ABC (Sevilla)

El chino de Altadis

Tras el vietnamita del cartel de los toros, me echo a temblar ante el arquitecto chino de Altadis

- ANTONIO BURGOS

COMO Fray Luis de León nos dejó «De los nombres de Cristo», alguien que no tuviera mucho que hacer podría entretener­se en escribir «De los nombres de las cosas en Sevilla». Nombres caprichoso­s en muchas ocasiones, que nos revelan el carácter novelero de Sevilla, cómo muchas veces lo accesorio es más importante que lo fundamenta­l. Lo digo por Altadis. Anuncian que van a hacer a fondo la reforma del borde del río en lo que fue Altadis en Los Remedios y que lleva quince años cerrado, y me fijo en ese nombre que se le ha quedado a lo que fue la última Fábrica de Tabacos en Sevilla. Es curioso: durante muy poco tiempo se llamó así a la factoría nueva donde se trasladó la histórica de la calle San Fernando al ser convertida en Universida­d y que El Pali la inmortaliz­ara: «Ya no pasan cigarreras/por la calle San Fernando». Casi nadie llamó Fábrica de Tabacos a aquellas nuevas instalacio­nes, que tuvieron, todo hay que decirlo, escaso arraigo en el barrio de Los Remedios. Excepción hecha de la Cofradía de las Cigarreras, que se trasladó a la capilla nueva de la recién creada fábrica, y cuya propiedad a perpetuida­d hasta ahora no acaba de conseguir, por lo que felicito a la clásica hermandad del Jueves Santo, de tamo sabor antiguo, con ese palio de cajón de la Virgen de la Victoria que es un monumento histórico.

El nombre de Altadis es curiosísim­o. Parece palabra antiquísim­a, de cómo se ha consagrado su uso en Los Remedios y en Sevilla, cuando data de 1999; o sea, ayer por la mañana. Altadis fue el resultado de la fusión de nuestra Tabacalera S.A. con la francesa Seita, y su nombre está formado por las primeras sílabas de «Alliance Tobacco Distributi­on». Más francesa que española, parece que Tabacalera hubiera renunciado a los privilegio­s históricos del monopolio de la Renta del Tabaco que venían del siglo XVIII. Aunque duró también poco como empresa francesa, porque en 2008 fue comprada en su totalidad por la británica, Imperial Tobacco Group. Pero para los sevillanos siguió siendo Altadis, a pesar del peso de la historia del tabaco en nuestra ciudad.

Tras muchos años de abandono y muchos intentos del Ayuntamien­to para revitaliza­r ese borde intacto del río por Los Remedios, parece que por fin van a reordenar todo ese espacio. El proyecto es de «ojú». Ojú la que puede liar el del grupo KKH, que es el que va a hacer las reformas. Que incluyen, según anuncian, una pasarela sobre el río, absurda, estando allí al lado los puentes de San Telmo y de Las Delicias, y una plaza pública en la planta baja de uno de los edificios. Ah, y el consabido hotel. De cinco estrellas, por supuesto. Pero lo que más me preocupa es el chino. El diseño en el que se trabaja de la que van a liar en los Remedios es del arquitecto japonés Kengo Kuma, famosísimo, autor del estadio olímpico de Tokio. Como si en Sevilla no hubiera arquitecto­s. Tras el vietnamita del cartel de los toros, me echo a temblar ante el arquitecto chino de Altadis. Se llamará Kengo Kuma, pero yo Tengo Miedo de lo que puede salir y de la que puede liar el chino en el borde del río en Los Remedios.

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