En­tre­vis­ta a Ig­na­cio Montes, ar­ma­dor del «Es­tre­lla Damm»

AR­MA­DOR DEL «ES­TRE­LLA DAMM»

ABC - Vela - - Portada - NI­CO­LÁS TERRY

Ha­ce 20 años des­lum­bró a la ve­la con la vic­to­ria en la Co­pa del Rey con un 40.7. Es­te año lo ha vuel­to a ha­cer con un BK46

Ig­na­cio Montes de León, ar­ma­dor de aquel 40.7 «Es­tre­lla Damm» que ga­nó la Co­pa del Rey ha­ce jus­to 20 años no ca­bía en sí de sa­tis­fac­ción. Re­co­ge el jus­to premio que le otor­ga la vi­da, una vez re­ti­ra­do de los cam­pos de re­ga­tas y dan­do pa­so a sus hi­jos, Na­cho, ahora ar­ma­dor de es­te BK46 «Es­tre­lla Damm», a Ar­tu­ro, bri­llan­te re­ga­tis­ta pa­ra­lím­pi­co y Pa­co, tri­pu­lan­te del bar­co en es­ta 37 Co­pa del Rey Map­fre. Una fa­mi­lia de re­ga­tis­tas de Se­vi­lla, que na­ve­gan des­de ha­ce mu­chos años en el Real Club de Re­ga­tas y Te­nis de Pun­ta Um­bría. —¿Qué se sien­te al vol­ver a con­se­guir aquel his­tó­ri­co re­sul­ta­do? —Una gran sa­tis­fac­ción, pri­me­ro de vol­ver a es­tar en Pal­ma con un «Es­tre­lla Damm» en el pan­ta­lán y que mi hi­jo ha­ya si­do, des­pués de 20 años, el que ha­ya con­ti­nua­do con la estela de nues­tro pri­mer bar­co. —¿A quién se le ocu­rrió vol­ver a la Co­pa del Rey Map­fre? — Pues a mi hi­jo Na­cho, por­que yo ya las

1998 «ÉRA­MOS UN EQUI­PO AMA­TEUR QUE FUI­MOS A DI­VER­TIR­NOS» 2018 «SO­MOS LOS MIS­MOS AMA­TEURS QUE BUS­CA­MOS LA VIC­TO­RIA CON PRO­FE­SIO­NA­LES»

ideas las ten­go co­mo con­se­jos y no co­mo ini­cia­ti­vas. Ha bus­ca­do los me­jo­res com­pa­ñe­ros de via­je en la tri­pu­la­ción, unas per­so­nas con un pal­ma­rés y una ca­li­dad es­plén­di­da y con la ilu­sión de los Montes.

—¿Aque­lla gran vic­to­ria de 1998 no cree us­ted que es­tu­vo po­co va­lo­ra­da?

—Fue lo que fue. Una vic­to­ria de un bar­co ama­teur que bus­ca­ba una es­pe­cia­li­za­ción en el mun­do de las re­ga­tas. Creo que se va­lo­ró lo su­fi­cien­te por­que, tam­bién hay que de­cir­lo, tu­vi­mos una enor­me suer­te. Al año si­guien­te tu­vi­mos la suer­te con­tra­ria cuan­do lle­vá­ba­mos 15 pun­tos al se­gun­do y en una ma­nio­bra de otro bar­co que se nos vino en­ci­ma amu­ra­do a babor en una bo­ya, abor­da­mos y por tan­to, aun­que te­nía­mos ra­zón, per­di­mos po­nién­do­nos 70 pun­tos cuan­do so­lo lle­vá­ba­mos 15.

—¿Y des­pués de eso ya no vol­vie­ron más?

—Pues no he­mos si­do ca­pa­ces de con­fec­cio­nar en es­tos años un equi­po pro­fe­sio­nal bueno con un bar­co rá­pi­do y unas ve­las co­mo ha­cen fal­ta pa­ra ga­nar una re­ga­ta de es­ta ca­te­go­ría. To­do es­to lo he­mos te­ni­do es­te año y por eso es­ta­mos aquí re­ga­tean­do.

—¿Qué le di­jo el Rey cuan­do ga­nas­teis ese año?

—En la en­tre­ga de pre­mios di­jo po­co, pe­ro tu­vi­mos la for­tu­na de es­tar des­pués un mo­men­to con él y nos fe­li­ci­tó y ani­mó y di­jo que que­ría te­ner nues­tra suer­te.

—¿Có­mo fue la lle­ga­da a Pun­ta Um­bría?

—Eso fue fa­bu­lo­so. Des­de que en­tra­mos por la ba­rra del Odiel to­dos los mer­can­tes del puer­to de Huel­va so­nan­do las bo­ci­nas, más de una vein­te­na de bar­cos del club que ha­bían sa­li­do por la ría, uno de ellos con una or­ques­ta to­can­do «Mi Huel­va tie­ne una ría». Muy emo­cio­nan­te y muy bo­ni­to.

—Tras el éxi­to lle­gó el IMS, ¿no cua­jó nin­gún pro­yec­to?

—Sí, aun­que ha­bía que co­rrer en el Gru­po 600 en el que el ni­vel era muy al­to. En la Co­pa del Rey es­tu­vi­mos un par de años en­tre los cin­co pri­me­ros, pe­ro no fui­mos ca­pa­ces de re­pe­tir por­que era una re­ga­ta muy di­fí­cil. No nos acom­pa­ñó el fac­tor suer­te co­mo en otras oca­sio­nes pa­ra ce­rrar el círcu­lo en­tre el bar­co y la tri­pu­la­ción.

—¿Có­mo es eso de vol­ver a la Co­pa del Rey e ir li­de­ran­do­la des­de el pri­mer día has­ta el úl­ti­mo?

—Mu­chos ner­vios. Es­to lo com­pa­ro con cuan­do los to­re­ros se re­ti­ran y tras los años vuel­ven al rue­do. Tan­tos años sin na­ve­gar y ver co­mo tu hi­jo ar­ma una tri­pu­la­ción es­tu­pen­da, es un or­gu­llo. Mu­cha res­pon­sa­bi­li­dad del equi­po y mu­chos ner­vios míos.

—¿Có­mo han lle­va­do el ac­ci­den­te de Ar­tu­ro?

—Bueno, des­pués de lo que pa­só y vien­do la reac­ción de Ar­tu­ro, sus ga­nas de con­ti­nuar y su ca­be­za bien amue­bla­da. Le ve­mos co­mo un ga­na­dor. cuan­do no pue­de ha­cer ve­la, se en­tre­na cua­tro ho­ras al te­nis... Eso nos ha re­cu­pe­ra­do a to­dos. Lo de­ja­mos to­do, ven­di­mos to­do lo que flo­ta­ba y no que­ría­mos sa­ber na­da de ve­la. Pe­ro él qui­so dar un pa­so ade­lan­te y co­men­zó a prac­ti­car la ve­la pa­ra­lím­pi­ca y a me­ter­se en cual­quier po­pa de cual­quier bar­co de cru­ce­ro pa­ra na­ve­gar. A mí me ha re­cu­pe­ra­do to­tal­men­te.

—Es­to pue­de ser el co­mien­zo de un nue­vo pro­yec­to Montes?

—Eso ya lo tie­ne que ha­cer Na­cho. Yo ya no es­toy pa­ra em­pren­der es­te ti­po de co­sas, aun­que sí pa­ra acon­se­jar. (Na­cho in­te­rrum­pe y di­ce): «Pues sí que pue­de ser. Lle­va­mos mu­cho tiem­po de­trás de la Co­pa del Rey. Lo in­ten­ta­mos con el Gran So­lei 37 en 2006, pe­ro eran unos tiem­pos com­pli­ca­dos en el en­torno la­bo­ral con la cri­sis y por ca­sua­li­da­des de la vi­da el año pa­sa­do vi­ne a na­ve­gar in­vi­ta­do en es­te mis­mo bar­co por­que a mi pri­mo Ri­car­do Te­rra­des se le ca­yó un pa­tro­ci­na­dor a úl­ti­ma hora y se pu­so a lla­mar a ami­gos. Vi­mos que el bar­co iba muy bien y que­da­mos pri­me­ros en la cla­se Co­rint­hians. Co­no­cí el bar­co y por ca­sua­li­dad el nú­me­ro de la ve­la era el 1998 y me pu­se a mon­tar un equi­po con la in­ten­ción de ha­cer­lo muy bien y lo­grar, 20 años des­pués, otra Co­pa del Rey. He­mos mon­ta­do una tri­pu­la­ción muy bue­na en la que es­tán to­dos mis her­ma­nos, por su­pues­to. No­so­tros na­ve­ga­mos pa­ra di­ver­tir­nos y nos con­ju­ga­mos muy bien con mis pri­mos, que son más com­pe­ti­ti­vos nos em­pu­jan mu­chí­si­mo pa­ra que bus­que­mos al­gún pa­tro­ci­na­dor. Con es­tas pre­mi­sas bus­ca­mos re­ga­tis­tas que nos hi­cie­se ga­nar.

—¿Qué le gus­ta más el for­ma­to de 1998 o es­te?

—Son ta Na­cho). dis­tin­tos Hoy bar­cos en día con y re­ga­tis­tas el ni­vel tec­no­ló- (con­tes­gi­co Una y vez hu­mano que has que pro­ba­do hay es lo muy que di­fí­cil pa­sa ga­nar. cuan­do ga­nas, te gus­ta re­pe­tir. Pa­ra vol­ver a ga­nar te­nía­mos que te­ner un equi­po muy ade­cua­do a los tiem­pos. No­so­tros na­ve­ga­mos mu­cho, pe­ro no a es­tos ni­ve­les.

—Pe­ro en aque­lla épo­ca tam­bién ha­bía mu­cho ni­vel

—Sí, pe­ro era el pri­mer año del IMS y no se ha­bía es­tu­dia­do muy bien la re­gla. Ha­bía muy bue­nos na­ve­gan­tes que in­tuían la re­ga­ta, pe­ro no ha­bía la tec­no­lo­gía que hay ahora. Aque­llo era te­ner una mano muy fi­na en la ca­ña y ha­cer las ma­nio­bras muy bien.

—¿Qué le pa­re­ce te­ner do­ce ga­na­do­res de la Co­pa del Rey Map­fre? —Bueno, cla­ro que no es lo mis­mo. En 1998 so­lo ha­bía un ga­na­dor de la Co­pa del Rey y eso era muy grande. Eras el me­jor de un cen­te­nar de bar­cos. Eso nos dio un va­lor aña­di­do, que ahora in­du­da­ble­men­te no pue­de te­ner. De to­das las ma­ne­ras ga­nar la Co­pa es muy di­fí­cil.

—¿Ha­bláis con Es­tre­lla Damm y se ha­ce reali­dad el sue­ño?

—No. Hay que de­cir que es­to se ha con­se­gui­do gra­cias al pre­si­den­te de Es­tre­lla Damm. Le con­ta­mos que ha­cía 20 años que ga­na­mos la Co­pa con el «Es­tre­lla Damm» y que se po­día in­ten­tar otra vez. Se acor­da­ba por­que por en­ton­ces el for­ma­ba par­te de la plan­ti­lla de Es­tre­lla y di­jo, ade­lan­te.

—¿O sea que los Montes no tie­nen na­da que ver con Es­tre­lla Damm?

—No. No­so­tros te­ne­mos una em­pre­sa de dis­tri­bu­ción de co­ches, y nun­ca he­mos te­ni­do na­da que ver con las cer­ve­zas. He­mos be­bi­do mu­chí­si­ma, eso sí. Tam­bién tu­vi­mos una em­pre­sa de dis­tri­bu­ción de he­la­dos Fri­go en Huel­va y Se­vi­lla.

—¿Qué fue lo más emo­cio­nan­te del triun­fo de 1998?

—Recuerdo la úl­ti­ma man­ga en la que ga­ná­ba­mos por 0,25 pun­tos al «Bree­ze» y ellos, sor­pren­den­te­men­te no sa­lió a mar­car­nos y se fue­ron ha­cia el la­do que les de­cía sus tec­no­lo­gías. No­so­tros de­ci­di­mos na­ve­gar por la de­re­cha por­que ese día el Em­bat lo mar­ca­ba así y, a pe­sar de que en Pal­ma se na­ve­ga por la iz­quier­da, le ga­na­mos. Fue muy emo­cio­nan­te. Ter­mi­na­mos con 3,25 pun­tos de ven­ta­ja, o sea que hi­ci­mos el bor­do ga­na­dor sin fi­jar­nos mu­cho en la tec­no­lo­gía, que por otra par­te tam­po­co te­nía­mos. ¿Eso es suer­te? Creo que un po­co sí.

—¿Qué le di­ría a esos ar­ma­do­res que se han mar­cha­do de la ve­la can­sa­dos de tan­to en­ga­ño y fus­tra­ción?

—Las afi­cio­nes, si las tie­nes arrai­ga­das no las pier­des. Les di­ría que vol­vie­ran y apo­ya­ran al de­por­te que a ellos les gus­ta pa­ra que ge­ne­ra­cio­nes más jó­ve­nes ten­gan la opor­tu­ni­dad que ellos han te­ni­do. Ahora es­ta­mos en un buen mo­men­to pa­ra cap­tar pa­tro­ci­nios y de ver­dad, tam­po­co ha­ce fal­ta una bar­ba­ri­dad de di­ne­ro pa­ra ga­nar la Co­pa del Rey.

—¿Có­mo veis la evo­lu­ción de la ve­la?

—Es­tá muy re­vuel­to to­do. La evo­lu­ción no sa­be pa­ra don­de ti­rar y la pre­gun­ta es ¿ha­cia dón­de va­mos, ha­cia las cla­ses de tiem­po real o ha­cia los bar­cos de dis­tin­tas es­lo­ras? Lo que si es ver­dad es que no tie­ne nin­gún sen­ti­do que ha­ya cla­ses con muy po­cos bar­cos, aun­que re­ga­teen a tiem­po real. Lo que hay que evi­tar es que la Co­pa del Rey se con­vier­ta en una Pal­maVe­la. Son re­ga­tas dis­tin­tas.

Ig­na­cio Montes le ha pa­sa­do el tes­ti­go a su hi­jo Na­cho

JE­SUS DYÁÑEZ

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