RE­GA­TAS DE CLU­BES CON NOM­BRES DE VIPS

ABC - Vela - - Abc De La Náutica - JO­SE LUIS SUEVOS BA­RRE­RO Ar­ma­dor as­tu­riano

Co­mien­za más o me­nos aho­ra la tem­po­ra­da de la ve­la de cru­ce­ro con unas ex­pec­ta­ti­vas bas­tan­te flo­jas, es de­cir, no se va a su­pe­rar la tem­po­ra­da ano­di­na del año pa­sa­do. Ex­cep­tuan­do la Co­pa del Rey, que es una re­ga­ta que va so­la, lo de­más se­rá más de lo mis­mo: re­ga­tas de club con nom­bre vips.

Des­de que co­men­zó la cri­sis no le­van­ta­mos ca­be­za por mu­cho que ANEN se em­pe­ñe en de­cir­nos que la ven­ta de bar­cos sube un quin­ce por cien­to, que no es otra co­sa que la ven­ta de dos o tres uni­da­des más en to­do el te­rri­to­rio na­cio­nal. Los mer­ca­dos de se­gun­da mano se mue­ven un po­co más, pe­ro tam­po­co es pa­ra ti­rar cohetes.

La reali­dad es que en las re­ga­tas del li­to­ral es­pa­ñol siem­pre ve­mos los mis­mos bar­cos ama­rra­dos y pre­pa­ra­dos pa­ra re­ga­tear. Da igual que sea un fin de se­ma­na cual­quie­ra del año que otro en el que se or­ga­ni­za una re­ga­ta con nom­bre. Los clu­bes se que­jan de que no hay pa­tro­ci­na­do­res y que sin ellos no pue­den ha­cer la re­ga­ta que les gus­ta­ría, y los re­ga­tis­tas em­pie­zan a abu­rrir­se de la mo­no­to­nía de ver co­mo ca­si siem­pre ga­na el mis­mo.

La ve­la eu­ro­pea ya no vie­ne a re­ga­tear a Es­pa­ña. Ya, por de­cir al­go, ni los fran­ce­ses re­ga­tean en el País Vas­co, ni los por­tu­gue­ses lo ha­cen en Ga­li­cia o en Cá­diz. Tam­po­co los ita­lia­nos re­ca­lan en los puer­tos me­di­te­rrá­neos. Es to­do un desas­tre por­que es­to quie­re de­cir que no hay ca­li­dad en nues­tras re­ga­tas y que ca­da día son más «tor­ti­lle­ras».

Es ver­dad que ca­da vez es más di­fí­cil con­se­guir un pa­tro­ci­na­dor, pe­ro tam­bién es ver­dad que en­tre to­dos los he­mos que­ma­do pro­mer­tién­do­les el oro y el mo­ro y lue­go que­dán­do­se to­do en aguas de bo­rra­jas.

Los pa­tro­ci­na­do­res que que­dan es­tán mo­no­po­li­za­dos y es­po­sa­dos a un de­por­te don­de po­nen el di­ne­ro obli­ga­dos por los po-

«CA­DA AÑO QUE PA­SA LA VE­LA DE CRU­CE­RO

ES MÁS ABU­RRI­DA EN LA QUE SIEM­PRE GA­NAN LOS MIS­MOS»

de­res fác­ti­cos. Así, nues­tra ve­la va des­apa­re­cien­do po­co a po­co. Pa­re­ce men­ti­ra que ten­ga­mos un equi­po olím­pi­co, que si­gue ga­nan­do cam­peo­na­tos por to­do el mun­do cuan­do te­ne­mos tam­bién una Fe­de­ra­ción que­bra­da.

Se­ría muy in­tere­san­te que la Fe­de­ra­cio­nes au­to­nó­mi­cas, ade­más de pa­gar lo que de­ben a la Es­pa­ño­la (va­ya ver­güen­za de país en el que ni el CSD obli­ga a cum­plir con los pa­gos) se im­pli­ca­ran ac­ti­va­men­te en abrir las puer­tas de las re­ga­tas de su co­mu­ni­dad a em­pre­sa­rios de las mis­mas. No se tra­ta de co­lo­car el nom­bre co­mo co­la­bo­ra­dor de las re­ga­tas sin ha­cer na­da, se tra­ta de que los di­rec­ti­vos fa­ci­li­ten a los clu­bes el tra­ba­jo de pa­tro­ci­nio.

Los clu­bes tie­nen la sar­tén por el ma­go por­que en vez de vo­tar pa­ra la pre­si­den­cia al ego­cén­tri­co de turno, de­ben de po­ner­se de acuer­do y man­te­ner en el si­llón a una per­so­na que tra­ba­je por la ve­la.

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