ABC (Sevilla)

La máquina de triturar

Un doblete de Luis Suárez y un tanto de Messi acaban con un Eibar peleón

- SALVADOR SOSTRES BARCELONA

Al hermano Roger de mi ahijado Gerard Riera le tocaba ir ayer al estadio con su padre, pero prefirió quedarse en casa porque hacía frío, los partidos contra el Eibar suelen ser un coñazo y el gran interés de la jornada era si el Madrid palmaba contra el Betis.

La pereza de mi querido Roger Riera por ir al Camp Nou y su afán por ver si el Madrid se acababa de hundir es un buen resumen de cómo está la Liga. Sin jugar especialme­nte bien el Barça va ganando lo que le viene y, especialme­nte desconcert­ado, el Madrid pierde hasta lo que no merece perder, como el pasado fin de semana en casa, contra la Real Sociedad.

El Barcelona le dio ayer la razón a Roger y el partido sólo dependía de los detalles de calidad de Messi, que empezaron a filtrarse desde el principio. Aunque fueron todas hermosas, durante el primer cuarto de hora ninguna fue fructífera, pero daba la sensación de que era sólo cuestión de tiempo que alguna se concretara en algo beneficios­o para su equipo.

Cae el muro visitante

El Eibar tenía el protagonis­mo que le gusta, trabajaba muy bien la presión alta y se replegaba atrás con igual eficacia cuando el Barça la superaba. Pero en el minuto 18 llegó lo que hacía rato que se masticaba y Arthur sacó muy rápido una falta para favorecer una triangulac­ión entre Busquets, Coutinho y Suárez que acabó con el primer gol de la tarde. El uruguayo remató en un ejercicio de equilibrio y contorsión que sólo está al alcance de los mejores jugadores del mundo.

El partido estaba abierto como siempre que el Eibar pierde por no más de un gol, y los de Mendilíbar –ayer sancionado– volvieron del descanso dispuesto a intentarlo. El Barça parecía conformars­e con administra­r su ventaja. Pero contra lo que iba pareciendo, el momento llegó enseguida y Messi logró en el 53 su gol 400 en la Liga. La megafonía del club dio cuenta de la hazaña. El jugador en activo que le sigue en esta tabla de honor es Adúriz, que tiene 157 goles, pero también 157 años, con lo que es francament­e improbable que le supere. En el 58 Suárez cerró la noche con su segundo gol: magnífico partido del uruguayo.

El partido continuó con la inercia de lo que ya conoce su final. El Éibar buscaba el gol del honor y Ernesto Valverde dio descanso a Busquets, Arthur y Sergi Roberto para que entraran Arturo Vidal, Dembélé y Semedo. Poca vaina, aunque cabe reconocer la dignísima actitud visitante, que lo dio todo hasta el último suspiro. Pero este Barça, aunque no muy brillante, es una máquina de triturar que vuelve inútil cualquier esfuerzo.

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