ABC (Sevilla)

«Me arrepentir­ía toda la vida si no fuera a los Juegos»

-

—Ya digo, la gimnasia muchísimo. La rítmica y la artística. Y nunca se podía ver en la tele salvo en los Juegos.

—¿En Río pudo ver algo?

—No vi nada, no es tan fácil cuando vas a jugar. Yo hice individual y dobles, apenas tuve tiempo, y no hay mucho tiempo como para ir a ver baloncesto o cualquier otra cosa…

—¿Qué podría cambiar por una medalla? ¿A qué equivale en el tenis?

—No tengo una medalla de oro, no puedo comparar. Rafa sí podría decir si sabe como un Grand Slam o algo parecido. Es cierto que los tenistas tenemos más cercano un Grand Slam. El tenis es un deporte más nuevo en el programa olímpico, por así decirlo, o quizá no con tanto peso. No es como la natación, el atletismo o la gimnasia, en donde es la medalla, en mayúsculas. Es el mayor éxito posible. Desde luego, una medalla es algo único, me encantaría tenerla.

—Son las mismas tenistas de cada semana. ¿Se juega con una sensación diferente al torneo de turno?

—Juego mucho más nerviosa de lo normal. Cada vez que compito por equipos o por España, juego con una tensión… En serio, es verdad. Cuando vas a Wimbledon

y no te va bien, te vas decepciona­do y triste, hablas con tu equipo, entiendes que tienes que hacerlo mejor… Pero si en unos Juegos te va mal… Primero, pierdes la oportunida­d, porque es cada cuatro años. Juegas por España, quieres traer una medalla al país, tienes al equipo, hay banquillo… Es diferente. Desde el primer momento que jugué Copa Federación lo he sentido así, es una presión muy diferente. Ya no es tan individual como en un torneo. Si pierdo ahí, pierdo yo, con mi equipo. Si pierdo aquí, es España, es la gente…

—Tiene un dobles muy bonito con Carla Suárez.

—Es un dobles muy chulo. No hemos entrenado, la verdad. Es chulo y difícil porque nos falta nivel y entrenarno­s bien, pero surgió la oportunida­d. He estado hablando con Carla todo este tiempo y yo quería jugar con ella, estamos muy ilusionada­s. Es como el cuento de La Cenicienta. Yo le dije que quería jugar con ella en Tokio, que si ella quería y se encontraba bien (ha superado un linfoma de Hodgkin) íbamos a tope. Al final, ha entrado en los Juegos y aquí estamos.

—Ha vuelto compitiend­o bien en los grandes.

—Yo me he entrenado muchas veces con ella y tenis le sobra. Se nota que ha estado fuera, pero ha hecho partidazos a todas. Por talento, es una jugadora increíble.

—¿Y usted cómo está?

—Estoy bien, estoy bien. Estoy motivada, me apetece mucho seguir jugando, compitiend­o. Estoy siguiendo una buena línea. Me siento bien y mi cuerpo, aunque siempre hay cosas, también.

—Los juegos interrumpe­n la temporada en seco. ¿Cuesta hacer el cambio?

—Sí. La diferencia es que los otros deportes se preparan para los Juegos. Hacen ciclos para que esta semana estén a tope, en el pico. Nosotros, los tenistas, es sobre la marcha. Es como si hubiera un hueco en el calendario y se celebran los Juegos. Es muy diferente la perspectiv­a de un tenista. Entre Wimbledon y el US Open sabemos que hay Juegos.

—Muchos tenistas, de ATP y de WTA, se han dado de baja de los Juegos.

—Sí, tienen otra mentalidad. Muchos tienen otras prioridade­s por lo que sea. Para jugar torneos convencion­ales, porque ya han estado más veces en los Juegos… Nuestro calendario es difícil. Hay quien prefiere mantener el calendario ATP o WTA porque hay un beneficio monetario, hay puntos…

—¿A usted le compensa?

—Sí, claro, es una experienci­a única, me compensa del todo. Seguro que me arrepentir­ía toda la vida si no fuera a los Juegos. Es lo que queda en tu currículo, algo de lo que presumir: ‘¿Cuántos Juegos has hecho?’ Se lo pregunto muchísimo a Conchi (Conchita Martínez, su entrenador­a). Eso es el espíritu del deporte. Cuando te sientas en un café y cuentas que has jugado en Barcelona, Atlanta…

—Ella ganó dos medallas… ¡No, tres, tres, ganó tres medallas! Dos platas y un bronce (todas en dobles, plata y bronce con Arantxa Sánchez-Vicario en Barcelona y Atenas, plata con Vivi Ruano en Ate

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain