¿Mi­nus­vá­li­do? Yo soy muy vá­li­do en mu­chas co­sas

CAN­TAN­TE Y AC­TOR, ES­TÁ VIEN­DO CUM­PLI­DO LO QUE SE PRO­PU­SO DE NI­ÑO: DE­MOS­TRAR QUE ERA CO­MO LOS DE­MÁS.

ABC - Hoy Corazón - - LOCAL DE ENSAYO - JUAN MA­NUEL MON­TI­LLA

Te­nía ga­nas de es­ta char­la con Lan­gui. Siem­pre me ha­bía pa­re­ci­do al­guien muy in­tere­san­te y ya he com­pro­ba­do que lo es. La su­pera­ción en el día a día es su mo­ti­va­ción per­so­nal y lo ha asu­mi­do co­mo una res­pon­sa­bi­li­dad de ca­ra al res­to. Es ejem­plo pa­ra mu­chas per­so­nas que, co­mo él, co­men­za­ron la vi­da con al­gu­na di­fi­cul­tad fren­te al res­to. Lo co­no­ci­mos ri­man­do ver­sos, que es co­mo se can­ta el rap. Pro­bó el mun­do del ci­ne y, en el sa­lón de su ca­sa, tie­ne dos pre­mios Go­ya. Da char­las y se ba­ja al ba­rro pa­ra ayu­dar a los que lo ne­ce­si­tan y re­pro­bar a los po­lí­ti­cos que lo ha­cen mal. Un tío de ba­rrio y pa­dre de fa­mi­lia que te­nía cla­ro que triun­far, iba a triun­far. Y va­ya si lo ha he­cho. Ahí es­tán Ro­cío y sus hi­jos, su ma­yor éxi­to. Aun­que eso sí, el úl­ti­mo ha si­do co­mo ac­tor en Qué ba­je Dios

y lo vea. Les re­co­mien­da la banda so­no­ra de la pe­lí­cu­la pa­ra dis­fru­tar mien­tras leen la en­tre­vis­ta. La ha he­cho él. ¿Al­guien te lla­ma Juan Ma­nuel? Mu­cha gen­te. La gran ma­yo­ría, Lan­gui. Pe­ro mu­chos sí que me lla­man por mi nom­bre real. Y lo de Lan­gui, ¿de dón­de vie­ne? En mi ba­rrio, cuan­do yo era pe­que­ño, ha­bía un ami­go de mi pa­dre que se lla­ma­ba Ma­tías y te­nía el mis­mo pro­ble­ma de mo­vi­li­dad que yo. A él sus ami­gos le lla­ma­ban el Lan­gui, por lán­gui­do. Yo le veía y alu­ci­na­ba, por­que andaba co­mo yo, era co­mo yo y ade­más des­ta­ca­ba en el ba­rrio por­que era de los pri­me­ros en ha­cer baloncesto en si­lla de rue­das y tra­ba­ja­ba en una ra­dio lo­cal. Sin dar­me cuen­ta, fue un re­fe­ren­te pa­ra mí. Y mis ami­gos me em­pe­za­ron a lla­mar así. Cuan­do em­pe­cé en la mú­si­ca, de­ci­dí que ese iba a ser mi apo­do. Ma­tías pu­do ver or­gu­llo­so mis pri­me­ros éxi­tos en mú­si­ca y ci­ne an­tes de mo­rir. Aca­bas de es­tre­nar Que ba­je

Dios y lo vea. Quién te iba a de­cir a ti que aca­ba­rías ha­cien­do de re­li­gio­so… ( Risas) La ver­dad es que sí. Pe­ro te ten­go que de­cir que me ayu­dó mu­cho el he­cho de que en mi ba­rrio es­tu­vie­ra Ju­lio Ya­güe, un pá­rro­co al que he­mos vis­to des­de muy jo­ven­ci­tos de­jar­se la piel con to­do el mun­do. Muy al es­ti- lo del pa­dre Sal­va de la pe­li. Se me­tía en el ba­rro si ha­cía fal­ta pa­ra ayu­dar a quien lo ne­ce­si­ta­ra. Y si ha­bía zo­na chun­ga, él en­tra­ba pa­ra mon­tar ta­lle­res de mú­si­ca y re­con­du­cir a la gen­te. De los que se re­man­gan. To­do eso lo he te­ni­do muy pre­sen­te en mi vi­da y me ha ayu­da­do a pre­pa­rar el pa­pel. ¿Có­mo ha si­do tra­ba­jar con Ka­rra Ele­jal­de? Pues me ha en­can­ta­do el ti­to Ka­rra ( risas). No nos co­no­cía­mos y es ma­ra­vi­llo­so. Su for­ma de ser me re­cuer­da mu­cho a mi gen­te de to­da la vi­da. Mi pa­dre, mis ami­gos, la gen­te del ba­rrio. Al po­co de em­pe­zar el ro­da­je, me di­jo: «Lan­gui, me ven­go a tu ca­me­rino». Y ahí es­tu­vi­mos jun­tos ca­si to­do el ro­da­je. Es muy ac­ti­vo. Me di­jo que él, cuan­do mue­ra, quie­re

Soy un afor­tu­na­do, hay mu­cha gen­te muy jo­di­da

que en su lá­pi­da pon­ga «Des­can­san en paz» ( risas). Los de­más ( risas). Lo tu­yo con Cu­rro Ve­láz­quez, el di­rec­tor de la cin­ta, ¿es ya una pa­re­ja de he­cho? ( Risas) Es­pe­ro que sí y no se ol­vi­de de mí. Que si­ga con­tan­do con­mi­go. He­mos tra­ba­ja­do jun­tos en Fu­ga de ce­re­bros, El chi­rin­gui­to de Pe­pe y, aho­ra, co­mo di­rec­tor en es­ta que es­tre­na­mos. Cu­rro me ha he­cho sen­tir útil en el ám­bi­to pro­fe­sio­nal des­de que le co­noz­co. ¿Si te di­cen ha­ce diez años que ibas a ser ac­tor? No me lo ha­bría creí­do ni de bro­ma. La mú­si­ca sí, yo te­nía cla­ro que iba a triun­far. Su­pon­go que co­mo to­dos, pe­ro lo de ac­tor no lo ha­bría pen­sa­do. Lo pri­me­ro que me ofre­cie­ron fue ser pro­ta­go­nis­ta de una pe­li muy co­no­ci­da que triun­fó en las sa­las. Ha­bía un equi­po de ac­to­res de pri­me­ra, pe­ro di­je que no. No lo te­nía cla­ro. Pe­ro al tiem­po, San­tia­go Zan­nou me ofre­ció El tru­co del man­co y ahí ya sí.

Me han ofre­ci­do en­trar en po­lí­ti­ca, pe­ro no es mi si­tio

Pa­ra ce­rrar la par­te de ci­ne, ¿al­go a la vis­ta? Pues de lar­gos, aho­ra no. Ten­go al­go muy bo­ni­to que se­gu­ro ha­go es­te año. Lo he ido de­jan­do pa­sar, pe­ro de 2018 no pa­sa. Es un cor­to que es­cri­bí ha­ce tiem­po. Se lo di a San­tia­go Zan­nou pa­ra que lo di­ri­gie­se y me di­jo que era bru­tal y que eso te­nía que di­ri­gir­lo yo. De es­te año no pa­sa. Ten­go eso y una co­me­dia nue­va en An­te­na 3. En­tien­do que dos Go­yas abren puer­tas. Pues fí­ja­te que, en mi ca­so, no es así. Es­to es una ca­rre­ra de fon­do. Por te­ner dos Go­yas no me han di­cho tie­nes tan­tas pe­lí­cu­las ce­rra­das y tan­tas ban­das so­no­ras. Eso me lo tra­ba­jo yo. Es un re­co­no­ci­mien­to es­tu­pen­do pa­ra sa­ber que es­tás ha­cien­do las co­sas bien y que es el buen ca­mino, pe­ro no más. En Que ba­je Dios y lo vea también has he­cho la banda so­no­ra. ¿Siem­pre es un 2x1? No, ha coin­ci­di­do, pe­ro no siem­pre es así. Es ver­dad que, en es­te ca­so, ha si­do es­pe­cial, por­que ser par­te del elen­co lo te­nía mu­cho más in­terio­ri­za­do. Me pa­só también con El tru­co del man­co y con El chi­rin­gui­to de Pe­pe. Ayu­da que es­tés den­tro pa­ra com­po­ner la banda so­no­ra, pe­ro no va li­ga­do. Ha­ble­mos más de tu fa­ce­ta mu­si­cal. ¿Qué es eso de MC? ( Risas) Yo ha­go rap, y el MC es un tér­mino ame­ri­cano que de­fi­ne al can­tan­te de rap. Ellos lo lla­ma­ron Maes­tro de Ce­re­mo­nias, MC. Es el que ri­ma y re­ci­ta las can­cio­nes. Acla­ra­do. Pe­ro pa­ra ha­cer eso hay que te­ner una bue­na me­mo­ria. Pa­re­ce que se im­pro­vi­sa, pe­ro tus can­cio­nes son tus can­cio­nes y las le­tras son muy ex­ten­sas. Lo de ser can­tan­te de rap tie­ne mu­cho mé­ri­to. Es co­mo los can­tau­to­res. Si es­cu­chas a Sa­bi­na son pá­rra­fos y pá­rra­fos con­te­ni­dos de le­tra. En el ca­so del pop, son es­tro­fas y re­pe­ti­cio­nes de es­tri­bi­llo. Lo nues­tro, el rap, es­tá más cer­ca de los can­tau­to­res. Em­pe­zas­te con La Ex­cep­ción. Sí, jun­to al Gi­tano An­tón. A los 14 años. Que­ría­mos ha­cer rap, pe­ro con un es­ti­lo di­fe­ren­te. Y fun­cio­nó. Si te lo crees, aca­ba fun­cio­nan­do. En ca­sa ¿qué te de­cían tus pa­dres? Bá­si­ca­men­te: «Juan Ma­nuel no te me­tas en la mú­si­ca » ( risas). Es­ta­ban preo­cu­pa­dos por­que ya lo iba a te­ner más com­pli­ca­do que el res­to por mi di­fi­cul­tad fí­si­ca, co­mo pa­ra no es­tu­diar y que­rer ser

mú­si­co. Afor­tu­na­da­men­te, les con­ven­cí por­que yo lo te­nía muy cla­ro. Pen­sa­ban que es­ta­ba cha­la­do, pe­ro lue­go se die­ron cuen­ta que era el ca­mino. ¿En qué pun­to es­tá el pro­ble­ma de La Ex­cep­ción con la dis­co­grá­fi­ca? Sa­ca­mos dos dis­cos con una com­pa­ñía in­de­pen­dien­te. Fir­ma­mos con War­ner, pe­ro nos di­mos cuen­ta de que no apos­ta­ban por no­so­tros. Y cre­ci­mos mu­cho a pe­sar de esa fal­ta de apo­yo. Lo ha­cía­mos to­dos no­so­tros y La Ex­cep­ción se pu­so de moda. Cuan­do nos qui­si­mos dar cuen­ta, vi­mos que lle­vá­ba­mos cua­tro años sin co­brar los de­re­chos de au­tor. Pre­gun­ta­mos en la SGAE y los nú­me­ros eran im­por­tan­tes. En­ton­ces, de­ci­di­mos que ha­bía que pe­lear con­tra esas cláu­su­las abu­si­vas que tie­ne al­gu­nas dis­co­grá­fi­cas. Se que­dan tus can­cio­nes de por vi­da y las le­yes les am­pa­ran. ¡Es una ver­güen­za! Que­re­mos que se re­gu­le. Aho­ra te­ne­mos la de­man­da en el Su­pre­mo y no va­mos a pa­rar. Aun­que va muy len­to. ¿Vol­ve­rá La Ex­cep­ción? Aho­ra, con to­do es­to, no po­de­mos, pe­ro nos en­can­ta­ría. Hay ga­nas. Mien­tras, ha­ce­mos otras co­sas jun­tos. También es­cri­bes.

Sí, ten­go tres li­bros: 16 es­ca­lo­nes an­tes de ir­me a la ca­ma, Pan Ben­di­to, un ba­rrio con mu­cha mi­ga y Có­mo ser un im­per­fec­to in­fe­liz

(to­dos de la Ed. Es­pa­sa). Dos son ca­si de au­to­ayu­da y el de Pan Ben­di­to es una no­ve­la en la que cuen­to los via­jes que he he­cho con la mú­si­ca. La so­li­da­ri­dad, la reivin­di­ca­ción y la ayu­da es al­go im­por­tan­te en tu vi­da. Sí, mu­cho. Creo que el men­sa­je de su­pera­ción, amor y amis­tad lle­ga con más pro­pie­dad si tú eres el ejem­plo. Y yo, te­nien­do una di­fi­cul­tad aña­di­da, he con­se­gui­do mu­chas co­sas. Soy un afor­tu­na­do, por­que hay gen­te muy jo­di­da y sin po­si­bles. Eso en cuan­to a la su­pera­ción de ca­ra al res­to, pe­ro también soy reivin­di­ca­ti­vo con co­sas que son in­jus­tas. En mi ba­rrio, Pan Ben­di­to, ves que los co­lum­pios es­tán des­nu­dos. Y da igual que es­té el PP, que el PSOE, que Aho­ra Ma­drid. El gri­fo de la fuen­te si­gue ro­to, las can­chas no tie­nen por­te­rías y a las cin­co de la tar­de no hay luz en los par­ti­dos de fút­bol. Esa ne­ce­si­dad me ha­ce plan­tar ca­ra aun­que me cie­rre puer­tas. Por eso creé A mí no me di­gas que no se pue­de, una aso­cia­ción pa­ra ayu­dar a los ni­ños del ba­rrio. ¿Te han ten­ta­do des­de la po­lí­ti­ca? Sí. Va­rias ve­ces y va­rios par­ti­dos. So­bre to­do, cuan­do lle­gan las mu­ni­ci­pa­les y au­to­nó­mi­cas, pe­ro no es mi si­tio. No me veo có­mo­do y más aho­ra que es­toy de­sen­can­ta­do de la po­lí­ti­ca y de los po­lí­ti­cos. De pe­que­ño tu­vis­te una pa­rá­li­sis ce­re­bral que te con­di­cio­nó la mo­vi­li­dad. Si de­ja­mos a un la­do lo po­lí­ti­ca­men­te co­rrec­to, ¿có­mo de­fi­ni­mos tu en­fer­me­dad? A mí me da igual, pe­ro en el en­torno en el que me mue- vo hay gen­te con mi mis­mo pro­ble­ma a la que sí le afec­ta. A ellos y a sus fa­mi­lia­res que les cui­dan y ti­ran del ca­rro. Lo que con­di­cio­na el tér­mino es la in­ten­ción. Se lu­chó mu­cho pa­ra que qui­ta­sen lo de mi­nus­vá­li­do. Eso, en sí, es pe­yo­ra­ti­vo. Me­nos vá­li­do ¿de qué? Yo soy muy vá­li­do en mu­chas co­sas que tú no lo se­rás y a ti no te lla­man así. Dis­ca­pa­ci­ta­do. Otra. Que no es­toy ca­pa­ci­ta­do, di­ce la pa­la­bra. Pues lo mis­mo, tú tam­po­co es­ta­rás ca­pa­ci­ta­do pa­ra ha­cer se­gún qué co­sas y no te lla­man así. So­bra también. Lo im­por­tan­te son las per- so­nas. Me jo­de más la in­ten­ción que el tér­mino. Yo di­go que ten­go una di­fi­cul­tad. Pre­sen­tas­te la cin­ta en OT. Sí, fui­mos Joel y yo a que la vie­ran en pri­mi­cia. Fue una ex­pe­rien­cia muy chu­la. ¿Irías a can­tar? Por su­pues­to. Es­ta­ría en­can­ta­do de ac­tuar en OT. Si me lla­man, voy Pa­ra ter­mi­nar. Te han pa­sa­do mu­chas co­sas bo­ni­tas es­te año. Es­te año ha si­do ma­ra­vi­llo­so. Ro­cío, mi hi­jo Hu­go y Juan­ma, que sa­can muy bue­nas no­tas, mis pa­dres… Y pro­fe­sio­nal, pues ya ves...

“Los Go­yas no abren puer­tas, hay que cu­rrár­se­lo” POR J ABRIL. FO­TOS: M. VA­QUE­RO. ca­rre­ra de fon­do

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