ABC (Galicia)

Luis Enrique pone en juego la reputación de España

▶Aunque incluso un empate puede valer, la selección necesita ganar y lavar su imagen ante Eslovaquia ▶El selecciona­dor, ajeno al ruido y al desencanto, vacila con su renovación cuando se le cuestiona por la dimisión

- ENRIQUE YUNTA MADRID

Lo suyo es que hoy, sobre las 20 horas, desfilen un puñado de jugadores de España por la zona mixta virtual y saquen pecho recordando que han callado bocas, que nadie confiaba en ellos, que el equipo está más unido que nunca y que van a por todas en esta Eurocopa... Lo suyo, claro, es que España gane hoy a Eslovaquia, 36 del ranking FIFA, y se clasifique para octavos de final, pero también lo suyo era que no se hubiese llegado a la tercera jornada de la fase de grupos con el agua al cuello, consecuenc­ia de dos empates lastimosos ante Suecia y Polonia (no precisamen­te los rivales más poderosos del planeta) después de miles de toquecitos y un solo gol. En este escenario, España tiene una cita a las seis de la tarde en La Cartuja –se espera mucho más calor que el pasado sábado, unos 30 grados– y Luis Enrique, que sale en todas las fotos, pone en juego la reputación de la selección, más angustiada que nunca y consciente de que el trastazo puede ser de época. Cuesta encontrar un petardo tan sonoro, si bien lo suyo, dicho está, es que a las 20 horas desfilen un puñado de jugadores de España por la zona mixta virtual y saquen pecho recordando que han callado bocas, que nadie confiaba en ellos, que el equipo está más unido que nunca y que van a por todas en esta Eurocopa...

De momento, no hay motivos como para pensar en algo más allá de lo que se juega esta tarde en Sevilla. España, que lleva años buscándose, no acaba de romper y da la sensación de que no será en este torneo, pues crece el escepticis­mo a base de empates insulsos. Es verdad que ante Suecia, repasando ese encuentro detenidame­nte, hubo momentos más que dignos, pero la noche de Polonia desesperó hasta al más positivo, aunque ninguno lo será tanto como el entrenador. «De preocupaci­ón estoy en un siete, porque sé que aquí no se vive del aire. Pero de convencimi­ento estoy en el diez. Tengo la sensación de que estamos como la botella de cava a punto de descorchar. En cuanto ganemos va a salir nuestra mejor versión». A su favor está que el mensaje que transmite cala en el grupo ya que nadie, absolutame­nte nadie, emite una queja o una mala palabra, todo lo contrario. Incluso desde la Federación, pese al ruido de sables, la confianza ayer era total y repetían lo mismo que el día que salió la lista: «Haremos una gran Eurocopa y los goles llegarán, paciencia».

El problema es que paciencia queda poca y los goles, si no llegan hoy, ya no llegarán. Aunque a España le pueda bastar con un mísero empate para pasar con tres puntos (solo puede producirse ese escenario si Polonia no

Selecciona­dor nacional

«¿Dimitir? ¿Estás de broma? Estoy pensando en renovar, así que imagínate», respondió el entrenador ante la opción de quedar eliminados

gana a Suecia), es más necesario que nunca ganar y, especialme­nte, lavar la imagen. En un torneo corto como este, de siete peleas, el triunfo lo es todo, y tampoco el equipo está como para grandes homenajes. «La afición necesita que le demos los estímulos necesarios, no hay que pedirle, hay que darle», apuntó ayer el asturiano, calcando las palabras que han ido soltando sus chicos en las entrevista­s de estos días.

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// EFE

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