ña

ABC - Empresa - - Coyuntura - RO­BER­TO PÉ­REZ

La ultratemporalidad lle­va años ga­nan­do te­rreno en la con­tra­ta­ción la­bo­ral en Es­pa­ña. Ca­da vez son más los em­pleos que se cu­bren con con­tra­tos de me­nos de una se­ma­na. Y, de ellos, los más abun­dan­tes son los que no du­ran más de un día; es de­cir, aque­llos en los que el tra­ba­ja­dor so­lo es­tá de al­ta en esa em­pre­sa du­ran­te una úni­ca jor­na­da de tra­ba­jo, y a ve­ces ni si­quie­ra por sus ocho ho­ras sino por me­nos. Son, en de­fi­ni­ti­va, los con­tra­tos de un úni­co día de du­ra­ción, una mo­da­li­dad de uso cre­cien­te en el te­ji­do pro­duc­ti­vo na­cio­nal. Los da­tos son elo­cuen­tes: ac­tual­men­te, los con­tra­tos de un so­lo día ya su­po­nen más del 10% de la con­tra­ta­ción to­tal en Es­pa­ña. En los dos úl­ti­mos años han re­pre­sen­ta­do en torno al 14% de to­dos los con­tra­tos la­bo­ra­les ru­bri­ca­dos en nues­tro país.

De me­dia, ca­da mes se fir­man en Es­pa­ña más de 250.000 con­tra­tos de un día (o unas ho­ras) de du­ra­ción. Se­gún las es­ta­dís­ti­cas ofi­cia­les de Em­pleo, en 2016 se re­gis­tra­ron un to­tal de 2.639.184 con­tra­tos de es­te ti­po; en 2017 la ci­fra se ele­vó has­ta los 2.834.524; y de enero a ju­nio de es­te año hu­bo más de un mi­llón y me­dio de con­tra­tos de un día (o me­nos) de du­ra­ción, así que to­do apun­ta a que es­te 2018 se ce­rra­rá con más de tres mi­llo­nes de con­tra­tos la­bo­ra­les de es­te ti­po.

La ultratemporalidad es un fe­nó­meno ca­da vez más pre­sen­te en la con­tra- ta­ción la­bo­ral en Es­pa­ña. Bas­te co­mo ejem­plo el ba­lan­ce de los nue­ve pri­me­ros me­ses del pre­sen­te año: en­tre enero y sep­tiem­bre, el 93,2% de to­da la con­tra­ta­ción fue tem­po­ral; de ella, el 30% fue­ron con­tra­tos que no du­ra­ban más de una se­ma­na; y, de es­tos úl­ti­mos, la ma­yo­ría so­lo du­ran un día (o unas ho­ras). Otro da­to que ilus­tra la ultratemporalidad es que, ac­tual­men­te, del to­tal de con­tra­tos de tra­ba­jo que se fir­man en Es­pa­ña du­ran­te to­do un año, en torno al 20% no pa­san de tres días.

La abun­dan­cia de con­tra­tos tem­po­ra­les en la eco­no­mía es­pa­ño­la se po­ne de ma­ni­fies­to en la enor­me des­pro­por­ción que se da en­tre los em­pleos ne­tos crea­dos y las re­la­cio­nes de tra­ba­jo for­ma­li­za­das. En 2017, Es­pa­ña creó 560.187 em­pleos ne­tos, pe­ro acu­mu­ló ca­si 21 mi­llo­nes de con­tra­tos de tra­ba­jo.

La ele­va­da tem­po­ra­li­dad ha­ce años que es ob­je­to de con­tro­ver­sia en­tre los agen­tes so­cie­co­nó­mi­cos. Los sin­di­ca­tos con­si­de­ran que la abun­dan­cia de con­tra­tos de muy cor­ta du­ra­ción es­con­de un abu­so con tin­tes de frau­de la­bo­ral. Sin em­bar­go, des­de pa­tro­na­les de sec­to­res eco­nó­mi­cos en los que se acu­sa es­pe­cial­men­te la es­ta­cio­na­li­dad –ca­so de la hos­te­le­ría-–nie­gan que se pue­da ha­blar ge­ne­ra­li­za­da­men­te de frau­de y sos­tie­nen que la tem­po­ra­li­dad es una reali­dad li­ga­da a su pro­pia ac­ti­vi­dad pro­duc­ti­va; y, por tan­to, con­si­de­ran ló­gi­co que tra­ba­jos de cor­ta du­ra­ción se cu­bran con con­tra­tos que res­pon­dan a esa ne­ce­si­dad con­cre­ta.

Ca­sos de abu­so

Por su par­te, des­de la pa­tro­nal de las em­pre­sas de tra­ba­jo tem­po­ral (Asem­pleo) ven con­ve­nien­te que la Ad­mi­nis­tra­ción re­fuer­ce las ins­pec­cio­nes de tra­ba­jo pa­ra per­se­guir los ca­sos de abu­so y frau­de que –in­di­can– se dan en al­gu­nas em­pre­sas. «Don­de pue­de ha­ber más uso fraudulento de la con­tra­ta­ción tem­po­ral es en la mo­da­li­dad de con­tra­tos de me­nos de sie­te días, y ahí la Ins­pec­ción tie­ne que ser mu­cho más in­ten­si­va en sus con­tro­les», afir­ma a ABC Ale­jan­dro Cos­tan­zo, di­rec­tor del ga­bi­ne­te téc­ni­co de Asem­pleo. Y con­si­de­ra que los he­chos han de­mos­tra­do que no ha si­do efi­caz la me­di­da por la que op­tó la Ad­mi­nis­tra­ción ha­ce unos años, la de pe­na­li­zar la ultratemporalidad so­bre­car­gan­do el ti­po de co­ti­za­ción que tienen que pa­gar las em­pre­sas por tra­ba­ja­do­res con­tra­ta­dos pa­ra me­nos de una se­ma­na.

Al fi­nal –afir­ma Cos­tan­zo– esa pe­na­li­za­ción en las co­ti­za­cio­nes aca­ba re­ca­yen­do en­tre to­dos por igual, en­tre las em­pre­sas que cum­plen y las que ha­cen un uso abu­si­vo y fraudulento de esa mo­da­li­dad de con­tra­tos ul­tra­tem­po­ra­les. «De­be­ría per­se­guir­se a las em­pre­sas que in­cum­plen y qui­tar­se ese so­bre­car­go a las em­pre­sas que han de­mos­tra­do ha­cer­lo bien, en­tre las que se en­cuen­tran las em­pre­sas de tra­ba­jo tem­po­ral (ETT)», afir­ma el di­rec­tor del ga­bi­ne­te téc­ni­co de Asem­pleo. «Hay que con­tro­lar que el con­tra­to se adap­te real­men­te a las ne­ce­si­da­des la­bo­ra­les que cu­bre», in­sis­te.

Ale­jan­dro Cos­tan­zo sub­ra­ya que las ETT son ob­je­to de unos con­tro­les es-

pe­cia­les por par­te de la Ad­mi­nis­tra­ción y con una nor­ma­ti­va es­pe­cí­fi­ca so­bre su ac­ti­vi­dad. Pe­ro –ex­pli­ca– «la con­tra­ta­ción de las ETT so­lo abar­ca al 20% de to­da la con­tra­ta­ción tem­po­ral en Es­pa­ña».

Más con­trol y san­cio­nes

La se­cre­ta­ria con­fe­de­ral de Em­pleo de CCOO, Lo­la San­ti­lla­na, tam­bién in­sis­te en que es pre­ci­so que la Ins­pec­ción de Tra­ba­jo con­tro­le más, que per­si­ga más efi­caz­men­te el uso abu­si­vo de la con­tra­ta­ción tem­po­ral –so­bre to­do la de muy cor­ta du­ra­ción– y que se en­du­rez­can las san­cio­nes. «Es no­to­rio que se es­tá pro­du­cien­do un uso fraudulento de los con­tra­tos tem­po­ra­les pa­ra elu­dir la con­tra­ta­ción in­de­fi­ni­da». Es de­cir, en­cu­brir co­mo tem­po­ra­les pues­tos de tra­ba­jo que en reali­dad son per­ma­nen­tes, uno de los su­pues­tos tí­pi­cos de ilí­ci­to la­bo­ral, sub­ra­ya Lo­la San­ti­lla­na, quien ad­vier­te que tras las mo­da­li­da­des más ex­tre­mas de tem­po­ra­li­dad –las de un día– en oca­sio­nes se es­con­de tam­bién el frau­de de la eco­no­mía su­mer­gi­da.

«Ca­da vez se dan más los con­tra­tos de du­ra­ción ex­tre­ma­da­men­te cor­ta, ca­da vez se dan en más actividades eco­nó­mi­cas, y to­do ello sin que ha­ya una ex­pli­ca­ción ni ra­zo­na­ble ni ló­gi­ca que lo jus­ti­fi­que», de­nun­cia Lo­la San­ti­lla­na.

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