LU­CÍA LÓ­PEZ

ABC - Mujer Hoy Moda - - LA TOP - POR ELE­NA CAS­TE­LLÓ

“DES­FI­LAR EN PA­RÍS HA SI­DO UN SUE­ÑO CON­VER­TI­DO EN REALIDAD”

A VE­CES (TO­DA­VÍA) INSTAGRAM NO ES EL ÚNI­CO TRAM­PO­LÍN PARA UNA MODELO. LU­CÍA LÓ­PEZ FUE DES­CU­BIER­TA HA­CIEN­DO LA COM­PRA CON SU MADRE. UNA CIR­CUNS­TAN­CIA AFOR­TU­NA­DA QUE LA HA LLE­VA­DO A DES­FI­LAR EN PA­RÍS Y MI­LÁN CON LAS ME­JO­RES FIR­MAS.

TTe­nía 14 años cuan­do uno de los agen­tes de mo­de­los más pres­ti­gio­sos de Es­pa­ña, Na­cho Ay­sa –el mis­mo que “des­cu­brió” a la top Blan­ca Pa­di­lla– se fi­jó en ella mien­tras ha­cía la com­pra con su madre, en un su­per­mer­ca­do de Ma­drid. “La ver­dad es que sue­na a cuen­to de ha­das, sí, pe­ro ocu­rrió –di­ce con sen­ti­do del hu­mor–. Me acuer­do co­mo si fue­ra ayer. Se acer­có a mi madre y le di­jo: “¿Es tu hi­ja? Es que la he es­ta­do mi­ran­do y creo que po­dría en­ca­jar muy bien en el mundo de la mo­da”. Hoy, tie­ne 19 años y ha des­fi­la­do en Mi­lán, Pa­rís y Nue­va York para Saint Lau­rent, Ca­va­lli, Al­ber­ta Fe­rret­ti, Sonia Ry­kiel, Al­tu­za­rra, Elie Saab, Ste­lla McCart­ney y Bal­main, ade­más de ga­nar el Pre­mio L’Oréal Pa­ris co­mo me­jor modelo en la edi­ción de la Ma­drid Fas­hion Week de enero de 2018. Lu­cía lla­ma la aten­ción no so­lo por su ros­tro si­mé­tri­co y de men­tón pro­mi­nen­te, de es­ti­lo pre­rra­fae­li­ta, y sus ojos de mi­ra­da pe­ne­tran­te, sino tam­bién por su sen­ti­do co­mún y su ta­lan­te re­suel­to y de­ci­di­do. Que­ría ter­mi­nar sus es­tu­dios y apro­bar la Se­lec­ti­vi­dad an­tes de ini­ciar su ca­rre­ra y es­pe­ró. Hoy, tras re­co­rrer las pa­sa­re­las in­ter­na­cio­na­les, se ha ma­tri­cu­la­do en la uni­ver­si­dad para es­tu­diar Pu­bli­ci­dad y Re­la­cio­nes Pú­bli­cas. El día de la en­tre­vis­ta vol­vía de su se­gun­da jor­na­da de cla­se. “No que­ría de­jar los es­tu­dios, por­que lue­go cues­ta re­cu­pe­rar el há­bi­to. Me he ma­tri­cu­la­do en seis asig­na­tu­ras de mo­men­to”. Mujerhoy. ¿Cree que po­drá com­pa­gi­nar­los con su ca­rre­ra? Lu­cía Ló­pez. Sí, son dos mun­dos que tie­nen mu­cho en co­mún. Es una de­ci­sión de la que es­toy bas­tan­te or­gu­llo­sa.

“Siem­pre pen­sé que las otras mo­de­los me mi­ra­rían por en­ci­ma del hom­bro, pe­ro no”.

¿Siem­pre qui­so ser modelo?

Me lla­ma­ba la aten­ción, pe­ro nun­ca ha­bía bus­ca­do na­da. Siem­pre me de­cían lo tí­pi­co: “Eres muy al­ta y del­ga­da, po­drías ser modelo”. Así que, cuan­do se me pre­sen­tó la opor­tu­ni­dad, pen­sé: “¿Por qué no?”.

¿El mundo de la mo­da es tan du­ro co­mo lo pintan?

Has­ta que no lo vi­ves, no lo sa­bes. Yo no he per­ci­bi­do que fue­ra pe­li­gro­so, pe­ro cuan­do tie­nes me­nos de 18 años es me­jor ir acom­pa­ña­da, so­bre to­do para le­van­tar­te el áni­mo, si tie­nes un mal día o si te ha ido mal en un cas­ting. A esa edad te vie­nes aba­jo con fre­cuen­cia por­que no tie­nes la su­fi­cien­te ex­pe­rien­cia co­mo para asi­mi­lar las co­sas. Pa­sa­ron va­rios años has­ta que des­fi­ló de for­ma pro­fe­sio­nal…

Sí, fui po­co a po­co des­cu­brien­do los des­fi­les de la Ma­drid Fas­hion Week, por ejem­plo, y me im­pre­sio­nó to­do mu­chí­si­mo, so­bre to­do el “backs­ta­ge”. Otra modelo de la agen­cia me en­se­ñó a des­fi­lar. Lue­go es­tu­ve prac­ti­can­do las po­ses an­te la cá­ma­ra. Apren­dí có­mo trans­mi­tir la ac­ti­tud de un des­fi­le.

¿Cuál fue su pri­mer tra­ba­jo?

Fue para una re­vis­ta de mo­da es­pa­ño­la con otras mo­de­los jó­ve­nes. Y des­pués de eso pa­sa­ron un par de años has­ta que vol­ví a tra­ba­jar. Por­que lo pri­me­ro que di­je era que que­ría aca­bar mis es­tu­dios. Con eso siem­pre lo he te­ni­do muy cla­ro. No era ma­la es­tu­dian­te, pe­ro me fal­ta­ba con­cen­tra­ción. Y no em­pe­cé a via­jar has­ta que no

apro­bé la Se­lec­ti­vi­dad. ¿Dón­de se sien­te más có­mo­da, en la pa­sa­re­la o ha­cien­do fo­tos?

Me gus­ta más la pa­sa­re­la por­que me en­can­ta tra­ba­jar en equi­po. Lo me­jor has­ta aho­ra ha si­do des­fi­lar para Saint Lau­rent, en Pa­rís: fue co­mo un sue­ño he­cho realidad. Sí, es ver­dad que es muy di­fí­cil com­pe­tir con el res­to de las chi­cas, por­que so­mos mu­chí­si­mas y to­das con mu­cho ni­vel. Pe­ro no hay na­da de lo que me pue­da que­jar. Siem­pre pen­sé que las otras mo­de­los me mi­ra­rían por en­ci­ma del hom­bro, pe­ro para na­da. Ten­go un mon­tón de ami­gas den­tro de la pro­fe­sión.

¿Cuá­les son hoy sus me­tas? Tra­ba­jar con gran­des ca­be­ce­ras in­ter­na­cio­na­les. Y hay al­gu­nos des­fi­les que quie­ro con­se­guir cues­te lo que cues­te [Ri­sas]. ¿Co­mo cuá­les? Louis Vuit­ton, Cha­nel y Ver­sa­ce. Sus co­lec­cio­nes me gus­tan mu­chí­si­mo.

¿Pue­de con­tar­nos sus pró­xi­mos pro­yec­tos?

Mi sue­ño no es vi­vir fue­ra de Es­pa­ña, co­mo les pa­sa a otras mo­de­los. Ten­go mu­cho tra­ba­jo aquí y eso me ha­ce muy fe­liz. Lo que más me ape­te­ce es es­tar en ca­sa un tiem­po. Pe­ro tam­po­co cie­rro puer­tas a na­da. Aho­ra voy a pa­sar una tem­po­ra­da en Lon­dres para ha­cer con­tac­tos y co­no­cer nue­vos clien­tes.

¿Qué les di­ría a las chi­cas que sue­ñan con ser mo­de­los?

Lo pri­me­ro que, si se les acer­ca al­guien, ten­gan mu­cho cui­da­do con al­gu­nas ofer­tas que son un ti­mo. Les di­ría que sean lis­tas, que tra­ten de en­con­trar una agen­cia se­ria que se preo­cu­pe por ellas. Que ten­gan pa­cien­cia y cau­te­la. ¡Y que to­do lle­ga!

ROS­TRO DE ORO Pen­dien­tes de Au­re­lie Bi­der­mann y ani­llos de Sua­rez. En la otra pá­gi­na, ves­ti­do y za­pa­tos de Elie Saab y ani­llo de Tous.

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