¡UN DÍA EN ‘MAS­TE­RCHEF’

NOS CO­LA­MOS EN LAS CO­CI­NAS DE ‘MAS­TE­RCHEF’ PA­RA VER A LOS CONCURSANTES EN AC­CIÓN Y HA­BLAR CON LOS JUE­CES Y LA PRE­SEN­TA­DO­RA SO­BRE EL ÉXI­TO DE UN FOR­MA­TO PIONERO EN NUES­TRO PAÍS.

ABC - Hoy Corazón - - Latidos - POR MI­RIAM RUBIO

En­cen­der los fo­go­nes que ocu­pan el pla­tó de Mas­ter

Chef (TVE) es el sue­ño de mu­chos as­pi­ran­tes a co­ci­ne­ros. Y no es un de­seo fá­cil de cum­plir. Más de 20.000 per­so­nas se pre­sen­ta­ron al cas­ting es­te año. Y so­lo 16 lo­gra­ron cru­zar las puer­tas y con­ver­tir­se ofi­cial­men­te en concursantes de Mas­te­rChef 5. Du­ran­te los sie­te pri­me­ros pro­gra­mas han caí­do ocho concursantes. A es­tas al­tu­ras del con­cur­so la ten­sión es má­xi­ma. Quie­ren ser el me­jor. Esa ten­sión del con­cur­so se mez- cla con el buen am­bien­te del equi­po y se trans­mi­te cuan­do cru­za­mos la puer­ta del pla­tó pa­ra pa­sar un día en­tre ellos vien­do en vi­vo y en di­rec­to có­mo se co­ci­na uno de los pro­gra­mas de más éxi­to de la te­le­vi­sión.

Bue­na par­te del mé­ri­to de ese triun­fo lo tie­nen su pre­sen­ta­do­ra, Eva Gon­zá­lez, y los tres jue­ces: Sa­mant­ha Vallejo- Ná­ge­ra, Pe­pe Rodríguez y Jor­di Cruz. Ellos lle­van tra­ba­jan­do con los concursantes des­de ha­ce cua­tro años. En ese tiem­po se han en­fren­ta­do a las cin­co edi­cio­nes de Mas­te­rChef, pe­ro tam­bién a las cua­tro de la ver­sión in­fan­til y a la de

ce­le­bri­ties que ga­nó el ac­tor Mi­guel Án­gel Muñoz.

UN JU­RA­DO ES­PE­CIAL

Pre­ci­sa­men­te en aque­lla tem­po­ra­da, la que lle­vó a los fa­mo­sos a las co­ci­nas, apa­re­cie­ron dos ac­to­res que die­ron mu­cho que ha­blar: Fernando Te­je­ro y Lo­les León. Uno, com­pe­ti­ti­vo, es­for­zán­do­se al má­xi­mo; la otra, vi­va­ra­cha y, en oca­sio­nes, len­gua­raz. Jun­tos, pre­pa­ra­ron al­gu­nos pla­tos más que de­li­cio­sos, pe­ro tam­bién die­ron es­pec­tácu­lo te­le­vi­si­vo del

bueno. De pa­so, es­ta­ble­cie­ron una es­tu­pen­da re­la­ción con el equi­po, es­pe­cial­men­te con los jue­ces. Ellos son los invitados sor­pre­sa del pro­gra­ma al que asis­ti­mos. Les to­ca­ba con­tro­lar y va­lo­rar el co­ci­na­do de la prue­ba. Y el asun­to no de­ja de te­ner su in­trín­gu­lis. Tam­bién su gua­sa, por­que el in­gre­dien­te que po­ne en ja­que a los concursantes es el arroz, un ali­men­to con el que Lo­les tu­vo sus más y sus me­nos. «A mí se me que­mó el más gran­de que hi­ce», re­co­no­ce la ac­triz. Pe­ro la me­te­du­ra de pa­ta no fue en vano. «Apren­dí a co­no­cer

los dis­tin­tos ti­pos » , nos cuen­ta mien­tras es­pe­ra­mos a ver a los concursantes en ac­ción. En es­te pro­gra­ma, ella ten­drá que pa­sear­se de pues­to en pues­to re­vi­san­do los pa­sos que dan. Una vez que aca­ben, se­rán los jue­ces quie­nes, acom­pa­ña­dos por la chef Ma­ría José San Ro­mán, que os­ten­ta una es- tre­lla Mi­che­lin y es to­da una ex­per­ta en es­te in­gre­dien­te, ca­ta­rán las crea­cio­nes de los concursantes, un mo­men­to que a Sa­mant­ha le gus­ta par­ti­cu­lar­men­te.

SA­BO­RES Y CA­LI­DAD

« Me en­can­ta pro­bar los

pla­tos», di­ce Vallejo-Ná­ge­ra. Aun­que re­co­no­ce que no to­do lo que prue­ban les gus­ta. «Hay ve­ces que no es­tá pa­ga­do » , co­men­ta en­tre ri­sas. «Cuan­do es­tá bueno nos lo co­me­mos en­te­ro, pe­ro a ve­ces di­go: ‘Mi­ra, es­to no me lo to­mo’». Es­te año tie­nen suer­te en eso, el ni­vel es­tá al­to. Mu­cho. « Ca­da año es su­pe­rior. Em­pe­za­mos con gen­te que no sa­bía a lo que ve­nía y aho­ra se pre­pa­ran las prue­bas, sa­ben có­mo so­mos, lo que bus­ca­mos… Nos co­no­cen me­jor. Hay quien me ha di­cho que se es­tá pre­pa­ran­do pa­ra pre­sen­tar­se el año que vie­ne». Su com­pa­ñe­ro Pe­pe Rodríguez opi­na: «Es di­fe­ren­te a an­te­rio­res edi­cio­nes. Co­ci­nan muy bien y es de las ve­ces que me­jor les he vis­to ha­cer­lo. Qui­zá es que siem­pre bus­ca­mos a la crè­me de la crè­me ». Mien­tras char­la­mos con ellos, los concursantes pre­pa­ran sus re­ce­tas en los fo­go­nes y el aro­ma se es­par­ce por el pla­tó. Es me­dio­día y a to­do el equi­po se le ha­ce la bo­ca agua. A la ho­ra del ape­ri­ti­vo las co­ci­nas es­tán a to­do gas, pe­ro los únicos que pro­ba­rán los pla­tos son los jue­ces. Su ex­pe­rien­cia les ha he­cho ga­nar­se el pues­to a pul­so. Y Jor­di no con­sien­te que na­die se lo to­me a ca­chon­deo. « Pa­so mu­chas ho­ras en el tren y no ten­go ni un mi­nu­to li­bre a ni­vel personal, así que me gus­ta que lo res­pe­ten y que lo apro­ve­chen » . Co­mo ven, tan im­pla­ca­ble co­mo siem­pre. « Sa­cri­fi­co mi des­can­so pa­ra ha­cer Mas­te­rChef », con­fie­sa el chef ca­ta­lán, que asegura tam­bién que su prio­ri­dad es es­tar en su res­tau­ran­te, Abac, y su la­bor crea­ti­va. Tra­ba­ja has­ta cuan­do via­ja de Ma­drid a Barcelona. « Du­ran­te

las ho­ras de tren tam­bién es­toy co­ci­nan­do. Mi gran va­lor, apar­te de la ges­tión, es la crea­ti­vi­dad y eso lo pue­do ha­cer des­de

cual­quier par­te», con­fie­sa. Así com­pa­gi­na el trabajo que le ha da­do fa­ma con su pa­pel en es­te for­ma­to. Lo mis­mo ha­cen Sa­mant­ha y Pe­pe, que ges­tio­nan sus ne­go­cios – ella el ca­te­ri­ng Sa­mant­ha de Es­pa­ña y él el res­tau­ran­te El Bohío– a la par que gra­ban aquí y allí pro­gra­mas de Mas­te­rChef. « Un gran cocinero fran­cés, cuan­do le pre­gun­ta­ban quién co- ci­na­ba en su ca­sa cuan­do él no es­ta­ba, res­pon­día: “Los mis­mos que cuan­do es­toy” » , nos cuen­ta Pe­pe. «Yo soy el pri­me­ro que su­fre por no es­tar en mi co­ci­na, pe­ro sé que me pue­do ir por­que ten­go un equi­po». Eso ha he­cho que las co­sas cam­bien. «Cuan­do era pe­que­ño y mi ma­dre se po­nía ma­la, ce­rrá­ba­mos el res­tau­ran­te por­que es­ta­ba so­la. Hoy ten­go 15 per­so­nas en la co­ci­na», di­ce.

JUEZ, NO CON­CUR­SAN­TE

Por eso pue­de em­bar­car­se en pro­yec­tos co­mo Mas­te­rChef, un con­cur­so en el que es fe­liz co­mo juez, pe­ro al que nun­ca se hu­bie­ra pre­sen­ta­do co­mo con­cur­san­te. «Muy en mis ini­cios me ten­dría que ha­ber pi­lla­do», re­fle­xio­na an

tes de con­tar­nos: «Cuan­do lle­va­ba un año en es­to, me em­pu­ja­ron a apun­tar­me a un con­cur­so de co­ci­na en To­le­do, era el cam­peo­na­to pro­vin­cial y lo hi­ce fa­tal. No es­ta­ba pre­pa­ra­do. Hi­ce la co­sa más ma­la del mun­do. Y me di­je que ja­más me pre­sen­ta­ría a un con­cur­so de co­ci­na».

Aho­ra mu­chos in­ten­tan ha­cer­se un hue­co en la gas­tro­no­mía pre­sen­tán­do­se al pro­gra­ma, pe­ro el ca­mino es lar­go y pe­dre­go­so. Exi­ge mu­cho sacrificio. Así lo re­tra­tan los tres jue­ces mien­tras es-

pe­ran a que les to­que pro­bar los arro­ces. Ellos tie­nen cla­ro que su pa­sa­do, su pre­sen­te y su fu­tu­ro in­me­dia­to es­tán li­ga­dos a la gas­tro­no­mía. Aun­que no siem­pre fue así pa­ra to­dos. «Yo caí en una co­ci­na pro­fe­sio­nal a los 18 años por una apuesta»,

cuen­ta Sa­mant­ha. «Fue con el due­ño del res­tau­ran­te Hor­cher, que era ami­go de mis pa­dres». Re­cuer­da di­ver­ti­da que él la re­tó a tra­ba­jar. «Me di­jo que al día si­guien­te me que­ría ver en Hor­cher y yo fui. En­ton­ces es­tu­dia­ba pai­sa­jis­mo pe­ro fui por la apuesta y me que­dé dos años». Des­pués se mar­chó a Lon­dres, más tar­de a Lyon y des­pués re­ca­ló en Nue­va York. «Me com­pré una pae­lla pa­ra 30 per­so­nas y la gen­te me lla­ma­ba pa­ra que co­ci­na­ra en su ca­sa. Yo iba con mis pa­ti­nes a la com­pra y

de ahí a ca­sa del clien­te ». Lue­go vino el ca­te­ri­ng que le ha da­do fa­ma y años más tar­de, su en­cuen­tro con Mas

te­rChef, don­de ya se sien­te co­mo en ca­sa.

Aun­que bro­meen con que las gra­ba­cio­nes son tan in­ten­sas que lue­go no quie­ran ver­se, son un gru­po muy uni­do. Por eso ca­da vez que sa­len a una prue­ba de ex­te­rio­res fue­ra de Ma­drid, bus­can un lu­gar pa­ra ce­nar en amor y com­pa­ñía y allí van los tres jue­ces a se­guir pa­la­dean­do con Eva Gon­zá­lez, que en el pro­gra­ma se que­da con las ga­nas, al me­nos an­te las cá­ma­ras.

RIT­MO FRE­NÉ­TI­CO

Du­ran­te nues­tra vi­si­ta, apar­ta­dos del pla­tó a la fuer­za pa­ra que la ca­ta sea a cie­gas, van y vie­nen por los pa­si­llos. Ha­blan con el equi­po y bro­mean. Lle­van ya unas ho­ras de gra­ba­ción y les que­dan otras tan­tas pe­ro se lo to­man con hu­mor. Al día si­guien­te, pa­ra la prue­ba de ex­te­rio­res, vi­si­ta­rán a Da­ni Gar­cía en BiBo, el res­tau­ran­te que el chef ha abier­to en el ma­dri­le­ño Pa­seo de la Cas­te­lla­na. Tras eso, vuel­ta al pla­tó pa­ra la prue­ba fi­nal, que ten­drá dos pro­ta­go­nis­tas: el mun­do de la re­pos­te­ría y la di­se­ña­do­ra de tar­tas Pa­tri­cia Schmidt.

El rit­mo en in­ce­san­te, pe­ro las sa­tis­fac­cio­nes tam­bién son mu­chas. En­tre ellas, sa­ber que han pues­to su gra­ni­to de are­na pa­ra de­mo­cra­ti­zar un mun­do que an­tes no se co­no­cía. Han lo­gra­do que cuan­do se apa­gan los focos, la gen­te no so­lo pien­se en la gas­tro­no­mía co­mo ocio sino tam­bién co­mo una pro­fe­sión.

Tras el co­ci­na­do, su­per­vi­sa­do por Lo­les León y Fernando Te­je­ro, los jue­ces ca­ta­ron las crea­cio­nes de los concursantes.

jue­ces por un día Lo­les León y Fernando Te­je­ro re­gre­sa­ron al pro­gra­ma pa­ra su­per­vi­sar los pla­tos de los concursantes.

PRUE­BA DE EX­TE­RIO­RES Es­ta se­ma­na el equi­po se des­pla­za­rá al res­tau­ran­te BiBo Ma­drid, del pres­ti­gio­so chef Da­ni Gar­cía.

cua­tro años al fren­te Eva Gon­zá­lez lle­va diez edi­cio­nes pre­sen­tan­do el con­cur­so.

Ele­na, la con­cur­san­te se­vi­lla­na, co­men­tó con los dos ac­to­res su pla­to.

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