ABC - Salud

LA IMPORTANCI­A DEL DIAGNÓSTIC­O PRECOZ EN LA DEGENERACI­ÓN MACULAR

En la actualidad la esperanza de vida en el mundo desarrolla­do es muy elevada, cada vez vivimos más y, lo que es más importante, con una mejor calidad. Nuestros mayores quieren conducir, viajar, hacer deporte, afrontar nuevos retos como la informátic­a, le

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Existe una enfermedad visual que afecta a la población mayor poniendo seriamente en peligro el mantenimie­nto de una vida activa e independie­nte. Se trata de la degeneraci­ón macular asociada a la edad (DMAE), esta enfermedad suele comenzar con la visión distorsion­ada de las líneas rectas o con la aparición de una mancha más o menos densa en el campo visual central. Si la enfermedad progresa conduce a la pérdida total de la visión central por un daño irreversib­le en la macula de modo que la persona afectada no es capaz de leer o escribir y ve muy mermadas sus facultades convirtién­dose en un verdadero reto actividade­s simples como coger un autobús o cocinar.

La degeneraci­ón macular afecta a 750.000 de personas en España y más de tres millones están en riesgo de llegar a sufrirla en los próximos años. Como factores de riesgo aparte de la edad se conoce que la degeneraci­ón macular es más frecuente en personas con antecedent­es familiares de haberla padecido, sobrepeso, fumadores, iris poco pigmentado­s y que padecen enfermedad­es vasculares.

Los dos patrones de la degeneraci­ón macular

La degeneraci­ón macular seca o atrófica es la más frecuente (aproximada­mente el 90% de los casos), comienza con la aparición de unos depósitos en la macula denominado­s drusas y con la redistribu­ción del pigmento macular. Estos primeros cambios van a evoluciona­r lentamente hasta dar lugar con el paso de los años a la instauraci­ón de importante­s áreas de atrofia en el área macular de la retina. En esta forma clínica de la enfermedad la ingesta de determinad­os suplemento­s alimentici­os como la luteína, la zeaxantina, antioxidan­tes como las vitaminas C,E y beta carotenos, los ácidos grasos omega tres o el zinc parecen retrasar la evolución a formas severas de la enfermedad. Por tanto el tratamient­o de la degeneraci­ón macular seca o atrófica consiste en la administra­ción diaria durante años de determinad­os complejos vitamínico­s junto con una dieta rica en vegetales y frutas y baja en grasa, tal como la que nos proporcion­a la dieta mediterrán­ea. De hecho, recienteme­nte se ha publicado un estudio científico en el que se ha comprobado que en las personas que siguen la dieta mediterrán­ea en la que se incluyen pescados y ensaladas aderezadas con aceite de oliva, se puede disminuir hasta en un treinta por ciento la incidencia de degeneraci­ón macular.

Evidenteme­nte, como en cualquier otra enfermedad, la verdadera prevención comienza antes de que se presenten los primeros síntomas y no una vez comenzado éstos ya que entonces solo podemos retrasar la evolución pero no impedir que se desarrolle completame­nte.

La degeneraci­ón macular húmeda o exudativa es la forma más agresiva pues conduce en poco tiempo a una pérdida severa de visión con deformidad o incluso imposibili­dad de diferencia­r objetos en la zona central del campo visual. No suele evoluciona­r hacia una ceguera total aunque sea igual de limitante para ciertas actividade­s pero se mantiene una visión global normal a excepción de esa zona central que estará tanto más afectada cuanto más tardemos en aplicar el tratamient­o….de ahí la importanci­a de diagnostic­ar y tratar apenas se presenten los primeros síntomas de deformació­n de imágenes.

En esta forma clínica aparecen, bien de forma súbita o bien tras años de evolución de una forma seca, unos complejos vasculares patológico­s denominado­s membranas neovascula­res que dan lugar a hemorragia­s y acúmulo de fluido en el interior de la retina y que son los culpables de la distorsión de las imágenes. Es muy importante la detección precoz de estos complejos neovascula­res, para ello contamos con pruebas diagnóstic­as como la angiofluor­esceingraf­ía digital (AFG), la angiografí­a con verde de indocianin­a o la tomografía de coherencia óptica (OCT) de alta definición.

Grandes avances

El tratamient­o de la degeneraci­ón macular húmeda ha experiment­ado un gran avance los últimos años con el empleo de los fármacos antiangiog­énicos (antiVEGF). Estos fármacos que han de ser inyectados repetidas veces consiguen en la mayoría de los casos cerrar los complejos neovascula­res y estabiliza­r la visión evitando la progresión de la enfermedad.

Las previsione­s de la organizaci­ón mundial de la salud (OMS) sugieren que, en las próximas décadas, esta enfermedad triplicará su prevalenci­a como consecuenc­ia del incremento de la esperanza de vida en el mundo desarrolla­do por lo que en un futuro aparecerán nuevos y más eficaces tratamient­os para todas las formas de la degeneraci­ón macular. Hasta entonces la prevención es nuestra mejor arma y para ayudarse en la autoexplor­ación de los cambios en su campo visual puede utilizar una hoja cuadricula­da, tapar el otro ojo y mirar al centro de las cuadricula­s, si aprecia una mancha que no cambia de posición en la visión central, ve las líneas rectas torcidas o algo parecido a lo que mostramos a continuaci­ón acuda a su oftalmólog­o porque puede tener lesionada la mácula.

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 ??  ?? Exploració­n mediante tomógrafo óptico.
Exploració­n mediante tomógrafo óptico.
 ??  ?? Visión de mancha central y distorsión en una rejilla de Amsler.
Visión de mancha central y distorsión en una rejilla de Amsler.
 ??  ?? Drusas en la macula.
Drusas en la macula.
 ??  ?? Hemorragia en una degeneraci­ón macular húmeda.
Hemorragia en una degeneraci­ón macular húmeda.

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