SE OS QUE­MÓ LA CA­SA

ABC (Galicia) - - ESPAÑA -

For­mi­da­ble es­pec­tácu­lo el de bom­be­ros, maes­tros y mé­di­cos yen­do a pro­tes­tar con­tra su pro­pio en­gen­dro. Me­re­cen que Eduard Pu­jol les di­ga que las lis­tas de es­pe­ra no son prio­ri­ta­rias. Lo me­re­cen los mé­di­cos y lo me­re­cen los en­fer­mos. Más re­pú­bli­ca y me­nos me­di­ca­men­tos. La nue­va ho­meo­pa­tía pa­trió­ti­ca. ¡Es vues­tro me­re­ci­do gran pre­mio! Por­que es­tos bom­be­ros fue­ron los que se en­tre­ga­ron en cuer­po y al­ma al 1 de oc­tu­bre: «Els bom­bers se­ran sem­pre vos­tres». Por­que es­tos maes­tros son los que pre­di­can el odio a Es­pa­ña y es­tos es­tu­dian­tes los que pro­yec­ta­ron el odio di­ge­ri­do con­tra Es­pa­ña y en fa­vor de unos plan­tea­mien­tos y de unos lí­de­res que hoy son los que nos go­bier­nan. Abris­teis vues­tros co­le­gios y en vues­tras au­las pu­sis­teis las ur­nas del re­fe­ren­do ile­gal. El 21 de di­ciem­bre vo­tas­teis lo que vo­tas­teis. ¿De qué os que­jáis? Lo que tan­to re­cla­ma­bais os ha si­do con­ce­di­do. Eduard Pu­jol fue vues­tro re­fe­ren­te. Mi­quel Buch un emi­nen­te in­ca­paz con­tra el que tan­tas ve­ces os ad­ver­tí, pe­ro al que igual­men­te en­cum­bras­teis. Y aho­ra los Mos­sos os mue­len a pa­los. ¡Pues cla­ro! Pen­sad que un po­rra­zo de vez en cuan­do va bien pa­ra la cir­cu­la­ción, ¡pa­ra la cir­cu­la­ción re­pu­bli­ca­na!

Sois unos ne­cios. Y es­te es vues­tro pro­ble­ma: ni Ca­ta­lu­ña ni Es­pa­ña. Fuis­teis unos ne­cios cre­yen­do que aque­lla gen­te os lle­va­ría a la in­de­pen­den­cia y que Es­pa­ña era la pa­ro­dia en la que la ha­bíais con­ver­ti­do, y sois unos ne­cios aho­ra, in­ten­tan­do ex­pri­mir un sis­te­ma arrui­na­do que no tie­ne so­lu­ción sino que de­be ser su­pe­ra­do por la con­cer­ta­ción y la pri­va­ti­za­ción. En­car­náis es­tos días el mis­mo fra­ca­so que agi­tas­teis el año pa­sa­do. No en­ten­déis el mun­do. No en­ten­déis la eco­no­mía. No en­ten­déis la po­lí­ti­ca. Sois unos ne­cios y en vues­tras pa­té­ti­cas ba­rri­ca­das ar­de vues­tro in­te­rés mu­cho más que el mío. Sois un aten­ta­do con­tra las po­cas po­si­bi­li­da­des que te­níais de ha­cer al­go real­men­te me­mo­ra­ble.

La es­tu­pi­dez es una for­ma dra­má­ti­ca de co­rrup­ción. Os me­re­céis unos mé­di­cos ha­cien­do el in­dio en la ca­lle, unas fa­cul­ta­des pa­ra­das por cua­tro ni­ña­tos y cu­ran­de­ros en el Go­vern que os pro­me­tan la sa­na­ción con una re­pú­bli­ca que no exis­te. Y que los mis­mos Mos­sos que os ani­ma­ron al sa­bo­ta­je, os zu­rren has­ta en el car­né de iden­ti­dad. Y los bom­be­ros, la más es­can­da­lo­sa far­sa. Os di­je­ron que se­rían siem­pre vues­tros y mien­tras pe­dían más di­ne­ro, se os que­mó la ca­sa.

EFE

El pre­si­den­te de la Ge­ne­ra­li­tat, Quim To­rra, y la con­se­je­ra Lau­ra Bo­rràs, tras el con­se­jo eje­cu­ti­vo del mar­tes

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