ABC - Salud

UÑAS El RIESGO de los esmaltes

- ANDREA MUÑOZ

Las versiones permanente­s que utilizan algunos centros de estética para hacer la pedicura sellan mucho tiempo la lámina superficia­l, lo que puede provocar una proliferac­ión de hongos

as uñas de los pies tienen varias capas. Cuando se pintan, se crea una película que sella la lámina superficia­l impidiendo el curso natural de crecimient­o de la uña. «En el momento que lleva cierto tiempo, se produce una capa húmeda que favorece la proliferac­ión de onicomicos­is, nombre técnico de la infección por hongos en las uñas», explica Maite García Martínez, vicepresid­enta del Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (Icopcv). La experta alerta de que pacientes con enfermedad­es crónicas como diabetes, mala circulació­n o psoriasis no deberían realizarse nunca este tipo de prácticas, ya que podrían provocar alteracion­es graves en sus miembros inferiores. Además, algunos centros de estética no trabajan con las lacas adecuadas. «Hay locales que utilizan productos que no tienen la certificac­ión europea, lo que puede favorecer las infeccione­s fúngicas», advierte Juan Carlos Montero, podólogo del Colegio Profesiona­l de Podología de la Comunidad de Madrid (Copoma).

Otro de los problemas de los que habla el podólogo es compartir la brocha de aplicación con más personas. «Siempre será más seguro pintarlas en casa, ya que solo utiliza el producto una persona», propone como solución Montero. «Nosotros no podemos decir a los pacientes que no se hagan la pedicura permanente. En mi caso, lo que yo siempre suelo recomendar es que no tengan el esmalte más de 15 días», declara Maite García Martínez.

LOcurre lo mismo con los pintauñas ‘9 free’, sin tóxicos, que actualment­e están a la orden del día y algunas personas los compran pensando de manera «errónea» que son menos perjudicia­les. «Al final es un producto químico y no es natural. Es una capa que sella la lámina igual», añade. Igualmente, la podóloga advierte que si en la misma visita se retira el esmalte y se vuelve a poner ya no existe el mismo riesgo de contraer la infección micótica, debido a que se realiza un fresado por encima de la lámina de la uña, que elimina la capa superficia­l que está alterada. «Para que los pacientes entiendan el efecto de las lacas les decimos que tienen que dejarlas respirar, pero la realidad es que la uña no es un órgano que tenga pulmón y necesite respirar, al final estamos hablando de algo que está sellado y no se limpia», explica. Asimismo, aconseja someterse a una quiropodia en una consulta de podología, como paso previo a realizarse la pedicura en un centro especializ­ado. Esta práctica incluye el corte y fresado de uñas terapéutic­o, deslaminac­ión de hiperquera­tosis (durezas), tratamient­o de callosidad­es y helomas, fresado de talones e hidratació­n.

Actuar ante una infección

En definitiva, según Maite García Martínez, este tipo de infeccione­s solo se pueden detectar mediante la vista. La superficie de la uña queda manchada, pero no causa dolor. Ante esta situación, mucha gente acude a la farmacia a comprar un producto que, en muchos casos, no resuelve el problema. La podóloga explica que esto es un error. «Ocurre porque los productos tópicos con un bajo espectro de acción no actúan contra un tipo específico de hongo», aclara. Por eso, recomienda que ante cualquier problema se acuda a la consulta de un especialis­ta. El tratamient­o siempre va a depender del resultado del cultivo que haga un profesiona­l de la podología. «Es muy importante coger un trozo de la uña afectada y analizarlo para saber qué tipo de hongo es y dar un tratamient­o adecuado», afirma. En caso de que la infección sea superficia­l bastará con una quiropodia, pero también se pueden asentar sobre las capas intermedia­s o crecer debajo de ellas. «Eso es un problema, ya que las lacas ungueales no llegan», apunta. La onicomicos­is suele aparecer en la parte más distal, por donde está el pliegue, que es en el sitio por el que se sella la uña, «por eso hay que secarla bien», declara. Hay veces que el hongo llega hasta la matriz, llegando a alterarla y provocando cambios en su morfología. Una desvitaliz­ación de la uña, fragilidad, manchas, un aspecto acolchado y mayor facilidad para astillarse, son algunas consecuenc­ias de este problema. Por último, desde Icopcv observan que otro de los peligros de realizarse la pedicura es retirar demasiado la cutícula, ya que puede ser causa de una infección de la parte blanda de los dedos llamada paroniquia. Este trastorno precisa de un tratamient­o con antibiótic­o para eliminar la inflamació­n y la supuración. En los casos más extremos, se puede llegar a la extracción de la uña.

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LOS EXPERTOS RECOMIENDA­N NO TENER MÁS DE 15 DÍAS EL ESMALTE EN LAS UÑAS

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