FUNDRAISING, EL PUL­MÓN FINANCIEROD EL TER­CER SECTOS BUS­CA MAR­CO LE­GAL

La nue­va ley de me­ce­naz­go puede ser una opor­tu­ni­dad pa­ra re­gu­lar es­ta ac­ti­vi­dad

ABC - Empresa - - Sumario - M. J. PÉ­REZ-BAR­CO

Si al­go han apren­di­do el Ter­cer Sec­tor y las ONG de la crisis es que di­ver­si­fi­car los re­cur­sos fi­nan­cie­ros es una for­ma de re­sis­tir y so­bre­vi­vir me­jor a los ba­ches eco­nó­mi­cos, y po­der así se­guir ade­lan­te con sus pro­yec­tos de in­te­rés ge­ne­ral. Eso ha he­cho que ha­yan sur­gi­do nue­vas es­tra­te­gias pa­ra cap­tar fon­dos, co­mo el fundraising, una ac­ti­vi­dad que es­tá ple­na­men­te im­plan­ta­da en el Ter­cer Sec­tor es­pa­ñol, y en Eu­ro­pa, pe­ro que, por el con­tra­rio, es una prác­ti­ca ca­si des­co­no­ci­da y, po­co o na­da, de­fi­ni­da, in­clu­so a ni­vel le­gis­la­ti­vo. Asun­tos que cen­tra­ron el de­ba­te en la jornada « Co­la­bo­ra­ción ciudadana y sos­te­ni­bi­li­dad de las En­ti­da­des no Lu­cra­ti­vas (ENL)», or­ga­ni­za­da por la Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de Fundraising (AEFr) y ce­le­bra­da es­ta se­ma­na en el Co­le­gio de Eco­no­mis­tas de Madrid.

El fundraising, es decir los es­fuer­zos que se rea­li­zan pa­ra cap­tar re­cur­sos de for­ma pro­fe­sio­nal con los que fi­nan­ciar las ac­ti­vi­da­des de En­ti­da­des no Lu­cra­ti­vas y ONG, es una ac­ti­vi­dad que se ex­tien­de por to­do el Vie­jo Con­ti­nen­te. So­lo hay que ver los da­tos de que dis­po­ne la Aso­cia­ción Eu­ro­pea de Fundraising y que ex­pu­so el pre­si­den­te de AEFr, Jai­me Gre­go­ri. En 2017, el vo­lu­men de do­na­cio­nes be­né­fi­cas en Eu­ro­pa, un buen ter­mó­me­tro pa­ra ha­cer­se una idea de la di­men­sión que puede al­can­zar es­ta nue­va ac­ti­vi­dad, lle­gó a más de 85.000 mi­llo­nes de eu- ros (en Es­pa­ña 3.700 mi­llo­nes). En 2015, fue­ron 40.000 (2.500 en nuestro país).

Pe­ro, a pe­sar de es­te cre­ci­mien­to (un 47%), se tra­ta de un sec­tor que se en­cuen­tra en pa­ña­les en al­gu­nos as­pec­tos. In­clu­so en­tre los ex­per­tos exis­ten di­fe­ren­cias a la hora de de­fi­nir lo que es, o no, fundraising, y fal­ta un con­sen­so en el derecho europeo so­bre su sig­ni­fi­ca­do, co­mo pu­sie­ron en evi­den­cia los participantes en la me­sa re­don­da de es­ta jornada ( « El fundraising co­mo he­rra­mien­ta de res­pon­sa­bi­li­dad y com­pro­mi­so social » ) , mo­de­ra­da por Yo­lan­da Gó­mez, sub­di­rec­to­ra del dia­rio ABC.

Lo que pa­re­ce cla­ro es que no existe fundraising si la do­na­ción no tie­ne un fin no lu­cra­ti­vo o fi­lan­tró­pi­co. «La cla­ve pa­ra el fundraising es el con­ven­ci­mien­to éti­co por par­te del do­nan­te de que sus apor­ta­cio­nes re­vier­ten ín­te­gra­men­te en una ac­ti­vi­dad de in­te­rés ge­ne­ral lle­va­da a ca­bo de ma­ne­ra or­ga­ni­za­da por una ins­ti­tu­ción del Ter­cer Sec­tor», ex­pli­có el pro­fe­sor San­tos M. Rues­ga, ca­te­drá­ti­co de Eco­no­mía Apli­ca­da de la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma de Madrid. Una apre­cia­ción en sintonía con la opi­nión de Car­men Ga­yo, vi­ce­pre­si­den­ta de AEFr, que sos­tu­vo que el fundraising «es un puente que une la ne­ce­si­dad de ser solidario con la ne­ce­si­dad de los be­ne­fi­cia­rios» .

Los do­nan­tes pue­den con­tri­buir con di­ne­ro en efec­ti­vo, en es­pe­cie (ali­men- tos y ropa), do­na­ti­vos de va­lo­res o di­vi­den­dos. Y pue­den ser des­de un par­ti­cu­lar, a una em­pre­sa, una agen­cia gu­ber­na­men­tal o una fun­da­ción be­né­fi­ca.

Sin em­bar­go, to­da es­ta ac­ti­vi­dad es­tá sin re­gu­lar. «No hay una di­rec­ti­va eu­ro­pea so­bre el fundraising», afir­mó Car­los Trías, miem­bro del Co­mi­té Eco­nó­mi­co y Social Europeo (CE­SE) en re­pre­sen­ta­ción del Con­se­jo de Con­su­mi­do­res de Es­pa­ña (CCU). «Lo que se ha ido ha­cien­do —con­ti­nuó— no ha re­sul­ta­do muy pro­ve­cho­so y es­tá muy frag­men­ta­do: es muy di­fí­cil do­nar a un Es­ta­do que no sea el tu­yo y tam­bién ca­da país tie­ne una di­fe­ren­te fis­ca­li­dad por esa do­na­ción».

Pre­ci­sa­men­te, los ex­per­tos re­co­no­cie­ron que los be­ne­fi­cios fis­ca­les son un arie­te que im­pul­sa las do­na­cio­nes. De he­cho, uno de los es­tu­dios pre­sen­ta­do en es­ta jornada con­clu­ye que, en Es­pa­ña, gra­cias a la re­for­ma fis­cal de 2014 (que in­cre­men­ta las des­gra­va­cio­nes fis­ca­les del IRPF por do­na­cio­nes) au­men­ta­ron los do­na­ti­vos que rea­li­za­ron los par­ti­cu­la­res. Con da­tos de Ha­cien­da. las de­duc­cio­nes por do­na­cio­nes pa­ra ac­ti­vi­da­des de in­te­rés ge­ne­ral cre­cie­ron un 37% en­tre 2015 y 2017.

Pe­ro es la fal­ta de una re­gu­la­ción lo que más echa­ron en fal­ta los ex­per­tos,

Gra­cias a la re­for­ma fis­cal de 2014 las do­na­cio­nes de par­ti­cu­la­res au­men­ta­ron un 37% en­tre 2015 y 2017

al­go que ofre­ce­ría ven­ta­jas pa­ra el Ter­cer Sec­tor co­mo ma­yor se­gu­ri­dad ju­rí­di­ca, más trans­pa­ren­cia, au­men­ta­ría la con­fian­za en es­tas en­ti­da­des, re­du­ci­ría el frau­de, me­jo­ra­ría la pro­fe­sio­na­li­dad de las ONG...

Ven­ta­jas

En Es­pa­ña, por aho­ra no existe un mar­co nor­ma­ti­vo so­bre es­ta ac­ti­vi­dad. Sí lo hay en otros paí­ses. En al­gu­nos Es­ta­dos un le­gis­la­dor ha es­ta­ble­ci­do las dis­po­si­cio­nes que re­gu­lan el fundraising; otros han pre­fe­ri­do la au­to­rre­gu­la­ción a tra­vés de acuer­dos en­tre los fun­drai­sers y las en­ti­da­des de­di­ca­das a es­ta ac­ti­vi­dad y lo más fre­cuen­te son los que se han in­cli­na­do por una fór­mu­la mix­ta en­tre los dos mo­de­los an­te­rio­res (co­mo Gran Bre­ta­ña don­de el fundraising ya es tra­di­ción). Es­ta última op­ción es la que cuen­ta con más par­ti­da­rios. « El mo­de­lo mix­to es el más ade­cua­do. La au­to­rre­gu­la­ción es básica, se tra­ta de apli­car có­di­gos éti­cos. Y lue­go puede exis­tir una re­gu­la­ción eu­ro­pea y co­mún » , in­di­có Car­men Ga­yo.

Aún así sur­gen di­fe­ren­cias en fi­jar has­ta dón­de re­gu­lar. «No hace fal­ta una au­to­rre­gu­la­ción eu­ro­pea. El mar­co co­mu­ni­ta­rio es só­lo pa­ra de­fi­nir el con­cep­to. Bas­ta una di­rec­ti­va que mar­que pau­tas ge­ne­ra­les y que no en­tre en de­ta­lle. Los có­di­gos se marcan a ni­vel na­cio­nal», de­fen­dió el pro­fe­sor Rues­ga. Ana Be­na­vi­des, di­rec­to­ra de la Fun­da­ción Leal­tad, se de­can­tó por «una re­gu­la­ción de mí­ni­mos a ni­vel europeo so­bre estafas, blan­queos de ca­pi­ta­les... Y li­mi­tar las ex­ce­si­vas re­gu­la­cio­nes te­rri­to­ria­les que com­pli­can mu­cho la vi­da dia­ria de las or­ga­ni­za­cio­nes». Lo im­por­tan­te, co­mo se­ña­ló Trías, es «evi­tar la ac­tual frag­men­ta­ción. Las di­rec­ti­vas son di­rec­tri­ces y ca­da Es­ta­do lo hace a su mo­do».

To­dos los ex­per­tos de la me­sa coin­ci­die­ron en que la nue­va ley de me­ce­naz­go es una bue­na opor­tu­ni­dad pa­ra de­fi­nir y dar contenido al pa­pel del fundraising en Es­pa­ña. La nue­va he­rra­mien­ta que puede con­tri­buir a «ha­cer un mundo me­jor y más jus­to » , co­mo deseó el pre­si­den­te de AEFr.

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