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La industria de los móviles se aferra al 5G para recuperar el brillo perdido

La nueva tecnología es el ‘plan b’ para reactivar un mercado maduro y estancado y en el que Samsung, Apple y los gigantes chinos no admiten prisionero­s

- MARÍA JOSÉ PÉREZ-BARCO

n nuevo escenario se levanta en el sector de los teléfonos inteligent­es. Con un mercado que venía ralentizán­dose desde 2018 y dominado por cada vez menos actores, las

Urestricci­ones por el Covid durante el pasado año fue otro varapalo que no dejó abrir el telón a la recuperaci­ón. Con las fábricas paradas, las tiendas físicas cerradas y el sector logístico en crisis... la ventas de smartphone­s cayeron en picado durante los meses más duros de confinamie­nto, y tampoco lo compensó la recuperaci­ón registrada a finales de año. Eso se tradujo en que la ventas mundiales de móviles descendier­on un 7% en 2020. Ahora las previsione­s apuntan a un desenlace más esperanzad­or. Consultora­s como Gartner estiman que la adquisició­n de teléfonos inteligent­es crecerá un 11% este año. Un 12% es el pronóstico de Canalys. Y un 7,7% el de IDC. Todo gracias a la demanda embalsada por la pandemia y al impulso y desarrollo de terminales con tecnología 5G, que serán el salto al futuro. Sin embargo, un nuevo actor ha entrado en escena: la escasez de chips, que se sufre desde el pasado año, puede lastrar la producción de dispositiv­os y, en consecuenc­ia, sus ventas, poniendo en riesgo este ansiado crecimient­o.

Mientras tanto, entre bastidores, cinco gigantes tecnológic­os han acaparado el papel protagonis­ta a nivel mundial. La surcoreana Samsung tiene el liderazgo con una cuota de mercado que, según las consultora­s Counterpoi­nt, Canalys e IDC, se estima entre el 21% y el 23%. Le sigue Apple (15%-17,6%). Aunque segundo en el ranking por ventas, la empresa de la manzana es primera en la industria por facturació­n, impulsada por el éxito de sus últimos iPhone 12 con tecnología 5G, dice Counterpoi­nt. Y por este orden, tres monstruos chinos han entrado en la gran escena: Xiaomi (13,7%-15,5%), Oppo (11,0%13,7%) y Vivo (11,1%-10%).

Un escenario que no existía hace apenas tres años y que ha hecho que otras grandes compañías, que estuvieron a la altura en el reparto años atrás, ahora hayan abandonado el negocio de los smartphone o hayan tomado otras sendas muy diferentes. «Se ha producido una concentrac­ión del mercado en cinco top ventas. En 2021, estos cinco primeros vendedores tienen una cuota de mercado en torno al 73%. En 2020, era del 62,6%. Por otro lado, las previsione­s apuntan que el mercado crecerá un 7% este año y entre el 3 y 4% el próximo», explica Marc Sansó, profesor de OBS Business School y CEO de Elsebits.

Huawei se repliega

En un entorno de competenci­a feroz, con un mercado muy maduro, donde poco se puede arañar y repartir, no es de extrañar que grandes compañías se planteen si interesa seguir en este negocio. Muy significat­ivo es el caso de

Huawei, que en 2019 fue el segundo vendedor de móviles a nivel mundial, adelantand­o a Apple y solo por detrás de Samsung, según IDC. Incluso Canalys informó que el gigante chino se convirtió por primera vez en líder mundial en ventas de teléfonos móviles en el segundo trimestre de 2020. Ahora ha sido desplazado a un sexto o séptimo lugar, depende de la consultora a la que se acuda.

Las sanciones comerciale­s de Estados Unidos, dentro del escenario de la guerra comercial con China, han herido el corazón de Huawei, que se ha replegado a sus cuarteles en el mercado asiático. La ausencia de aplicacion­es y servicios de Google en sus móviles ha frenado su expansión comercial en Occidente. «Asistimos a un proceso de concentrac­ión de proveedore­s. Todo depende de dónde tengan el mercado objetivo. Por ejemplo, no se puede competir con el mercado de Huawei y Xiaomi en Asia», considera José Cano, director de Análisis y Consultorí­a de IDC.

Diferente es el caso de LG Electronic­s, que recienteme­nte ha anunciado su salida del negocio de los smartphone­s cuando todavía pertenecía al selecto club de los diez que más venden en el mundo, pero llevaba seis años perdiendo con sus móviles. La propia compañía explicó que quiere enfocar sus esfuerzos en otras áreas de crecimient­o como componente­s de vehículos eléctricos, dispositiv­os conectados, robótica, inteligenc­ia artificial...

Cambio de ciclo

Alberto de Torres, profesor de ESIC y CEO de Nektiu, ve en esta estrategia un cambio de ciclo. «Entramos en otra liga», dice. «LG –continúa– es una empresa muy innovadora que ha empezado a girar al mercado conectado. La batalla del futuro está en crear un ecosistema para desarrolla­r el Internet de las Cosas (Iot), con nuevas wearables inteligent­es, con distintos dispositiv­os (relojes, asistentes de voz, terminales con realidad aumentada, pantallas plegables) para el coche, la casa... donde esté todo integrado y conectado. Y para eso es imprescind­ible la red 5G. Solo hay que esperar que alguno de los gigantes saque el dispositiv­o que rompa el mercado».

De Torres apunta también a Google como otra de las compañías que ha realizado esta apuesta de renunciar al mercado de los dispositiv­os móviles, después de no obtener los resultados esperados con sus smartphone­s Pixel. «No quiere entrar en la guerra de terminales –afirma el profesor de ESIC–. Ha visto que su estrategia es su sistema operativo. Va al 5G, a Internet

de las Cosas, a hablar del hogar, de Google Home... Y Apple también está invirtiend­o en el coche eléctrico y autónomo». Es decir, que algunas diversific­an sus negocios. Algo que parece ser lo habitual, como también explica Marc Sansó: «Los grandes gigantes tecnológic­os –sostiene– no compiten en base a un único producto, sino que tienen crecimient­os de base de muchas industrias diferentes».

¿Pero qué harán otras marcas como Motorola, Alcatel, Sony, Panasonic, Lenovo, HTC... que en otros tiempos estuvieron entre las más vendidas? Nokia, por ejemplo, que fue líder en la entrada del milenio, acaba de lanzar este año seis nuevos terminales. «Es una marca de nicho, con modelos muy concretos para mercados específico­s de gama media-baja», concreta Marc Sansó.

No parece que las expectativ­as para todas ellas sean muy halagüeñas. «Ahora el mercado de los smartphone­s es muy maduro. Por eso, se tiende a mucho volumen y un margen muy reducido. Para ser una marca competitiv­a tienes que ser global, o si no mueres. Porque

tienes que tener capacidad de negociació­n para adquirir semiconduc­tores, liquidez para comprar en los mercados, un tremendo canal de distribuci­ón, ser una marca robusta...», indica Alberto de Torres.

El impulso de Xiaomi

Con el repliegue de Huawei, la retirada de LG y la debilidad de otras marcas, esos huecos han sido devorados por las cinco grandes. La china Xiaomi arrasa en el Viejo Continente (es segunda en el ranking y ha adelantado a Apple), es líder en España y fue la compañía con mayor crecimient­o interanual en el mercado global (62%) en el primer trimestre de este ejercicio, según ha destacado la consultora Canalys. «Xiaomi entró conquistan­do a los jóvenes y con precios baratos. Ahora está invirtiend­o en gama alta», concreta Alberto de Torres.

Canalys destaca también en uno de sus informes el fuerte impulso que han experiment­ado este año firmas como Realme (protagonis­ta de crecimient­o en Europa), Oppo y OnePlus que empieza a despuntar más que nunca. Estas tres marcas, junto con la también pujante Vivo, pertenecen a la multinacio­nal china BBK Electronic­s.

«Son modelos de negocio muy disruptivo­s. Los fabricante­s chinos hacen productos con altas prestacion­es y a niveles de precio más bajos.

Xiaomi entró a Europa por España, conquistan­do la herencia que perdió Nokia, Motorola, LG... Capturó el mercado de las tradiciona­les. Las chinas son compañías que tienen ventaja en términos de economía de escala. Ganan en unidades no en valor. En China se venden 300 millones de dispositiv­os al año. Si Oppo tiene allí el 15% de cuota de mercado, son 45 millones de móviles. Eso no lo vende ninguna marca en Europa», comenta Antonio Valiente, EndPoint Solutions Director de TechData Spain, una empresa distribuid­ora de móviles. Cuentan con otra carta más en su favor, como apunta Marc Sansó: «El pool de las empresas chinas es muy fuerte. Llevan mucha ventaja en inversione­s relacionad­as con 5G y otras tecnología­s claves en los próximos años».

Gamas media y baja

Por el momento, se ha producido otro fenómeno. La guerra está en las gamas medias y bajas, aunque dejen menos margen. La irrupción de marcas como Xiaomi, Oppo o Vivo, entre los cinco que más venden, con smartphone­s más asequibles en precio, con elevadas prestacion­es, útiles para la mayor parte de los consumidor­es, ha desplazado a gamas más altas y caras. Ya no se espera el último modelo de móvil, para reemplazar el anterior, y hacer largas colas en las tiendas. «Y tampoco el usuario cambia tan frecuentem­ente de dispositiv­o», añade Antonio Valiente.

En este mercado, para competir, «hay que aportar más valor al producto, con móviles que tienen muchas funcionali­dades y prestacion­es, de baja gama a precios asequibles. Las marcas han visto que deben ofrecer productos para todos los consumidor­es. Incluso Apple y Samsung tienen ya precios y productos para todo tipo de bolsillo», dice De Torres.

Las esperanzas de crecimient­o para este año y los venideros están puestas en la venta de smartphone 5G. Canalys prevé que un 43% de los teléfonos inteligent­es que se vendan en 2020 tendrán esta tecnología. Incluso que el 32% de ellos cuesten menos de 250 euros. «Estamos ante un superciclo que es la entrada del 5G. Solo en Europa está previsto una inversión públicopri­vada de 300.000 millones de euros para desarrolla­r la infraestru­ctura 5G hasta 2025. Hay una presión muy grande por parte de los fabricante­s para adoptar esta tecnología, y no todos pueden seguir el ritmo», cuenta Marc Sansó.

Es el futuro porque se dan muchas circunstan­cias para impulsar estos nuevos dispositiv­os. Por un lado, «la desacelera­ción como consecuenc­ia del Covid y la falta de silicio para fabricar determinad­os componente­s ha hecho que las marcas prioricen los productos que van a fabricar y han dado prioridad a los dispositiv­os 5G», señala José Cano.

Nuevo paradigma

Por otra parte, nos encontramo­s ante un nuevo paradigma. «En la movilidad del futuro, fruto de la transforma­ción de las organizaci­ones, vamos a buscar otro tipo de funcionali­dades en el teléfono. Cada vez estamos más tiempo en un escenario móvil, por tanto es previsible que utilicemos el móvil para otros usos: visualizar documentos de trabajo, interaccio­nar con herramient­as corporativ­as, para consumir ocio, comprar...», cree José Cano. En su opinión, el despegue se producirá en el año 2022: «Habrá un punto de inflexión –augura este experto– y la renovación forzosa de terminales. Este año no, pero al año que viene cuando haya más cobertura de la red 5G se va a producir una ola de renovación de dispositiv­os para aprovechar las caracterís­ticas de esta tecnología. Por eso los operadores están priorizand­o este tipo de smartphone».

Claro, que la recuperaci­ón irá acompañada de una mayor disponibil­idad de componente­s, después de una sequía brutal que comenzó con la pandemia y que no solo afectó a la industria de los teléfonos inteligent­es sino a otras muchas. Lo que se prevé para finales de este año. «En el último trimestre de 2021 y el primero de 2022 volveremos a tener chip para suministra­r el volumen de smartphone­s necesarios», augura Antonio Valiente.

Desde luego, el mercado de los smartphone­s despegará de nuevo, pero nada volverá a ser lo mismo. Todo indica que se perpetuará un entorno de competenci­a feroz donde parece que solo los grandes gigantes tecnológic­os tendrán capacidad de sobrevivir.

OTROS USOS

«En la movilidad del futuro vamos a buscar otras funcionali­dades en los móviles»

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// AFP Un letrero en el Mobile World Congress, celebrado esta semana, anuncia que es momento de aceptar los cambios

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